“Duerme como un bebé”: JAJA (post personal ¡y largo!)

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Creo que puedo decir sin equivocarme que en algún momento de la vida de los padres EL tema a enfrentar/resolver/discutir/lidiar es el de cómo hacer dormir a sus bebés (¡o cómo hacer que sigan durmiendo!). Que colecho es lo que hay que hacer vs. el colecho es un horror, “Duérmete niño*” es lo más vs. “Duérmete niño” es LO PEOR y traumás de por vida a tu bebé. Como en todo lo referente a los chicos, hay mil teorías. Y todas muy distintas ¡y extremas!

Creo que cada uno hace lo que siente que es lo correcto y lo que a uno le funciona. Conozco familias que duermen todos juntos (¡algunos con 3 hijos!) y son felices. Otros que acuestan a sus hijos a las 12 de la noche y les funciona. Otros que los acuestan en su cama y después los pasan a sus cunas. A mí me sirve tener las noches libres de niños para poder comer con mi marido y charlar nosotros, y en lo posible, tener la cama para nosotros dos.

Con ese objetivo en mente, yo probé muchas cosas. Con mi primer hijo, empezamos desde bebé a instalar una rutina diaria: a las 19:30 empezar a bañarlo, después darle de comer, llevarlo a su cuarto, leerle un cuento y acostarlo a dormir. Y funcionó perfecto hasta los 6 meses: ahí se empezó a despertar. Aplicamos lo que dice el Dr. Estivill en “Duérmete niño” (sí, lo dejé llorar, soy de esas). Pero no nos funcionó. Terminamos durmiendo todos en nuestra cama, no por creer en el colecho, sino por creer firmemente que dormir es importante para el normal funcionamiento de una persona. Hasta que dijimos “basta” y empezó la reeducación: una adaptación del “Duérmete niño” a lo que nosotros nos parecía (ya podíamos más o menos determinar si lloraba porque le pasaba algo o por puro capricho). Y durmió. Hasta que quedé embarazada de mi hija y otra vez empezaron las alteraciones del sueño. No sé cómo nos animamos a un segundo bebé 😉

Pero esta vez no volvimos a dejarlo llorar. Empezamos a leer otro libro, “¡Vamos a dormir!“, del pediatra argentino Martín Gruenberg, que no está de un lado o del otro sobre el dejarlo llorar, sólo dice que con un método se aprende más rápido mientras que con el otro tarda más. Y lo interesante para mí es que habla sobre el sueño en cada momento de la vida del bebé/chico (incluso va hasta la adolescencia). Cuáles son los ciclos, las etapas. Qué esperar. Y además uno puede leer el capítulo correspondiente a la edad de su hijo y aplicar los consejos ahí descriptos, sin necesidad de leerse todo el libro. Muchas de las cosas que decía el Dr. Gruenberg nosotros ya lo aplicábamos, como la rutina diaria, como -después de los 3 meses- tratar de no levantar al bebé de la cuna cuando llora (a menos que esté enfermo, claro), y si no hay más remedio y lo tenemos que levantar, no sacarlo del ambiente que está a oscuras preparado para dormir.

Con una mezcla de todas las cosas, sumado a que creció, ahora, a los 4 años, duerme bien. Después de la leída del cuento se queda en su cama y se duerme sin problemas. Ocasionalmente se despierta a la madrugada porque quiere ir al baño, pero vuelve a su cama y sigue durmiendo. Y con mi hija aplicamos la misma rutina y se adaptó perfecto, durmiendo incluso mientras su hermano lloraba (comparten cuarto). Recién ahora a los dos años protesta un poco, poquísimo, a la hora de acostarse, pero se queda dormida igual. Es verdad que cada chico es diferente.

Hasta el día de hoy no tengo un “sistema”. Estoy esperando mi tercer hijo y no sé qué es lo que va a pasar. Lo que sé es que creo firmemente en la rutina, y la voy a aplicar como sigo aplicándola (con la ocasional excepción de fin de semana). Creo que tienen que saber que hay un horario para irse a dormir (que puede atrasarse o adelantarse según las circunstancias, pero que para mí es entre de las 8 y las 9). Y que tienen que dormir en su cama. Ahora sé que siempre van a tener despertares, alguna que otra noche se van a pasar a mi cama, y para mí eso está bien. Puedo convivir con eso. Porque si es aislado yo creo que en algún momento dejan de hacerlo. Pero lo importante es que saben que llega un momento en el que hay que acostarse, y que cada uno lo hace en su cama. Pero también creo que si están enfermos todo vale, y si tienen miedo siempre son bienvenidos con nosotros.

