“Duerme como un bebé”: JAJA (post personal ¡y largo!)

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Creo que puedo decir sin equivocarme que en algún momento de la vida de los padres EL tema a enfrentar/resolver/discutir/lidiar es el de cómo hacer dormir a sus bebés (¡o cómo hacer que sigan durmiendo!). Que colecho es lo que hay que hacer vs. el colecho es un horror, “Duérmete niño*” es lo más vs. “Duérmete niño” es LO PEOR y traumás de por vida a tu bebé. Como en todo lo referente a los chicos, hay mil teorías. Y todas muy distintas ¡y extremas!

Creo que cada uno hace lo que siente que es lo correcto y lo que a uno le funciona. Conozco familias que duermen todos juntos (¡algunos con 3 hijos!) y son felices. Otros que acuestan a sus hijos a las 12 de la noche y les funciona. Otros que los acuestan en su cama y después los pasan a sus cunas. A mí me sirve tener las noches libres de niños para poder comer con mi marido y charlar nosotros, y en lo posible, tener la cama para nosotros dos.

Con ese objetivo en mente, yo probé muchas cosas. Con mi primer hijo, empezamos desde bebé a instalar una rutina diaria: a las 19:30 empezar a bañarlo, después darle de comer, llevarlo a su cuarto, leerle un cuento y acostarlo a dormir. Y funcionó perfecto hasta los 6 meses: ahí se empezó a despertar. Aplicamos lo que dice el Dr. Estivill en “Duérmete niño” (sí, lo dejé llorar, soy de esas). Pero no nos funcionó. Terminamos durmiendo todos en nuestra cama, no por creer en el colecho, sino por creer firmemente que dormir es importante para el normal funcionamiento de una persona. Hasta que dijimos “basta” y empezó la reeducación: una adaptación del “Duérmete niño” a lo que nosotros nos parecía (ya podíamos más o menos determinar si lloraba porque le pasaba algo o por puro capricho). Y durmió. Hasta que quedé embarazada de mi hija y otra vez empezaron las alteraciones del sueño. No sé cómo nos animamos a un segundo bebé 😉

Pero esta vez no volvimos a dejarlo llorar. Empezamos a leer otro libro, “¡Vamos a dormir!“, del pediatra argentino Martín Gruenberg, que no está de un lado o del otro sobre el dejarlo llorar, sólo dice que con un método se aprende más rápido mientras que con el otro tarda más. Y lo interesante para mí es que habla sobre el sueño en cada momento de la vida del bebé/chico (incluso va hasta la adolescencia). Cuáles son los ciclos, las etapas. Qué esperar. Y además uno puede leer el capítulo correspondiente a la edad de su hijo y aplicar los consejos ahí descriptos, sin necesidad de leerse todo el libro. Muchas de las cosas que decía el Dr. Gruenberg nosotros ya lo aplicábamos, como la rutina diaria, como -después de los 3 meses- tratar de no levantar al bebé de la cuna cuando llora (a menos que esté enfermo, claro), y si no hay más remedio y lo tenemos que levantar, no sacarlo del ambiente que está a oscuras preparado para dormir.

Con una mezcla de todas las cosas, sumado a que creció, ahora, a los 4 años, duerme bien. Después de la leída del cuento se queda en su cama y se duerme sin problemas. Ocasionalmente se despierta a la madrugada porque quiere ir al baño, pero vuelve a su cama y sigue durmiendo. Y con mi hija aplicamos la misma rutina y se adaptó perfecto, durmiendo incluso mientras su hermano lloraba (comparten cuarto). Recién ahora a los dos años protesta un poco, poquísimo, a la hora de acostarse, pero se queda dormida igual. Es verdad que cada chico es diferente.

Hasta el día de hoy no tengo un “sistema”. Estoy esperando mi tercer hijo y no sé qué es lo que va a pasar. Lo que sé es que creo firmemente en la rutina, y la voy a aplicar como sigo aplicándola (con la ocasional excepción de fin de semana). Creo que tienen que saber que hay un horario para irse a dormir (que puede atrasarse o adelantarse según las circunstancias, pero que para mí es entre de las 8 y las 9). Y que tienen que dormir en su cama. Ahora sé que siempre van a tener despertares, alguna que otra noche se van a pasar a mi cama, y para mí eso está bien. Puedo convivir con eso. Porque si es aislado yo creo que en algún momento dejan de hacerlo. Pero lo importante es que saben que llega un momento en el que hay que acostarse, y que cada uno lo hace en su cama. Pero también creo que si están enfermos todo vale, y si tienen miedo siempre son bienvenidos con nosotros.

