Baby showers…¿sí o no?

post baby shower

Hace unos meses le hicimos un “baby shower” a una amiga. Nos juntamos el grupo de siempre con la excusa de que nuestra amiga iba a tener un bebé y le hicimos varios regalos. Decoramos un poco y comimos (Sí, sí. Si no hay comida no tiene sentido). Ténicamente un baby shower suele tener miles de juegos, invitaciones impresas, se invita a todas las mujeres conocidas de la embarazada y hay hasta una torta de pañales.

Nosotras hicimos un multiple choice sobre embarazo/parto/bebés porque en el grupo hay varias que no tienen idea del mundo de los bebés y era divertido escuchar sus respuestas (una se enteró hace poco que los bebés no duermen toda la noche…). Eso, sumado al hecho de que era un té fueron las dos características más cercanas a un baby shower, por lo demás, renegábamos de que fuera uno. Eso me puso a pensar: ¿están buenos o no los baby showers? ¿Es como importar Halloween?

Cuando a mí me tocó, hace unos años ya, mis amigas organizaron uno sorpresa, que en realidad tampoco fue técnicamente un baby shower: fue un asado mixto, a la noche. Lo que sí hubo fue una especie de ‘El juego de la fortuna’ (se me acaba de caer el documento, banquen que lo levanto), con miles de preguntas relacionadas a los bebés y el mundo infantil, dividido por categorías, con puntajes ascendentes y todo (por ejemplo “Crecimiento”, “Entretenimiento”,“Alimentación” son algunas de las que me acuerdo). En mi caso, un té no me hubiera gustado.

Pero también conozco amigas a las que un té les encantó. Comida rica, charla y una tarde tranquila con todas las amigas que conocen fue el mejor programa para ellas. O como las mamás del jardín, que organizamos un desayuno para todas las embarazadas del grupo, donde no sólo fue una excusa para celebrar a las futuras mamás (por segunda vez), sino que además nos sirve para acercarnos y conocernos más entre todas.

Creo que si bien tomar ‘tradiciones’ de afuera no siempre me cierra, lo que sí me parece positivo es poder agasajar a una futura mamá (en mi caso también agasajaron a mi marido), y de paso hacerles un regalo entre todos, que puede ser más significativo que bodies.

Así que algunas cosas que aprendí a la hora de pensar un baby shower, es que no hay tantas reglas:

* Es saber qué es lo que le gustaría a la futura mamá, y a partir de ahí planear acorde el tema de la comida, invitados y lugar. La casa de una del grupo, vale. ¿Un spa? Por qué no.

* Con la comida siempre es mejor dividir y conquistar: que cada invitado traiga algo, dulce, salado, bebida. Es lo más práctico y garantiza que haya cosas para todos los gustos.

* Con los regalos me parece que hay que definir si se regala algo en conjunto o por separado. Preguntar siempre qué necesita es mejor: muchas primerizas se equipan con todo lo que hay en el mercado antes de que se les pueda regalar. Pero también valen las sorpresas si se aseguran de llevar algo original.

* Juegos, ¿sí o no? Acá va a depender de la agasajada. En mi experiencia, si es un grupo chico donde todas se conocen, no hace falta un entretenimiento. Pero suma para unir grupos separados.

Creo que esa sería mi lista si tuviera que planear un baby shower otra vez  (o agasajar a una amiga embarazada, si prefieren evitar el rótulo 😉

Ustedes, ¿hacen baby showers? ¿Qué regalan?

Caro

Pd: foto de Peace of Cake Design. Con mesas así de divinas, haría millones de baby showers!

Mumpreneurs

workingmum

Hace unos días salió en la revista Parati una nota sobre “Mumpreneurs” o madres que emprenden. La leí con bastante atención porque uno de los casos que citaba era el nuestro: ¡”las Mémini”! Caro y yo, que arrancamos con este proyecto de libros y juguetes para bebés, que se centra en la relación entre padres y bebés, y que somos madres de chicos chiquitos. ¡Más temático imposible!

Googleando aparecen definiciones, asociaciones, artículos y hasta libros enteros. Mumpreneurs son madres que a partir de la maternidad deciden emprender  proyectos laborales que les permiten tener horarios flexibles o trabajar en sus casas, para estar cerca de sus hijos. El objetivo de las Mumpreneurs, según algún diccionario, es “combinar la vida familiar con la laboral”.