Creo que es verdad que cada chico es diferente, y la situación de cada chico es diferente, por eso la manera de encarar el tema puede variar. Además de sus personalidades, mi hija tenía un hermano con quien dormir, por eso tal vez no le costó tanto.Y mi hijo tenía padres primerizos.

¿A ustedes qué les sirve? ¿Qué técnicas usan a la hora de dormir? ¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Otros?

Pensando que el sueño es el tema de todo padre, en Mémini hicimos una almohada para incorporar a la rutina del sueño. Viene con un muñequito y un bolsillo donde “acostarlo” a la hora de irse a dormir. Así, mediante el juego, aprenden. La pueden conseguir en la tienda online.

Caro

*El método “Duérmete niño”, explicado muuuy fácil y resumido consiste en dejar llorar al bebé en intervalos, primero cortitos y después más largos.

Imagen del Instagram de @whatforbreakfast.

Cómo elegí el nombre de mi hijo (un post personal)

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Nació nuestro hijo y todavía no habíamos elegido el nombre. Al principio, durante el embarazo digo, no lo elegimos porque teníamos tiempo. Mucho. Después, cuando faltaba poco, teníamos dos opciones fuertes, y a mi se me ocurrió esperar a conocerlo para decidir entre una y otra. Antes de entrar al quirófano (nació por cesárea programada) dijimos que el elegido era Juan. Cuando llegamos al sanatorio la partera nos preguntó el nombre pero le dijimos que por favor esperara para completar el papel.

Cuando nació, y lo vi, y lo abracé, entre un poco de llanto y la emoción enorme que sentía, pensé que se tenía que llamar Santiago. A los pocos minutos mi marido partió con el bebé y la partera, yo me quedé ahí acostada feliz y un poco angustiada porque habíamos dicho Juan y para mi era Santiago. Entre todo el maremoto de pensamientos (y la anestesia) volvió a aparecer mi marido y me dijo “bueno listo, dice Irma (la partera) que ahora sí no tenemos más tiempo. Es Juan, no?”. “No, para mi es Santiago”. Me miró sorprendido y se fue corriendo otra vez. Y otra vez me quedé yo ahí en el maremoto de emociones. Incluso durante los dos días siguientes, que estuvimos en la clínica, tuvimos la charla de “Seguro te parece bien Santiago? Todavía estamos a tiempo de cambiarlo en el registro civil”.

Ahora Santiago está por cumplir un año y por supuesto creemos que no podría nunca haberse llamado de otro modo. No le iba Juan y no le iba ningún otro nombre. Pero la forma en la que llegamos a decidirlo… creo que eso no lo elegiría otra vez. En cierta forma nombrar es crear, y darle un nombre al bebé que está en la panza es empezar a conectarse con él, empezar a llenar ese nombre de amor, y cuando nace regalárselo para que él lo vaya llenando de significado durante toda su vida. Así lo veo ahora. ¿Y ustedes? ¿En qué momento eligieron los nombres de sus hijos? ¿Alguien que haya esperado como nosotros hasta el último momento para decidir?

Ah me olvidaba que se me ocurrió contarles esta anécdota porque en la tienda online de Mémini tenemos combo nuevo que incluye un cuadrito personalizado con el nombre del bebé (como los de la foto), guirnaldas para decorar el cuarto o el baby shower y los regalos más lindos de Mémini para un recién nacido: un libro de algodón, un cubo sonajero, un sonajero de mano y una almohada de apego. ¡Pasen y vean!

¡Hasta la próxima!

Vale

 

La listita para Papá Noel

Navidad está a la vuelta de la esquina, y esta vez nos anticipamos para ayudar un poco a Papá Noel. Hicimos nuestra selección pensando en todas las edades y, como siempre, elegimos juguetes que fomenten la imaginación y el juego:

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1. Las caras para armar de Tetuá son lindísimas y permiten miles de combinaciones y horas de juego. Cada cara viene con set de accesorios (ojos, bocas, barbas, cejas, etc.). ¡No se pierdan tampoco sus máscaras de animales de tela!