Creo que es verdad que cada chico es diferente, y la situación de cada chico es diferente, por eso la manera de encarar el tema puede variar. Además de sus personalidades, mi hija tenía un hermano con quien dormir, por eso tal vez no le costó tanto.Y mi hijo tenía padres primerizos.

¿A ustedes qué les sirve? ¿Qué técnicas usan a la hora de dormir? ¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Otros?

Pensando que el sueño es el tema de todo padre, en Mémini hicimos una almohada para incorporar a la rutina del sueño. Viene con un muñequito y un bolsillo donde “acostarlo” a la hora de irse a dormir. Así, mediante el juego, aprenden. La pueden conseguir en la tienda online.

Caro

*El método “Duérmete niño”, explicado muuuy fácil y resumido consiste en dejar llorar al bebé en intervalos, primero cortitos y después más largos.

Imagen del Instagram de @whatforbreakfast.

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La listita para Papá Noel

Navidad está a la vuelta de la esquina, y esta vez nos anticipamos para ayudar un poco a Papá Noel. Hicimos nuestra selección pensando en todas las edades y, como siempre, elegimos juguetes que fomenten la imaginación y el juego:

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1. Las caras para armar de Tetuá son lindísimas y permiten miles de combinaciones y horas de juego. Cada cara viene con set de accesorios (ojos, bocas, barbas, cejas, etc.). ¡No se pierdan tampoco sus máscaras de animales de tela!

2. La playdoor de Dröma no puede ser más genial. ¡Hablemos de dejar volar la imaginación!  Es bien grande (1,40 x 0,85m), viene con ganchos autoadhesivos y la puerta y ventanas se abren. ¿No es lo más? Además no ocupa nada de espacio y es ideal para cualquier casa porque ¿quién no tiene una puerta?

3. Cubo sonajero “cumpleaños” de Mémini. Ideal para los bebés cuando empiezan a gatear: el sonido les llama la atención y persiguen al cubo, que no se escapa tan fácil como una pelota. Bonus: las ilustraciones son escenas típicas cumpleañeras con animalitos, para ir mirando juntos y preparar al bebé para su primer cumpleaños. Además, ¡es lavable!

4. Granero encastrable de Papanini. Como todo lo de esta marca, está completamente hecho en madera y con terminación artesanal. Viene con 6 ó 12 animales de granja para encastrar, según el tamaño del granero que se elija. ¡Y atención: esta marca hace juguetes a pedido, así que empiecen a pensar y agenden el dato!

5. Set de banda rítmica de Famusic. ¿A qué chico no le gusta la música? Este set de percusión súper completo garantiza muuucha exploración musical, y además fomenta la motricidad fina ¡y pueden jugar de a muchos! ¿Sale banda familiar?

¡Esperamos haberlos ayudado! Después cuenten cómo les fue, y si tienen ideas, compartan! Les dejamos también nuestros elegidos para la Navidad pasada, el día del niño y otras ideas para regalos para bebés.

Caro

* Todas las fotos son de las marcas mencionadas, que tomamos prestadas para armar nuestro compilado 😉

 

 

Regalos para el día del niño

¡Ojalá hayan sobrevivido a las vacaciones de invierno! Por acá el balance trabajo/maternidad se vio desafiado (material para otro post), a lo que se sumaron varias infecciones, pero salimos. Y así como salimos, entramos en otra vorágine, que ya muchos sitios/marcas empezaron a anticipar: el Día del Niño. Así que nosotros, con tiempo, preparamos nuestros elegidos para regalar, como siempre priorizando el juego, las marcas emprendedoras, y que los juguetes se completen con la interacción de los chicos, porque como dice una frase que nos encanta: “mientras menos hace el juguete, más hace el niño” (les debo la fuente, si saben bienvenido sea el dato!). Con ustedes, entonces, el compilado:

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1. Caburé para enhebrar de Oh! Pacha. Como todos los productos de la marca, está basado en leyendas autóctonas (en este caso la de Caburé, un búho misionero). Además de lindo mejora la motricidad fina y -BONUS-: es genial que pueda desarmarse para volverse a usar, aunque si les da pena deshacerlo pueden usarlo para decorar la casa, el cuarto de los chicos o como móvil! Chequeen además el resto de los productos, no pueden más de originales.

