Qué decirle a una embarazada primeriza

post 29-10

Tenemos una amiga que estaba por tener un bebé y estaba muy ansiosa. En un intercambio de mails, justo salió el tema de sus inseguridades y dudas y para responderle pensé qué es lo que me hubiese gustado que me dijeran o aconsejaran:

“No importa lo que te digan, nadie conoce más a tu bebé que vos. Seguí lo que te dice el sentido común. Como en el embarazo, vas a recibir miles miles de consejos. Hasta de desconocidos que te cruzás en la calle. Tomá los que a vos te parecen lógicos o los que te parezca que tienen sentido o que te parezcan bien intencionados. Al resto, sonreí asintiendo mientras pensás qué nueva serie podés ver en Netflix.

Y tené en cuenta que lo que le sirve a uno puede que no te sirva a vos. Esto no es una ciencia exacta. Hay mucha prueba y error. Mucha, mucha prueba. Y mucho, mucho, mucho, mucho error. Pero nada es grave. Y todas están en la misma, aunque parezca que la tienen clara, siempre hubo un momento en el que se largaron a llorar pensando que no lo están haciendo bien o insultando a la Naturaleza por no incluir un manual de instrucciones en la placenta en vez de tanto líquido amniótico.
Tratar de hacer lo mejor ya es hacer lo mejor. Hay que relajar, total, hagas lo que hagas, en terapia la culpa siempre la vas a tener vos.
Y tanto trabajo tiene su recompensa. Aunque suene cursi y no sea canchero admitirlo, tener un bebé está buenísimo.”

Me parece que lo más honesto para decirle a alguien que va a tener un bebé es que en realidad no le podés decir nada, porque cada bebé es distinto y todo es muy personal. Y sin ser condescendiente asegurarle de que lo va a hacer bien. Porque creo que antes que miles de consejos, lo que busca una futura mamá es apoyo. ¿O no? Y obvio que darle un toque de humor al asunto siempre suma 🙂

Claro que hay mil consejos prácticos, pero esos prefiero darlos si los piden, porque el opinaiting porque sí me parece cualquiera (he tenido conversaciones extrañas hasta con la cajera de un supermercado, que me aconsejaba cómo cuidar mi matrimonio después de los hijos ¿?). En fin.

¿Ustedes qué le dirían? ¿Qué les gustaría que le dijeran? ¿Recibieron consejos sin invitación? Mis mejores consejos me los dio mi mamá. ¿Les pasó lo mismo?

Caro

imagen: http://www.oncewed.com

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Por qué leer juntos está buenísimo

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Mémini nació de muchas ideas, anhelos y fantasías diferentes. Para mí, se abrió un mundo cuando estaba embarazada y leí que el contacto con los libros le podía cambiar la vida a mi bebé. Yo, que siempre fui admiradora de las letras, podía sumar mucho como mamá al compartir algo tan valioso para mi, y casi desde su nacimiento, con mi hijo.

El primer libro donde leí sobre esto es “Bright from the start”, de Jill Stamm. Lo leí en inglés en versión digital desde Amazon y no pude encontrar una versión en español para compartirles. Lo pueden encontrar acá.

El libro es una lista de tips y actividades para hacer desde el nacimiento hasta los tres años, contadas de una forma muy entretenida y con base científica acerca de cómo funciona el cerebro y cómo podemos ayudar a nuestro bebé para que sea “brillante desde el comienzo”. Por suerte la autora aclara que, para ella, “brillante” quiere decir una persona que desarrolla al máximo sus capacidades, que se adapta bien al medio y que, principalmente, es feliz. No estamos hablando solamente de buenas notas en el colegio ni de genios que no tienen amigos.

¿Qué tenemos que hacer entonces para que nuestro hijo sea “brillante desde el comienzo”? Incentivarlo a desarrollar la atención, la capacidad de apego o relación, y las habilidades de comunicación. ¿Cómo? En el libro hay muchísimos ejemplos y tips. Pero todo se resume en el juego. Según la autora, ya desde el nacimiento el juego debería ser la actividad principal del bebé cuando está despierto, aparte de la alimentación. Dice que “el juego ayuda al desarrollo del cerebro y no es tiempo ocioso, es verdadero trabajo al nivel de las células cerebrales”.

Mi satisfacción era cada vez más grande al descubrir que leer juntos, o mirar juntos un libro, es la actividad que mejor cumple con todas las funciones que enumera la autora y es muchas veces su ejemplo preferido de “actividad ideal”.

Ella aclara que nunca es demasiado temprano para comenzar a leer con un bebé. Pero el objetivo no es “enseñar” a leer. Se trata de algo mucho más fundamental: estás ayudando a desarrollar el hábito de observar el mundo con atención.

Jill Stamm dice “Tal vez te parece demasiado chico para esto, pero vos sos la persona más importante en su mundo y a él le encanta escuchar tu voz y estar en tus brazos. Siempre que leés junto al bebé fomentás el apego y construís en él más seguridad”. Ella resalta la importancia de tener mucho tiempo al bebé en brazos (¡a pesar de lo que digan las abuelas, formadas en otra escuela y que dicen que los vamos a malcriar!) y de armar a su alrededor un mundo “que pueda tocar” y que incluya probar diferentes texturas.

Por último, y lo más obvio, es que la actividad de mirar juntos un libro ayuda a ir desarrollando el lenguaje y la comunicación, que es el tercer pilar que enumera la autora junto con atención y capacidad de apego.

Conclusión: me volví loca. Leí mucho más de otros autores. Compré un montón de libros para mi bebé por nacer y después seguí comprando. Y nos juntamos con Caro para crear los libros de Mémini, que por ahora son tres y espero que sean muchos más.

En este año y unos meses de mi hijo, los dos disfrutamos muchísimo de jugar juntos y de leer juntos. Me da una alegría especial ver que su actividad preferida es mirar sus libros. Y me da ternura que cuando tenemos que elegir un “juguete” para llevar desde casa la elección siempre sea un libro.

Hay mucho más para compartir sobre este tema, más reseñas de otros autores, más porqués, pero espero haberles transmitido algo de entusiasmo y que se animen a leer juntos si todavía no lo están haciendo.

Antes de terminar, algunos tips para mirar juntos un libro:

  1. Elegí un libro blando de tela o uno de cartón duro que sea muy simple. Stamm recomienda tener diferentes libros y que vayan rotando los que leen.
  2. Sostené al bebé en tu falda con su espalda contra tu pecho para que vea las imágenes y colores mientras das vuelta las páginas.
  3. Nombrá cada color, cada objeto. Andá despacio.
  4. Nombrá las imágenes, describilas, señalá los detalles. Contale qué está pasando en el libro.
  5. Expresá la alegría que sentís compartiendo tiempo con tu bebé.
  6. ¡Háganlo con frecuencia!

 

¡¡Hasta la próxima!!

Vale