2. La playdoor de Dröma no puede ser más genial. ¡Hablemos de dejar volar la imaginación!  Es bien grande (1,40 x 0,85m), viene con ganchos autoadhesivos y la puerta y ventanas se abren. ¿No es lo más? Además no ocupa nada de espacio y es ideal para cualquier casa porque ¿quién no tiene una puerta?

3. Cubo sonajero “cumpleaños” de Mémini. Ideal para los bebés cuando empiezan a gatear: el sonido les llama la atención y persiguen al cubo, que no se escapa tan fácil como una pelota. Bonus: las ilustraciones son escenas típicas cumpleañeras con animalitos, para ir mirando juntos y preparar al bebé para su primer cumpleaños. Además, ¡es lavable!

4. Granero encastrable de Papanini. Como todo lo de esta marca, está completamente hecho en madera y con terminación artesanal. Viene con 6 ó 12 animales de granja para encastrar, según el tamaño del granero que se elija. ¡Y atención: esta marca hace juguetes a pedido, así que empiecen a pensar y agenden el dato!

5. Set de banda rítmica de Famusic. ¿A qué chico no le gusta la música? Este set de percusión súper completo garantiza muuucha exploración musical, y además fomenta la motricidad fina ¡y pueden jugar de a muchos! ¿Sale banda familiar?

¡Esperamos haberlos ayudado! Después cuenten cómo les fue, y si tienen ideas, compartan! Les dejamos también nuestros elegidos para la Navidad pasada, el día del niño y otras ideas para regalos para bebés.

Caro

* Todas las fotos son de las marcas mencionadas, que tomamos prestadas para armar nuestro compilado 😉

 

 

Todo gira alrededor de mi bebé (una experiencia personal sobre el puerperio)

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El otro día hablaba con una amiga sobre la etapa del puerperio, y cómo cambia nuestra forma de percibir el mundo, y percibirnos. Ella tenía que volver a trabajar después de su licencia por maternidad, y hablábamos de lo duro que es separarnos de nuestros hijos a los pocos meses.

Pensaba que la etimología nos ayuda a ver súper claro qué es lo que nos pasa en el puerperio. “Puer” es “niño” en latín. Y “peri” es “alrededor”. O sea que la etapa del puerperio es un momento de nuestra vida en la que todo transcurre alrededor del niño.  Nosotras “transcurrimos” alrededor del bebé.

Si lo pienso en formas, creo que el embarazo es tener esa panza enorme y redonda con un bebito adentro (ya es raro, no me digan!), y el puerperio es transformarme yo en un círculo que lo abraza y contiene si es posible 24×7.

El bebé y yo, abrazados en un círculo, y sin mucho lugar para algo más. Durante esta etapa creo que cambié, que este es mi nuevo yo, y que no sé cómo voy a volver a interesarme alguna vez en las cosas que me interesaron siempre. ¿El trabajo? ¿Mi pareja? ¿Estar bien yo? Ni idea. Me da vergüenza ponerlo así, pero realmente, ni idea.

Y de repente, o no de repente porque es más un proceso, vuelvo a ser más o menos quien siempre fui. El círculo se abre un poco, y mi hijo empieza a independizarse de mí, y yo de él, y lo adoro con locura, pero además reconozco que sigo siendo una persona :).

Seguro que los libros dan un tiempo exacto de duración para esta etapa. Yo creo que el puerperio dura para cada mujer e incluso para la misma mujer con cada hijo, un tiempo diferente. En mi caso, con el primero creo que duró más o menos 9 meses, y con el segundo, que tiene 6 meses, noto que tal vez está terminando. ¿Será que hago más rápido el proceso porque ya lo reconozco, por eso de que “el cuerpo tiene memoria” que te dicen tanto con el segundo hijo?

En Mémini creemos que está bueno compartir ideas sobre la maternidad, sumarnos a ese círculo de mujeres que compartimos temas, y ponerle palabras a esta experiencia tan visceral que es ser madres. Ojalá nos cuenten cómo lo viven ustedes, las queremos escuchar 🙂

Un beso y hasta la próxima!