2. Busyboard por studio ananá. No me digan que no es LO MÁS. Es todo lo que le gusta a los chicos en un solo lugar (interruptores de luz, manivelas, candados, llaves, etc, muchos etcéteras). ¿Lo mejor? Lo pueden personalizar. La manera más cool de incentivar la motricidad fina y gruesa.

3. Para los más chicos, cubo sonajero de Mémini 🙂 Es lavable, 100% masticable, estampado a mano con tintas no tóxicas y es ideal para cuando los bebés quieren empezar a gatear o a dar los primeros pasos. Es blando así que no hay peligro de que se lastimen. Lo pueden conseguir en nuestra tienda online: www.memini.com.ar.

4. Caja de actividades “Bajo el mar”, de Olu and me. ¡Aplausos de pie por esta idea! Estas cajas proponen diferentes actividades manuales para que los chicos jueguen, creen, aprendan y exploren. No es un regalo sino miles. Además hay un montón de temas para elegir (el espacio, animales, dinosaurios, etc.) y las cajas vienen en dos tamaños (las más grandes proponen más actividades). A partir de los 2 años. Clap, clap, clap.

5. Planchas de mdf para armar y pintar de Trim toys. Comprobado que funcionan (regalamos una y fue un éxito. Y nos quedamos con una en casa y fue un hit). ¿Quién no quiere un par de esos anteojos?

Estos son sólo algunos de los juguetes divinos que andan dando vueltas. Lamentablemente no podemos incluir a todos. ¡Esperemos que les sirvan estas ideas! Y después no digan que no les avisamos con tiempo 😉

Caro

pd: Todas las fotos pertenecen a las páginas o fan pages de las marcas. La foto del cubo es nuestra.

¡Leer juntos está buenísimo! (no nos cansamos de decirlo!)

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En este posteo contamos cómo nació Mémini: cuando descubrimos todo lo que la lectura desde chiquitos podía hacer por nuestros bebés. En resumen: se trata de estimularlos para que puedan desarrollarse mejor, y a la vez, compartir un momento de mucho apego con el adulto que “lee”, construir juntos una rutina de muchísimo disfrute para los dos.

Hace unos días fuimos por primera vez con un stand de Mémini a Puro Diseño, una feria enorme donde nos encontramos por primera vez con el “gran público”. Ahí conocimos a muchas personas que tenían nuestros libros en sus casas, y muchísimas más que no los conocían (muchos los tienen a partir de ahora ;)).

“Hablás como un pediatra” me dijo una chica que compró un libro para regalar. Fue muy gracioso, un poco vergonzante (ja) y un recordatorio de que además de una empresa, Mémini es para nosotras una cruzada a favor de la estimulación que proveen los libros desde bebés, del juego con apego, de la idea de que los juguetes son para compartir con los bebés, y no para dárselos y que ellos se “arreglen” solos.

En varias de las conversaciones que tuvimos en la semana de Puro Diseño, escuchamos muchos comentarios que no compartimos tanto acerca de los libros y los bebés. El lugar no era el apropiado para polemizar, y cada uno actúa por supuesto como le parece en la crianza de sus hijos, pero sí queremos compartir con ustedes qué pensamos de estos comentarios que nos parece que son en realidad mitos que habría que derribar, en favor de los chicos.

“Mi bebé ya tiene un libro”. Esta idea la escuchamos mucho, y por eso queremos decir con mucho ímpetu, que cuando se tata de libros, más es más. ¿O acaso nosotros como adultos tenemos UN libro en nuestras bibliotecas? Cada libro ofrece un mundo diferente, colores, personajes, historias, texturas, sonidos, una experiencia distinta cada vez. Y lo ideal es tener varios libros para mostrarles a los chicos, de diferentes formatos incluso, para que puedan ir conociendo distintas cosas, irlos rotando, y a medida que crecer van teniendo sus favoritos. De cartón, de tela, de plástico para el agua, de diferentes colores, las opciones son miles y esta buenísimo tomarlas.

