Rincón de lectura: objetos para armarlo

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Si bien hace tiempo ya hablamos sobre cómo crear un rincón de lectura para los chicos, con consejos sobre cómo poner los libros, cuántos, ejemplos de bibliotecas y demás, hoy les quería compartir algunos elementos para que ese rincón sea especial. Lo que ayuda a fomentar todavía más la lectura. Y vamos con un compilado de fotos, que tanto gustan 😉

  1. Las hamacas colgantes de Amakt son geniales para leer. Además de ser muy lindas, son súper seguras, con una resistencia de hasta 70 kilos (¡iupii algunos grandes entramos!) y son para chicos de más de tres años. Miden 1,50 x 0,80m, están hechas con lona 100% algodón y vienen con el kit para instalar. Lo bueno es que los que tienen bebés ya pueden ir pensando adónde colgarla…
  2. Los vimos y seguimos viendo en todos lados, pero un “tepee” o su derivado “tipi” tiene la ventaja de generar un sub-ambiente dentro del cuarto (o cualquier espacio), donde los chicos pueden sentirse en su mundo. Los de Chivo son divinos, transportables y encima como accesorio tienen unas mantas mullidas para la base, con estampas de Florece (punto bonus: se transforman en bolsas de dormir! Digo, después de un libro, nada más lindo que una siestita, ¿no?).
  3. Esta no es un tipi, sino una carpa (la diferencia está en la forma, que no es triangular), pero sirve para generar un espacio para leer. Es de Umallín, de puro algodón, serigrafiada y lo genial es que además del tamaño original (de 1 x 0,90 x 0,90m) viene una mini para juguetes (50x40x40cm) para poner, por qué no, los libros 😉
  4. ¿Y si la carpa ya viene con cama? Lobo Está son los creadores de la genial cama-carpa. OK, tal vez no es estrictamente un “rincón de lectura”, pero no me digan que no es ideal para leer a la noche! No podía dejar de incluirla. Sigo.
  5. Una opción súper simple para un rincón de lectura es un puff, con comodidad garantizada. Y nada más lindo que este hecho por Oui Oui, de 85cm de diámetro y 25cm de altura. Dato: ¡los pueden hacer a medida!
  6. Si todas las opciones anteriores les parece que requieren espacio que no tienen, ¡a no preocuparse! Yo con mis hijos leo muchísimas veces (la mayoría) en el piso. Y una alfombra como las de Sueños de Lana puede generar así solita un ambiente cálido de lectura. En el jardín de mi hijo incluso tienen una “alfombra especial” para los momentos de lectura, que se usa sólo para eso, así los chicos saben que cuando la ven en el piso, ¡se vienen los cuentos! Es una buena idea, aunque esta carita de oso merece estar puesta todo el tiempo, ¿o no?

Si bien me copan todas las opciones que les mostré, son absolutamente necesarias y quiero todas YA, también quiero hacer hincapié en que no son absolutamente necesarias para leer con un bebé/chico. Pueden leer juntos en cualquier sillón (si el cuarto del bebé no tiene, cualquiera sirve), en el piso, en la cama, etc. Pero generar un rincón de lectura para los chicos, o simplemente un lugar donde sientan que pueden estar tranquilos con un libro es importante (sobre todo cuando son más grandes). A veces se lo puede decorar divino, y otras, armar algo improvisado con imaginación (como mover la cuna cerca de la ventana y hacer un “techo” con la cortina, como hago yo 😉 ¡Todo vale!

¿Qué les pareció? ¿Tienen un rincón de lectura en su casa? ¿Tienen algún dato o idea para aportar? ¡Espero que les haya servido!

pd: el compilado de fotos se armó con fotos de las páginas de cada marca.

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¡Libros preferidos! Hoy: “Nacho”

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Hoy dejamos los debates polémicos para volver a hablar de libros. Y el que les recomiendo hoy es “Nacho”, escrito e ilustrado por Liesbet Slegers.

Este libro forma parte de una serie con el mismo protagonista, en diferentes situaciones de la vida cotidiana (va al médico, va a la peluquería, va al baño, etc.). Vale me recomendó comprarlo porque ya conocía a Nacho y sus aventuras, y como el preferido de su hijo no estaba llevé este.

El libro cuenta la historia de Nacho en general, no una ‘aventura’ en particular: empieza con él en la panza (ok, la traducción española habla de la ‘tripa’ pero yo le leo panza, sabrán entender), Nacho brevemente como bebé, y después muestra rápidamente cómo crece, con pequeños hitos de cada etapa: “Ya no me caigo cuando estoy sentado” o “Ya puedo ponerme de pie”, hasta “¡Así es como soy ahora!”. En las páginas que siguen, ya crecido, pasa a mostrar su familia, su ropa, que va al baño solo, que va al colegio, las cosas de su cuarto y así. No es una historia propiamente dicha, sino una presentación de Nacho y su mundo, por así decirlo. Y eso es lo que está bueno, porque abarca muchos temas que son familiares para los chicos.