Necesitamos hablar de esto

Hoy necesitamos hablar de la licencia por maternidad. Necesitamos que nos dejen vivir nuestra licencia con tranquilidad. Y cuando la licencia se termina, necesitamos volver de a poco.

A muchas nos pasó que a la vuelta de la licencia alguien dijo o hizo algo que nos hizo sentir que habernos ido estuvo mal en algún punto. Porque nos fuimos mucho, porque nos desconectamos demasiado, o simplemente porque el hecho de irnos nos hizo perder algún lugar en una “fila” y teníamos que arrancar otra vez.

La licencia por maternidad no son vacaciones, es un tiempo imprescindible para conocer a nuestro bebé, y qué él nos conozca. Volvemos exhaustas, cambiadas, a veces abrumadas por el cambio de vida y la responsabilidad que significa tener un hijo. Volvemos al trabajo después de arrancar con la tarea enorme de formar una persona. Y la tarea, lejos de estar terminada, recién empieza.

Necesitamos organizaciones que acompañen este proceso. Necesitamos hombres (jefes, socios, compañeros de trabajo) que aunque no puedan entenderlo, traten de acompañar. Necesitamos mujeres (jefas, socias, compañeras de trabajo) que aunque todavía no tengan hijos o no planeen tenerlos, puedan acompañar. Lo necesitamos todos: las madres, los hijos, las familias en general, las empresas, la sociedad.

Hoy necesitábamos hablar de este tema, y nos gustaría mucho saber cómo lo viven ustedes.

Regalos para el día del niño

¡Ojalá hayan sobrevivido a las vacaciones de invierno! Por acá el balance trabajo/maternidad se vio desafiado (material para otro post), a lo que se sumaron varias infecciones, pero salimos. Y así como salimos, entramos en otra vorágine, que ya muchos sitios/marcas empezaron a anticipar: el Día del Niño. Así que nosotros, con tiempo, preparamos nuestros elegidos para regalar, como siempre priorizando el juego, las marcas emprendedoras, y que los juguetes se completen con la interacción de los chicos, porque como dice una frase que nos encanta: “mientras menos hace el juguete, más hace el niño” (les debo la fuente, si saben bienvenido sea el dato!). Con ustedes, entonces, el compilado:

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1. Caburé para enhebrar de Oh! Pacha. Como todos los productos de la marca, está basado en leyendas autóctonas (en este caso la de Caburé, un búho misionero). Además de lindo mejora la motricidad fina y -BONUS-: es genial que pueda desarmarse para volverse a usar, aunque si les da pena deshacerlo pueden usarlo para decorar la casa, el cuarto de los chicos o como móvil! Chequeen además el resto de los productos, no pueden más de originales.

2. Busyboard por studio ananá. No me digan que no es LO MÁS. Es todo lo que le gusta a los chicos en un solo lugar (interruptores de luz, manivelas, candados, llaves, etc, muchos etcéteras). ¿Lo mejor? Lo pueden personalizar. La manera más cool de incentivar la motricidad fina y gruesa.

3. Para los más chicos, cubo sonajero de Mémini 🙂 Es lavable, 100% masticable, estampado a mano con tintas no tóxicas y es ideal para cuando los bebés quieren empezar a gatear o a dar los primeros pasos. Es blando así que no hay peligro de que se lastimen. Lo pueden conseguir en nuestra tienda online: www.memini.com.ar.

4. Caja de actividades “Bajo el mar”, de Olu and me. ¡Aplausos de pie por esta idea! Estas cajas proponen diferentes actividades manuales para que los chicos jueguen, creen, aprendan y exploren. No es un regalo sino miles. Además hay un montón de temas para elegir (el espacio, animales, dinosaurios, etc.) y las cajas vienen en dos tamaños (las más grandes proponen más actividades). A partir de los 2 años. Clap, clap, clap.

5. Planchas de mdf para armar y pintar de Trim toys. Comprobado que funcionan (regalamos una y fue un éxito. Y nos quedamos con una en casa y fue un hit). ¿Quién no quiere un par de esos anteojos?