“Mi bebé es muy chico para jugar con libros”. Todos los especialistas recomiendan arrancar desde muy muy temprano con distintas actividades de estimulación. Y mirar libros juntos se puede hacer desde que el bebito es capaz de focalizar su atención en una imagen. Obviamente cuando son más grandes es un placer total verlos reírse con las imágenes, agarrar las páginas, y después ya tener sus preferidos y pedirlos. Pero en algún momento hay que empezar, y nosotras creemos que nunca es demasiado pronto.

“Mi hijo ya está grande para los libros de tela”. Acá lo que pensamos es “depende”. Mi hijo de 2 años por ejemplo, tiene ya una colección bastante nutrida de distintos libros, y los de tela le siguen gustando. Una de las personas que dijo esta frase, cuando le pregunté cuántos años tenía su hijo me dijo “7”. Las dos nos reímos… creo que estábamos de acuerdo :).

“A mi hijo no le interesan los libros”. Esta es la frase que más nos preocupó de las que escuchamos. Bueno, en realidad nos dio ganas de decir muchas cosas, y por eso este post, ja. Los libros para bebés, como los juguetes para bebés, son para que nosotros los adultos juguemos con los chicos. Para que les mostremos cómo se “juega”, y propongamos distintas actividades, desde las más simples como mirar un sonajero en movimiento, escuchar juntos el ruido que hace, nombrar los colores en un libro. Al chiquito le encanta escuchar nuestra voz, pasar tiempo con nosotros, estar abrazados haciendo algo. Estar juntos. Así aprenden a jugar, a interesarse por las cosas, sean libros o lo que sea. 

Muchas de estas cosas, o todas, son obvias para muchos padres y adultos y por ahí no tanto para otros. No queremos dar cátedra, solo compartir creencias y rutinas que les hacen bien a nuestros hijos. De lo que más estamos seguras, porque lo vemos todos los días, es que para los bebés no hay nada más emocionante ni estimulante que compartir tiempo con nosotros y tener el 100% de nuestra atención.

Hasta la próxima!

“Mueguetes”: Muebles para jugar :)

Cuando escribí el post sobre elementos para crear un rincón de lectura, me crucé con un montón de muebles súper originales que tuve que dejar afuera porque no tenían que ver estrictamente con la lectura. Pero quedaron rebotando en mi cabeza y ahora se los muestro, porque son más que muebles u objetos: no se quedan en “decorar” nada más, sino que proponen un juego con los chicos (de ahí el invento “mueguetes“, que la RAE presiento está casi por aprobar). Y obvio, se los muestro en un compilado de fotos 🙂

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  1. Casita de madera con techo pizarrón. Esta casita va más allá de los “tipis” que encontramos en todos lados, es una auténtica casita para el cuarto, el jardín, donde sea porque -atención!-: es encastrable! Así que es fácil para armar y desarmar (y guardar, para los que no tenemos espacio para dejarla así armadita divina). Además, el techo permite muchas más posibilidades de juego. Es de Pipí Cucú.
  2. Rollo para pintar. Súper original, es ideal para cuartos con poco espacio: este rollo lo clavás a la pared o atrás de la puerta y listo: horas garantizadas de dibujo o pintura sin necesidad de una mesa, un atril o nada que necesite de muchos metros. ¡Y lo podés recargar cuando se acaba! Es de Broot.
  3. Alfombra encastrable. Técnicamente no es un mueble, pero sí un elemento decorativo en un cuarto. Lo que nos gustó de esta alfombra es que no se queda quieta en el piso: se arma y desarma en mil combinaciones, como un rompecabezas sin fin (además de ser acolchonadita como cualquier alfombra, claro). La consiguen en Krethaus.
  4. Y si de alfombras se trata, los pastizales de Alexandra Kehayoglou son lo más de lo más en alfombras (bah, más arte que alfombra). Recrean paisajes nativos y se hacen a pedido*. ¡Un punto de partida para miles de juegos en el piso!
  5. Este técnicamente tampoco es un mueble y en realidad tampoco está pensado para el cuarto de los chicos, pero no podíamos dejarlo de lado, por su originalidad y porque transforma un objeto cotidiano en algo totalmente distinto. Este mantel-casita tiene las ventanas y puerta enrollables, viene en dos modelos distintos (los dos de 2,30 x 3m) y el plus: su pack es de goma eva, que puede usarse como felpudo de bienvenida a la casita. ¡Genial! Son de Rancho aparte.

En esa época hay muchísimos muebles para chicos dando vueltas, y queremos comprarlos todos, por eso me parecieron buenas estas opciones 2×1: objetos decorativos que invitan a la creatividad de los chicos y no sólo quedan lindos para la foto**.