Mi experiencia es que la maternidad marca un antes y un después en muchos aspectos de la vida. Y el trabajo, que es un área importantísima en la vida de una mujer “en edad de ser madre”, generalmente está en el centro de los cambios. Cuando está por llegar la revolución que viene con un bebé (especialmente el primero), uno de los temas que más preocupa es cómo se resolverá el día a día de nuestra vida cotidiana y nuestro trabajo.

Entonces me quedo pensando… ¿Mumpreneurs no somos todas? Las que arrancamos con un proyecto independiente, sí, pero también las que trabajan en el mundo corporativo, las que tienen una profesión independiente, las que trabajan en cualquier tipo de institución.

En mi caso, cuando tuve a Tobías trabajaba en una empresa multinacional hacía varios años, y siempre había trabajado en relación de dependencia. A la vuelta de mi licencia, que fue lo más larga que pude, descubrí que necesitaba horarios mucho más flexibles, que no quería viajar y dormir fuera de casa, y que ese trabajo en particular ya no me encantaba. Que para dejar a mi hijo tantas horas al cuidado de otra persona, el trabajo me tenía que llenar de satisfacción todavía más que antes de ser madre. En paralelo nació la idea de Mémini y en pocos meses me tiré a la pileta, renunciando a mi trabajo y cambiando bastante mi vida.

Para Caro, la otra chica Mémini, fue diferente porque ella ya venía de un proyecto personal anterior así que sabía qué implicaba emprender. Pero su proyecto, que era de vajilla ilustrada, se había frenado cuando nació su primer bebé. La diferencia, creo,  es que un proyecto de a dos te da más contención y margen de acción para combinarlo con la vida familiar (Caro, estaría bueno que comentaras!).

¿Y mis otras amigas que también son madres? Como decía antes, para todas la maternidad fue un cambio grande y requirió una re-organización.

Mariana, que es gerente en una empresa multinacional, tomó una licencia larga y mientras buscó con tiempo a la “niñera perfecta”. Cambió varias veces, tuvo que que llevar alguna vez al gordo a la oficina, su marido o ella tuvieron que quedarse alguna vez en su casa, pero ya encontró a una persona que le encanta. Otro dato importante es que vive muy cerca de la empresa, así que sale de la oficina y llega en 5 minutos a ver a su hijo.

Micaela, que es emprendedora hace rato y tiene un bebé de 4 meses, volvió a trabajar hace unos días. Instaló en su taller una practicuna, llevó juguetes y una sillita mecedora y van juntos al trabajo con su bebé.

Laura, que ya va por el segundo, y trabaja en la empresa familiar, adaptó sus horarios a los de la niñera, recortó el tiempo de oficina pero sigue conectada siempre a través de la computadora y el teléfono.

Juliana está embarazada, Marina también. Las dos tienen trabajos súper exigentes y competitivos en empresas grandes, que les encantan. Las dos están pensando cómo emprender este cambio y cómo van a hacer para equilibrar su vida laboral y la familia. Las dos lo van a lograr. Porque todas somos mumpreneurs 🙂

Creo que lo importante es conocernos a nosotras mismas, respetar nuestros momentos, aceptar que cambiamos si es que lo hicimos, tratar de mantener las mentes abiertas y creativas, y por último pero no menos importante, apoyarnos en las parejas y las familias en todo el proceso.

Como decimos siempre en este blog: no hay recetas (y está buenísimo).

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Nota: cambié los nombres de mis amigas para preservar su identidad 😉

 

Libros preferidos, hoy: “Diccionario para bebés”

foto post

Me encanta comprarles libros a mis hijos. Pero la verdad es que me cuesta elegirlos. Me pasó varias veces de ir con el mayor a una librería y mostrarle libros pensando que le podrían gustar…y que le resulten indiferentes. Como en los libros para adultos, hay aciertos y hay errores. Y a mis hijos si bien todos sus libros les gustan, entre ellos tienen sus favoritos. Y por si alguna/o está tan perdido como yo dentro de la sección infantil, con Vale nos pareció bueno este espacio hablar sobre libros que nuestros hijos agarran una y otra vez. Porque aunque cada chico es diferente, es un buen punto de partida a la hora de enfrentar una librería.