Estos son sólo algunos de los juguetes divinos que andan dando vueltas. Lamentablemente no podemos incluir a todos. ¡Esperemos que les sirvan estas ideas! Y después no digan que no les avisamos con tiempo 😉

Caro

pd: Todas las fotos pertenecen a las páginas o fan pages de las marcas. La foto del cubo es nuestra.

“Al pediatra lo elegí con google maps”

 

pediatraEn los últimos meses de embarazo me recomendaron que eligiera al pediatra para mi hijo y que lo fuera a conocer. Hasta ese momento, mi relación con los diferentes médicos que me atendían era lo que yo creía “normal” (tema para otro posteo: todas las nociones de normalidad que cambian con la maternidad, ja). Controles periódicos con el oftalmólogo, ginecóloga, un clínico cada tanto… Y lo que más valoraba, como la persona práctica y ocupada que soy, era esperar poco en el consultorio y punto.

Así que al pediatra lo elegí con google maps. De las opciones disponibles en la cartilla de mi plan médico, me fijé el que quedaba más cerca (cinco cuadras) y allá fui a conocerlo. Me pareció un tipo amable, y listo. Quedó elegido.

Me imaginaba ir caminando en tardes de sol con mi bebé en el cochecito, paseando, los dos felices, y no me importaba mucho más. Después, la realidad me mostró que no todas las tardes son de sol, a veces los chicos se enferman y yo no dormí, y todo puede ser bastante negro. Y está bueno que el pediatra esté cerca geográficamente pero más importante es que sea paciente, que se tome el tiempo de explicarme las cosas, que tenga una secretaria con buena onda y una agenda con muchos turnos. Que tenga mucha experiencia, adquirida con muchos pacientes (algunos veo de ventipico que siguen yendo) y también con muchos hijos y nietos propios. Que la frase que más le escucho sea “es normal” (ante mis preguntas sobre por qué no come, por qué no duerme, por qué se enfermó si yo lo abrigué, por qué, por qué, por queeeeeeee).

Ahora mi hijo mayor tiene dos años, el menor unos pocos meses, así que ya tenemos una “relación de años” con el (¿nuestro?) pediatra. Nunca, pero nunca, me imaginé que iba a ser alguien tan importante para mi. Ni que el pediatra iba a ser tema en las (pocas) charlas que puedo tener con mi marido (jaja). Nunca me imaginé que me iba a importar tanto su opinión sobre básicamente todo lo que pasa en las vidas de mis hijos (la comida, el sueño, el baño, el jardín!). Y nunca me imaginé que si nos mudábamos a varios kilómetros, tomaríamos la decisión de seguir con él.

Yo creía que valoraba la practicidad sobre todas las cosas, pero no sabía que además en mi nuevo rol de madre iba a valorar tanto la experiencia y la contención. Así que ahora, si alguien me preguntara, mi conclusión sería “conócete a ti mismo, y sabrás qué tipo de pediatra necesitas”.

¿Y ustedes qué valoraron al elegirlo? ¿Creen que fue una buena elección? ¿También creen que es alguien fundamental en sus vidas? Cuenten…

¡Hasta la próxima!

Vale

pd: fuente foto: http://www.acasalud.com.ar/upload/noticias/pediatra.jpg

 

 

 

 

¡Leer juntos está buenísimo! (no nos cansamos de decirlo!)

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En este posteo contamos cómo nació Mémini: cuando descubrimos todo lo que la lectura desde chiquitos podía hacer por nuestros bebés. En resumen: se trata de estimularlos para que puedan desarrollarse mejor, y a la vez, compartir un momento de mucho apego con el adulto que “lee”, construir juntos una rutina de muchísimo disfrute para los dos.

Hace unos días fuimos por primera vez con un stand de Mémini a Puro Diseño, una feria enorme donde nos encontramos por primera vez con el “gran público”. Ahí conocimos a muchas personas que tenían nuestros libros en sus casas, y muchísimas más que no los conocían (muchos los tienen a partir de ahora ;)).

“Hablás como un pediatra” me dijo una chica que compró un libro para regalar. Fue muy gracioso, un poco vergonzante (ja) y un recordatorio de que además de una empresa, Mémini es para nosotras una cruzada a favor de la estimulación que proveen los libros desde bebés, del juego con apego, de la idea de que los juguetes son para compartir con los bebés, y no para dárselos y que ellos se “arreglen” solos.