¿Los conocían? ¿Les gustaron? ¿Tienen alguno más para pasar el dato? ¡Compartan!

Caro

pd: Todas las fotos pertenecen a las marcas citadas, son de su Facebook.

*@alexkeha.com

**Presten atención además a los escritorios con rollo de papel incorporado que tienen tanto Pipí Cucú como Broot. ¡Divinos los dos!

Feria del libro!

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Uno de mis recuerdos de infancia es el de ir, todos los años, a la Feria del Libro con mi papá y hermanos. Íbamos horas y nos quedábamos leyendo en los stands, para volver a casa con nuevas adquisiciones. Ahora que los chicos están un poco más grandes quiero empezar esa tradición, así que ayer allá fuimos los 3 (el plan era ir el día de apertura, pero uno propone y el resfrío/fiebre disponen).

Antes de seguir tengo que aclarar que no recorrimos tooodo lo que hay para ver, así que este “informe” es sólo una partecita de la Feria; sé que dejamos de lado miles de stands. Entiendan: cochecito con patineta+revoltoso de tres años+niña de uno y medio atada a dicho cochecito= tiempo limitado. Así que decidimos aprovechar al máximo lo que ellos aguantaran.

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Nuestra primera parada fue la editorial Océano, una de las pocas paradas que sabía que quería hacer. Me quería llevar todo. Un destacado -entre las miles de opciones-: “Monstruo feliz, monstruo triste“. El libro cuenta que los monstruos también tienen sentimientos y viene con caretas de cartón (y un sobre para guardarlas), para que el chico pueda expresar lo que siente. Me pareció, a simple vista (lo hojeé nomás), una buena manera de hablar de sentimientos y emociones con los chicos, que muchas veces no saben cómo explicar lo que les pasa.

Nosotros nos entusiasmamos con “Johanna y el tren“, y le sumamos “Juego de lo dedos cirqueros” para la menor, que ya lo tenía visto en la Feria Juvenil el año pasado. Dato: los precios de todos los libros del stand tienen un 10% de descuento.

El de Catapulta es otro stand que tiene también libros lindísimos y vendedoras súper atentas llenas de recomendaciones. Nos llevamos el nuevo “Quiero un tiburón“, a pesar de que el pequeño se entusiasmó con “Cómo funcionan los autos” que pinta buenísimo, pero me pareció muy técnico para su edad (muestra todas y cada una de las partes el auto y cómo funcionan, con diagramas y piezas para armar incluidas). Lo agrego a la lista “para más adelante”. El del tiburón todavía no lo leímos pero parece una historia de amistad muy divertida (¡ya veremos si es favorito como para incluirlo en nuestras recomendados!). Otro libro que me encantó pero también lo dejo para más adelante es “¡Este no es un libro ilustrado!” de Sergio Ruzzio; lo reservo para cuando los chicos empiecen a leer libros sin tanto dibujo y sólo palabras.

 

Otra novedad que me pareció muy interesante fue la de una editorial que en el quilombo fragor del momento no pude retener el nombre! (¡papelón!). Además de tener una línea de libros con código QR para poder descargar el relato hecho por los propios autores (desde $110), tienen una colección hecha en colaboración con el Inadi, donde un grupo de gatos enfrentan diferentes situaciones de inclusión (le arman una silla de ruedas a un amigo que no puede caminar, incluyen a una gata en una carrera sólo de gatos, etc.). Aplausos por ahí.

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Monoblock también está presente en uno de los stands más creativos (todo hecho con casitas de madera, la foto se las debo). Los libros para chicos que ofrecen parecen divinos, (no entramos por los pasillos angostos) y ahí pueden conseguir además el resto de los productos de la marca: tazas, cuadernos, pósters (algunos los regalan con tu compra), etc.

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Dejamos varios libros para después: “Más te vale mastodonte” y “El corazón y la botella” de Oliver Jeffers;  lo hojeé solamente pero por lo que vi parece una historia sobre la pérdida y la muerte con las ilustraciones divinas que ya conocemos. Ambos en el stand de SBS Librería Internacional (lo raro es que ninguno de los dos aparece en su tienda online).

