Claves para discutir con nuestros hijos

 

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La vez pasada hablamos sobre el pequeño GRAN tema de las rabietas y los límites. Hoy les queríamos compartir un artículo que nos gustó mucho/pareció lógico/vamos a tratar de seguir. Además, cita a dos autoras súper conocidas (yo tengo un libro de ellas y es muy bueno), así que está casi científicamente comprobado, ja.

El original es en inglés (lo pueden leer acá), nosotras lo tradujimos y resumimos sus ideas más importantes. Para los padres de bebés o hijos en el jardín como yo, las siguientes situaciones pueden parecer súper lejanas, pero creo que  las rabietas pueden resolverse también usando estos métodos:

Tenés a un hijo llorando a mares y estás al borde de la paciencia. Es fácil responder con cualquier cosa a lo que nos diga, callándolo. Eric, de Barking up the wrong tree dice que justamente el principal error de los padres a la hora de discutir con sus hijos es negar sus sentimientos. ¿Y qué es lo que sí hay que hacer?

1. ESCUCHAR CON ATENCIÓN

Negar los sentimientos generalmente hace que las situaciones se intensifiquen. Pensemos en discusiones con nuestra pareja. Si él/ella nos dice “Me siento ignorado/a” y respondemos “No, no es así”. ¿Cuán bien nos puede ir con esa respuesta? Sí, exacto. Y lo mismo pasa con los chicos. Cuando alguien niega nuestros sentimientos naturalmente contraatacamos.  Entonces empecemos por escuchar. Nos sentimos mejor cuando nos escuchan, y a los chicos les pasa lo mismo.

“Si alguien realmente los escucha, le da la oportunidad de hablar sobre lo que les está pasando, entonces empiezan a sentirse menos confundidos, más capaces de lidiar con sus sentimientos y con el problema que están teniendo” dicen las autoras del libro “How to talk so kids will listen & listen so kids will talk” (cómo hablar para que los chicos escuchen y escuchar para que los chicos hablen).

2. RECONOCÉ SUS SENTIMIENTOS

A veces caemos en decir “Sé lo que sentís”. NO. En vez de decir que los entendés, hay que mostrarles que los entendés. ¿Y cómo se hace eso?  Parafraseando: repetir en tus propias palabras lo que ellos nos digan. No hay que estar de acuerdo con esos sentimientos (imagínense, en el futuro, los argumentos adolescentes!), pero al reconocer eso que les pasa les demostramos que estamos de su lado, y ese es el primer paso para resolver cualquier conflicto.

Entonces estamos escuchando activamente y reconociendo lo que le pasa, ahora ¿cómo hacemos para que se calme?

3. DARLE UN NOMBRE A ESO QUE LE PASA

“Etiquetar” es muy poderoso. Ver el enojo de un chico y simplemente decirle “Parece que estás muy enojado” puede hacer una gran diferencia. Y no hay que preocuparse por si usamos la etiqueta incorrecta, nos corregirán y eso les demuestra que estamos tratando de entender.

Los gritos y el llanto pararon un poco, ¿Cuál es el siguiente paso?

4. HACER PREGUNTAS

Con los adultos, el psicólogo clínico Albert Bernstein recomienda preguntar “¿Qué te gustaría que yo haga?”. A esta altura, la persona tiene que frenar y pensar. Lo que vos querés es moverte de una situación de enojo hacia la posibilidad de negociar. Obviamente que como padres no siempre podemos darles a nuestros hijos lo que quieren. A veces todo lo que podemos hacer es hacerles saber que entendés y que estás de su lado.

Pero el error de los padres es tratar de ser demasiado lógicos, lo que aleja la discusión de los sentimientos y la transforma en un debate interminable. De“How to talk so kids will listen & listen so kids will talk” : “Cuando los chicos quieren algo que no pueden tener, los adultos usualmente responden con explicaciones lógicas de por qué no lo pueden tener. A menudo cuanto más explicamos, más protestan. A veces con sólo tener alguien que entienda cuánto quieren algo hace que la realidad sea más llevadera.”

Después de escuchar, reconocer los sentimientos y etiquetar, se habrán calmado. A menudo, con eso basta para poder razonar con ellos. Pero si sigue siendo una lucha, entonces podemos usar las preguntas para encontrar una forma de descubrir y abordar la necesidad emocional subyacente del chico (“siento que no confiás en mí”) vs. negar lógicamente las demandas irracionales (“quiero salir hasta las 2am”).

Claramente van a haber situaciones en las que no tenés el tiempo (ni la paciencia) para poner en práctica cada paso. No es fácil. Pero con escuchar y enfocarse en lo que el chico siente se puede hacer una gran diferencia. Y estos principios pueden aplicarse a cualquier persona en tu vida.

Los sentimientos son complicados y por eso los evitamos. Pero cuando se trata de nuestros seres queridos, generalmente olvidamos que, a fin de cuentas, los sentimientos son  todo lo que realmente importa.

 

¿Qué les pareció? ¿Lo pondrían en práctica? Yo (con mucho control mental y paz interior) estuve tratando, y si bien no hago tooodos los pasos, ya con el primero logro un montón. ¡Espero que les haya gustado y que les sirva! Y si pueden, lean el artículo original, que es mucho más completo (y gracioso!).

Caro

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