En varias de las conversaciones que tuvimos en la semana de Puro Diseño, escuchamos muchos comentarios que no compartimos tanto acerca de los libros y los bebés. El lugar no era el apropiado para polemizar, y cada uno actúa por supuesto como le parece en la crianza de sus hijos, pero sí queremos compartir con ustedes qué pensamos de estos comentarios que nos parece que son en realidad mitos que habría que derribar, en favor de los chicos.

“Mi bebé ya tiene un libro”. Esta idea la escuchamos mucho, y por eso queremos decir con mucho ímpetu, que cuando se tata de libros, más es más. ¿O acaso nosotros como adultos tenemos UN libro en nuestras bibliotecas? Cada libro ofrece un mundo diferente, colores, personajes, historias, texturas, sonidos, una experiencia distinta cada vez. Y lo ideal es tener varios libros para mostrarles a los chicos, de diferentes formatos incluso, para que puedan ir conociendo distintas cosas, irlos rotando, y a medida que crecer van teniendo sus favoritos. De cartón, de tela, de plástico para el agua, de diferentes colores, las opciones son miles y esta buenísimo tomarlas.

“Mi bebé es muy chico para jugar con libros”. Todos los especialistas recomiendan arrancar desde muy muy temprano con distintas actividades de estimulación. Y mirar libros juntos se puede hacer desde que el bebito es capaz de focalizar su atención en una imagen. Obviamente cuando son más grandes es un placer total verlos reírse con las imágenes, agarrar las páginas, y después ya tener sus preferidos y pedirlos. Pero en algún momento hay que empezar, y nosotras creemos que nunca es demasiado pronto.

“Mi hijo ya está grande para los libros de tela”. Acá lo que pensamos es “depende”. Mi hijo de 2 años por ejemplo, tiene ya una colección bastante nutrida de distintos libros, y los de tela le siguen gustando. Una de las personas que dijo esta frase, cuando le pregunté cuántos años tenía su hijo me dijo “7”. Las dos nos reímos… creo que estábamos de acuerdo :).

“A mi hijo no le interesan los libros”. Esta es la frase que más nos preocupó de las que escuchamos. Bueno, en realidad nos dio ganas de decir muchas cosas, y por eso este post, ja. Los libros para bebés, como los juguetes para bebés, son para que nosotros los adultos juguemos con los chicos. Para que les mostremos cómo se “juega”, y propongamos distintas actividades, desde las más simples como mirar un sonajero en movimiento, escuchar juntos el ruido que hace, nombrar los colores en un libro. Al chiquito le encanta escuchar nuestra voz, pasar tiempo con nosotros, estar abrazados haciendo algo. Estar juntos. Así aprenden a jugar, a interesarse por las cosas, sean libros o lo que sea. 

Muchas de estas cosas, o todas, son obvias para muchos padres y adultos y por ahí no tanto para otros. No queremos dar cátedra, solo compartir creencias y rutinas que les hacen bien a nuestros hijos. De lo que más estamos seguras, porque lo vemos todos los días, es que para los bebés no hay nada más emocionante ni estimulante que compartir tiempo con nosotros y tener el 100% de nuestra atención.

Hasta la próxima!

Regalos para el día del padre

El 19 de junio es el día del padre (sí, parece que falta un montón pero cuando se quieran acordar la fecha está encima), así que pensamos proponerles algunos regalos originales y cancheros que encontramos en la Feria Puro Diseño.  Así, además, tienen excusa para visitarla 😉

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1. Parrilla portátil: para los amantes del asado y las cosas lindas, esta parrilla nos pareció genial. Se puede usar en el balcón o llevar fuera de casa. Además de la feria, la pueden comprar online en la tienda de Amancio Objetos.

2. Bolso “Messenger“: un clásico para padres con onda; nos encanta este bolso que podés encontrar en la feria y en la tienda online de Tincho & Lola (pueden también chusmear su colección Sailors®, hechos de velas de barco recicladas, punto bonus para la marca amiga del planeta!).

3. Funda para almohada “Mi héroe se llama papá”: muy amoroso este mensaje para dejarle en la cama y por qué no, completar el regalo con el desayuno, no? Es de ZZZ Fundas para almohadas con mensajes.  Aprovechen para encontrarla en Puro Diseño, aunque hacen envíos a todo el país.