Si bien Alfonsina tiene 10 meses, ya incursionó en los libros. Además de los de Mémini que son sus preferidos, le leo libros de papel. Uno de los libros más nuevos en su biblioteca es “Diccionario para bebés” de Elisabeth Brami y Émile Jadoul. A Émile ya la conocía (mi hijo mayor tiene un libro ilustrado por ella que le encanta), así que eso fue lo que me hizo tomarlo en la librería en primer lugar. Y lo que me terminó de convencer a la hora de comprarlo fue el concepto detrás del libro: no es un libro de cuentos ni un libro con escenas conectadas por algún tema en común. Tal y como dice el título, es un diccionario, una enumeración de palabras en orden alfabético, con la diferencia de que los significados están dados con ilustraciones y no con palabras. Así, por ejemplo, “Mimos” son una gallina y su pollito abrazados, “Ñam” es un gato relamiéndose con una pecera en brazos, o “Cric crac” es la puerta de una jaula que se abre para dejar escapar un pajarito.

Y como ven, salvo algunas excepciones, las palabras incluidas en el diccionario son onomatopeyas: el libro está pensado para los primeros balbuceos del bebé. Obvio que le puedo crear historias con las situaciones que aparecen (como dijimos en este post), pero lo interesante me pareció mostrarle sonidos y repeticiones que tal vez no son tan típicas o que no se me hubiesen ocurrido (“ma-ma” la decimos todas): “Mec-mec” “Porrón-pon-pón”, “Rataplán”. Y en general la cadencia y sonoridad le encantan. Hay algunas palabras muy españolas (¡esto de las traducciones!), pero funciona igual. Y las ilustraciones con trazos gruesos también ayudan para que sea un combo perfecto. Terminó siendo un acierto.

Si les interesa, lo pueden conseguir en La Boutique del Libro.

¿Sus bebés tienen libros favoritos? ¿Tienen recomendados? ¡Siempre está bueno encontrar nuevos títulos!

Caro

Libro de cabecera

guía para padres

¡Hola! Hoy quiero compartir otro libro que me regalaron en los primeros días de Toby: la Guía para padres del Dr. Zalman Bronfman.

No sé si les pasó, pero como madre primeriza tenía esa sensación terrible de que no sabía nada de lo que tenía que hacer. Además de escuchar los consejos y opiniones de todas las madres cercanas,  y la palabra autorizada del pediatra, traté de leer todo lo que tenía a mano.

Esta guía para padres llegó a mí con un plus: el Dr. Bronfman, además de haber sido un médico muy reconocido, fue el pediatra de mi marido y sus hermanos durante toda su infancia y adolescencia. Había escuchado varias anécdotas de admiración, historias de enfermedades curadas y un cariño muy especial de toda la familia. Lamentablemente, murió hace unos años así que no era una alternativa como pediatra de nuestro hijo.

El libro está organizado en capítulos y secciones que hacen que sea muy fácil encontrar las respuestas a cualquier duda. Y también está escrito en un estilo simple que lo hace entretenido e interesante para leer de corrido. Abarca los temas claves desde los primeros días, como la alimentación, el sueño y el juego; y otros que van apareciendo con el tiempo: los dientes, los caprichos, el jardín, la llegada de un hermano, y un montón de otras cosas que nos esperan ahí adelante. Además, Bronfman era médico homeopático,  y su libro tiene un capítulo muy interesante y completo sobre el tema.

Yo lo imagino como un abuelo-médico que me da su apoyo cuando estoy preocupada por algo: siempre es una palabra profesional y experta. Por supuesto nunca reemplaza al pediatra ante un problema de salud, y a veces no estoy del todo de acuerdo con sus opiniones, pero siempre me interesa y disfruto de su consejo. Su visión sobre el chico y la familia en general me parece llena de calidez y sentido común.

En su prólogo, Bronfman dice: “Cuando dude qué hacer, haga lo que le dicte el corazón. Su instinto de madre es mucho más importante que mil teorías juntas. Las teorías pueden pasar de moda, por equivocadas. El instinto maternal es el mismo desde hace cientos de años. Nadie en el mundo puede ser para su hijo mejor madre que usted”.

Va pasando el tiempo y voy confiando más en mi instinto y adquiriendo una experiencia que me da más seguridad (es la vida creo), pero algunos libros, como este, siguen ahí para consultar, releer o redescubrir en cada nueva etapa de Tobías.

¿Y ustedes? ¿Tienen un libro de cabecera para recomendar?

¡Hasta la próxima!

Vale