A mí me sirvió cuando mi hijo empezó a entender un poco más el tema de su hermana menor, porque pude mostrarle de una manera simple que tanto él como ella estuvieron en mi panza. Y que él alguna vez también fue bebé, primero sentándose, después gateando, parándose, etc. hasta ser como Nacho.

Además de poder relacionarse con el personaje, el libro propone algunos juegos, todos muy simples pero que funcionan. Por ejemplo, Nacho muestra su ropa y en la página siguiente hay diferentes prendas con la consigna: “¿Reconoces lo que llevo puesto? ¿Y qué otra ropa ves?”. O frente a diferentes alimentos y un globo “¿Ves algo que no se come?”.

Y el libro no sólo funciona con mi hijo de 3, sino también con la de 1. Las ilustraciones son muy lindas y llamativas, y es ideal para ir señalándole diferentes elementos cotidianos aunque ella no pueda seguir las consignas de los juegos todavía.

Y para no abandonar del todo el tema del post pasado, les comento que esta serie cuenta además con los libros de Laura, con la misma idea de diferentes situaciones cotidianas pero esta vez de la mano de un personaje femenino. No los leí como para hacer una comparativa, pero ya hablaremos sobre las protagonistas en la lectura de nuestros chiquitines. Pero les adelanto esto: es importante que haya, no sólo para nuestras hijas sino también para los varones. Y es fundamental que no sólo sean princesas que esperan a ser rescatadas 😉

¿Tienen este libro? Si les interesa en la Boutique del libro pueden conseguirlo. Ahí también venden otros títulos de Nacho y los de Laura. ¿Leyeron alguno de la serie? ¿Tienen alguno para recomendar?

p.d.: La foto es de nuestro libro, con la tapa ligeramente intervenida con crayones.

Regalos para ellas y para ellos

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Estuvimos de cumpleaños hace unas semanas en casa y le regalamos a mi hijo una cocinita. Una tía se escandalizó: “¿Cómo una cocina? Tenés que regalarle una pelota de fútbol”. Poco importa si le fascina cocinar y si lo único que hace con la pelota es agarrarla con la mano.

Días atrás, en un encuentro para emprendedores que tuve hace algunos sábados, algunas chicas charlaban sobre cómo odian entrar a una juguetería y que les pregunten “¿para varón o para mujer el regalo?”. Y el tema volvió a aparecer cuando una clienta me dijo que eligió regalar un libro de Mémini porque justamente buscaba algo unisex, cansada de la batalla entre el rosa y el celeste.

Es así. Entrás en una juguetería (sobre todo las cadenas) y aunque no te hagan la pregunta, podés ver la división: rosa y violeta por un lado, y azul (y casi cualquier otro color) por el otro. Cuando en realidad las masas son masas, los bloques son bloques y las pelotas son pelotas. Pero pareciera que nada puede quedar sin asignar, en el medio.

Todos podemos escandalizarnos más o menos por el comentario de mi tía más arriba. Pero…¿no hacemos silenciosamente nosotros mismos estas divisiones? Levante la mano quién le regalaría un bebé en un cochecito a un varón. O un autito a una mujer…Y sí, tan lejos de mi tía no estamos, ¿no?

Para promocionar sus juguetes, la navidad pasada una marca de supermercados e hipermercados francesa decidió publicar un catálogo sin estereotipos, bajo el lema de que “No hay juguetes para varones o para mujeres. Sólo juguetes.” cuyo comercial pueden mirar acá. Me pareció genial. Y me pareció también real; mi hijo quedó fascinado por una casa de muñecas cuando entré a una juguetería para hacer un regalo. La vendedora me dijo que algunos papás la llevaban para sus hijos. ¡Qué bueno!

Yo siempre prefiero y trato de regalar cualquier juguete que ayude a la imaginación y la creatividad de los chicos, más que algo a pila. Y sumado a eso, trato de que no tenga “bajadas de línea” en cuanto a los roles: libros, cubos, masas, rompecabezas, instrumentos musicales, lápices…y todos los que venimos recomendando en el blog, básicamente 🙂 Y si a mi hijo le gusta cocinar, no veo el problema en incentivarlo.

Y en cuanto a mi hija, seguramente algún día quiera el disfraz de princesa y algún bebé de plástico, pero creo que hay una diferencia en que sea ella la que me lo pida vs. dárselos yo. Y voy a hacer todo lo posible para que esa no sea la única opción para elegir que tenga, mostrándole que hay muchas más alternativas. Porque, en mi opinión, en cuanto a las opciones, el escenario sigue siendo peor para las chicas: para ellos todo siempre parece ser más emocionante (¿escucharon sobre la carta que una chica de 7 años le mandó a Lego?).

Este es un tema complicado, y los estereotipos están muy arraigados. Pero creo que depende de nosotros, los padres, para que cambien las cosas, ¿no?

¿Ustedes qué opinan? ¿Piensan en estas cosas cuando compran regalos para chicos? Sus hijos/sobrinos/nietos les hicieron algún pedido que rompiera los estereotipos?

Caro

pd: Si quieren conseguir nuestros libros (unisex! 🙂 de los que hablamos pueden conseguirlos en nuestra tienda online o escribiéndonos a hola@memini.com.ar