4. Para que papá tenga una afeitada impecable o una barba/bigote “esculpidos”, Dandy propone accesorios hechos con materiales nobles y naturales (hay mini peines para bigotes!). Bouns: si van a la Feria, de 18 a 21 hs. se pueden cortar y arreglar la barba bajo las manos expertas de Barbería la época. Este tradicional lugar de Caballito junto a Dandy formaron un stand en Puro Diseño que no puede más de masculino y ondero.

5. Libro “Juntos con papá“: no podíamos dejar de recomendar nuestro libro 🙂 Es 100% algodón y lavable: ideal para los que van a vivir su primer día del padre. Lo encuentran en la feria (estamos en el stand K11!) o en la tienda online de Mémini.

¡Esperamos haber ayudado con la difícil tarea de elegir un regalo, y haberlos tentado para visitar la feria, que tiene cosas geniales!

Hasta la próxima!

La feria está abierta hasta el domingo 29 de mayo, en el pabellón amarillo de La Rural, de 14 a 22 hs. Si quieren más información pueden visitar su página: www.feriapurodiseno.com.ar

“Mueguetes”: Muebles para jugar :)

Cuando escribí el post sobre elementos para crear un rincón de lectura, me crucé con un montón de muebles súper originales que tuve que dejar afuera porque no tenían que ver estrictamente con la lectura. Pero quedaron rebotando en mi cabeza y ahora se los muestro, porque son más que muebles u objetos: no se quedan en “decorar” nada más, sino que proponen un juego con los chicos (de ahí el invento “mueguetes“, que la RAE presiento está casi por aprobar). Y obvio, se los muestro en un compilado de fotos 🙂

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  1. Casita de madera con techo pizarrón. Esta casita va más allá de los “tipis” que encontramos en todos lados, es una auténtica casita para el cuarto, el jardín, donde sea porque -atención!-: es encastrable! Así que es fácil para armar y desarmar (y guardar, para los que no tenemos espacio para dejarla así armadita divina). Además, el techo permite muchas más posibilidades de juego. Es de Pipí Cucú.
  2. Rollo para pintar. Súper original, es ideal para cuartos con poco espacio: este rollo lo clavás a la pared o atrás de la puerta y listo: horas garantizadas de dibujo o pintura sin necesidad de una mesa, un atril o nada que necesite de muchos metros. ¡Y lo podés recargar cuando se acaba! Es de Broot.
  3. Alfombra encastrable. Técnicamente no es un mueble, pero sí un elemento decorativo en un cuarto. Lo que nos gustó de esta alfombra es que no se queda quieta en el piso: se arma y desarma en mil combinaciones, como un rompecabezas sin fin (además de ser acolchonadita como cualquier alfombra, claro). La consiguen en Krethaus.
  4. Y si de alfombras se trata, los pastizales de Alexandra Kehayoglou son lo más de lo más en alfombras (bah, más arte que alfombra). Recrean paisajes nativos y se hacen a pedido*. ¡Un punto de partida para miles de juegos en el piso!
  5. Este técnicamente tampoco es un mueble y en realidad tampoco está pensado para el cuarto de los chicos, pero no podíamos dejarlo de lado, por su originalidad y porque transforma un objeto cotidiano en algo totalmente distinto. Este mantel-casita tiene las ventanas y puerta enrollables, viene en dos modelos distintos (los dos de 2,30 x 3m) y el plus: su pack es de goma eva, que puede usarse como felpudo de bienvenida a la casita. ¡Genial! Son de Rancho aparte.

En esa época hay muchísimos muebles para chicos dando vueltas, y queremos comprarlos todos, por eso me parecieron buenas estas opciones 2×1: objetos decorativos que invitan a la creatividad de los chicos y no sólo quedan lindos para la foto**.

¿Los conocían? ¿Les gustaron? ¿Tienen alguno más para pasar el dato? ¡Compartan!

Caro

pd: Todas las fotos pertenecen a las marcas citadas, son de su Facebook.

*@alexkeha.com

**Presten atención además a los escritorios con rollo de papel incorporado que tienen tanto Pipí Cucú como Broot. ¡Divinos los dos!