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Las ediciones Lea tiene unas versiones ilustradas de los cuentos tradicionales (yo les trato de escapar, pero estas versiones no me molestaría tanto tener 🙂

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“Otto en el aeropuerto” también queda para después, lo vi en el stand del Grupo Claridad. Lo hojeé rápido y lo que me pareció inusual es que es un libro giratorio, así que tiene historias del derecho y del revés. Me pareció ideal si están por hacer un viaje, como para que los más chicos se familiaricen con el mundo de los aviones. Dato: en ese stand de la Feria está al mismo precio que en las librerías.

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Terminamos en el stand del Fondo de Cultura Económica, en busca de “El día que los crayones volvieron a casa“, la secuela del libro que recomendamos la vez pasada. Lamentablemente todavía no está traducido al español, pero por suerte pudimos chusmear otros libros de Jeffers y nos quedamos con “De vuelta a casa” que ya perfila como un favorito (dato: en Pergamino Libros lo encontré después $10 más barato 🙂

De pasada vimos el siempre completo stand de Sigmar con miiiiles de opciones en todos los tamaños y colores (lo bueno es que tiene sectores de libros por edades), Cúspide con muchas ofertas de 3×2, Editorial Guadal también súper completo, el colectivo de editoriales “Libros para atesorar” (formado por Arte a babor, Del eclipse, Iamiqué, Kalandraka y Pequeño editor), que quise entrar pero ya habíamos llegado a nuestro tiempo límite. Y así dejamos pasar muchos más. Y aunque no la recorrimos toda y dejamos mucho de lado, esta primera experiencia en la Feria fue un éxito. ¡Pensamos repetir!

Si piensan ir, les dejamos algunos consejos:

  1. Si van con cochecito, vayan temprano: ya es difícil circular por la mayoría de los stands sin gente, la multitud les va a hacer imposible siquiera entrar.
  2. Yo llevé galletitas para paliar el hambre de la tarde sin hacer fila en los puestos de comida, que además me sirvió para mantener a mi hijo cerca del cochecito 🙂
  3. Si van con chicos, no van a poder recorrer toda la Feria, así que si tienen editoriales o stands por los que sí o sí quieren pasar (y tal vez estar un rato mirando) anoten adónde están  y empiecen por ahí. En las boleterías hay mapas.
  4. Nosotros no fuimos a ninguna actividad, pero la Feria tiene una agenda súper completa, desde autores que firman libros hasta libros contados. Pueden elegir el día para ir alrededor de eso.
  5. Dejen libros para después. Creo que la Feria es una oportunidad para conocer muchos libros en un sólo lugar y ver la reacciones de los chicos frente a los títulos. Y como obviamente todos no se pueden comprar, pueden hacer una lista con los pendientes y así tener ideas para regalar para el cumple, Navidad y cualquier ocasión (lista que puede compartirse! Siempre está la abuela que no tiene idea de qué regalar, así que matan dos pájaros de un tiro 😉

Y si no pueden ir, les dejo algunos links para comprar los libros que les conté:

Monstruo feliz, monstruo triste” – “Johanna y el tren” – “Juego de los dedos cirqueros“- “Más te vale mastodonte” – “El corazón y la botella” – los de Catapulta – “Cómo funcionan los autos” – “Blancanieves” – “Otto en el aeropuerto” – “De vuelta a casa

¿Piensan ir a la Feria? ¿Fueron de chicos? Si van, cuenten qué consiguieron!

Caro

¡Libros preferidos! Hoy: “El día que los crayones renunciaron”

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Con estos días otoñales, nada mejor que acurrucarse a leer (¡ya lo veníamos anticipando!). Así que nosotros aprovechamos ¡y seguimos recomendando libros! El de hoy es “El día que los crayones renunciaron” de Drew Daywalt, ilustrado por Olvier Jeffers. Es EL favorito actual de mi hijo de 3. Lo quiere leer todas las noches. Incluso se lo queda mirando él solo en la cama, después de que yo se lo conté. Y lo guarda al lado de su colchón.

La historia es muy original (¿qué pasa si un día tus crayones no quieren pintar más?) y está muy bien pensado, la problemática de cada crayón, cada reclamo que le hacen a Duncan, su dueño. Y las ilustraciones acompañan a la perfección, son lindísimas, hechas con, claramente, crayones.

Y lo bueno es que es un libro que yo también puedo disfrutar (es también uno de mis favoritos!). Lo que ayuda es que tiene una historia. Todos los libros que recomendamos hasta ahora no tienen “introducción, nudo y desenlace” propiamente dichos. Si bien todos cuentan algo, ninguno tiene un relato un poco más complejo, con alguna problemática a resolver, un nudo. “Nacho” es el que más se acerca, pero tampoco cuenta una historia lineal: si lo leés desde cualquier página se entiende igual.

Pero por sobre todo, creo que la clave está en la originalidad del libro (¡por algo lo elegí entre los estantes!) y lo muy bien resuelto que está. Y las ilustraciones. A mí personalmente los libros para chicos me entran primero por los ojos 🙂

Les dejo una foto del interior, más no les muestro ni les quiero contar para no spoilear nada.

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Si les interesó, lo pueden conseguir en Libros del Pasaje o en Libros del Camino. Yo lo compré en la Feria del Libro Infantil y Juvenil el año pasado, así que dos consejos: 1) vayan este año y 2) compren libros que les interesen/gusten/intriguen aunque piensen que sus hijos son chicos para ellos. Yo este libro se lo leí el año pasado y también le gustó, pero recién ahora le en-can-ta. Los libros no tienen fecha de vencimiento, así que no pasa nada si los compran antes! Además, pueden conseguir títulos que no están en todas partes.

¿Lo comprarían? ¿Ustedes tienen algún favorito entre los libros de sus hijos?

 

** A partir de esta reseña me acabo de enterar que actualmente “El día que los crayones renunciaron” es un best seller según el NY Times (¡van 142 semanas que está en la lista!). Bueno, aparentemente a muchos chicos les gustó 😉 ¿Y lo mejor? ¡Me enteré que tiene una secuela! ¡Tiene que ser mía de Felu!

pd: La foto es mía, nuestros crayones no se revelaron nada y dibujaron toda la tapa.

Rincón de lectura: objetos para armarlo

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Si bien hace tiempo ya hablamos sobre cómo crear un rincón de lectura para los chicos, con consejos sobre cómo poner los libros, cuántos, ejemplos de bibliotecas y demás, hoy les quería compartir algunos elementos para que ese rincón sea especial. Lo que ayuda a fomentar todavía más la lectura. Y vamos con un compilado de fotos, que tanto gustan 😉

  1. Las hamacas colgantes de Amakt son geniales para leer. Además de ser muy lindas, son súper seguras, con una resistencia de hasta 70 kilos (¡iupii algunos grandes entramos!) y son para chicos de más de tres años. Miden 1,50 x 0,80m, están hechas con lona 100% algodón y vienen con el kit para instalar. Lo bueno es que los que tienen bebés ya pueden ir pensando adónde colgarla…
  2. Los vimos y seguimos viendo en todos lados, pero un “tepee” o su derivado “tipi” tiene la ventaja de generar un sub-ambiente dentro del cuarto (o cualquier espacio), donde los chicos pueden sentirse en su mundo. Los de Chivo son divinos, transportables y encima como accesorio tienen unas mantas mullidas para la base, con estampas de Florece (punto bonus: se transforman en bolsas de dormir! Digo, después de un libro, nada más lindo que una siestita, ¿no?).
  3. Esta no es un tipi, sino una carpa (la diferencia está en la forma, que no es triangular), pero sirve para generar un espacio para leer. Es de Umallín, de puro algodón, serigrafiada y lo genial es que además del tamaño original (de 1 x 0,90 x 0,90m) viene una mini para juguetes (50x40x40cm) para poner, por qué no, los libros 😉
  4. ¿Y si la carpa ya viene con cama? Lobo Está son los creadores de la genial cama-carpa. OK, tal vez no es estrictamente un “rincón de lectura”, pero no me digan que no es ideal para leer a la noche! No podía dejar de incluirla. Sigo.
  5. Una opción súper simple para un rincón de lectura es un puff, con comodidad garantizada. Y nada más lindo que este hecho por Oui Oui, de 85cm de diámetro y 25cm de altura. Dato: ¡los pueden hacer a medida!
  6. Si todas las opciones anteriores les parece que requieren espacio que no tienen, ¡a no preocuparse! Yo con mis hijos leo muchísimas veces (la mayoría) en el piso. Y una alfombra como las de Sueños de Lana puede generar así solita un ambiente cálido de lectura. En el jardín de mi hijo incluso tienen una “alfombra especial” para los momentos de lectura, que se usa sólo para eso, así los chicos saben que cuando la ven en el piso, ¡se vienen los cuentos! Es una buena idea, aunque esta carita de oso merece estar puesta todo el tiempo, ¿o no?

Si bien me copan todas las opciones que les mostré, son absolutamente necesarias y quiero todas YA, también quiero hacer hincapié en que no son absolutamente necesarias para leer con un bebé/chico. Pueden leer juntos en cualquier sillón (si el cuarto del bebé no tiene, cualquiera sirve), en el piso, en la cama, etc. Pero generar un rincón de lectura para los chicos, o simplemente un lugar donde sientan que pueden estar tranquilos con un libro es importante (sobre todo cuando son más grandes). A veces se lo puede decorar divino, y otras, armar algo improvisado con imaginación (como mover la cuna cerca de la ventana y hacer un “techo” con la cortina, como hago yo 😉 ¡Todo vale!

¿Qué les pareció? ¿Tienen un rincón de lectura en su casa? ¿Tienen algún dato o idea para aportar? ¡Espero que les haya servido!

pd: el compilado de fotos se armó con fotos de las páginas de cada marca.

¡Libros preferidos! Hoy: “Nacho”

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Hoy dejamos los debates polémicos para volver a hablar de libros. Y el que les recomiendo hoy es “Nacho”, escrito e ilustrado por Liesbet Slegers.

Este libro forma parte de una serie con el mismo protagonista, en diferentes situaciones de la vida cotidiana (va al médico, va a la peluquería, va al baño, etc.). Vale me recomendó comprarlo porque ya conocía a Nacho y sus aventuras, y como el preferido de su hijo no estaba llevé este.

El libro cuenta la historia de Nacho en general, no una ‘aventura’ en particular: empieza con él en la panza (ok, la traducción española habla de la ‘tripa’ pero yo le leo panza, sabrán entender), Nacho brevemente como bebé, y después muestra rápidamente cómo crece, con pequeños hitos de cada etapa: “Ya no me caigo cuando estoy sentado” o “Ya puedo ponerme de pie”, hasta “¡Así es como soy ahora!”. En las páginas que siguen, ya crecido, pasa a mostrar su familia, su ropa, que va al baño solo, que va al colegio, las cosas de su cuarto y así. No es una historia propiamente dicha, sino una presentación de Nacho y su mundo, por así decirlo. Y eso es lo que está bueno, porque abarca muchos temas que son familiares para los chicos.

A mí me sirvió cuando mi hijo empezó a entender un poco más el tema de su hermana menor, porque pude mostrarle de una manera simple que tanto él como ella estuvieron en mi panza. Y que él alguna vez también fue bebé, primero sentándose, después gateando, parándose, etc. hasta ser como Nacho.

Además de poder relacionarse con el personaje, el libro propone algunos juegos, todos muy simples pero que funcionan. Por ejemplo, Nacho muestra su ropa y en la página siguiente hay diferentes prendas con la consigna: “¿Reconoces lo que llevo puesto? ¿Y qué otra ropa ves?”. O frente a diferentes alimentos y un globo “¿Ves algo que no se come?”.

Y el libro no sólo funciona con mi hijo de 3, sino también con la de 1. Las ilustraciones son muy lindas y llamativas, y es ideal para ir señalándole diferentes elementos cotidianos aunque ella no pueda seguir las consignas de los juegos todavía.

Y para no abandonar del todo el tema del post pasado, les comento que esta serie cuenta además con los libros de Laura, con la misma idea de diferentes situaciones cotidianas pero esta vez de la mano de un personaje femenino. No los leí como para hacer una comparativa, pero ya hablaremos sobre las protagonistas en la lectura de nuestros chiquitines. Pero les adelanto esto: es importante que haya, no sólo para nuestras hijas sino también para los varones. Y es fundamental que no sólo sean princesas que esperan a ser rescatadas 😉

¿Tienen este libro? Si les interesa en la Boutique del libro pueden conseguirlo. Ahí también venden otros títulos de Nacho y los de Laura. ¿Leyeron alguno de la serie? ¿Tienen alguno para recomendar?

p.d.: La foto es de nuestro libro, con la tapa ligeramente intervenida con crayones.

Regalos para ellas y para ellos

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Estuvimos de cumpleaños hace unas semanas en casa y le regalamos a mi hijo una cocinita. Una tía se escandalizó: “¿Cómo una cocina? Tenés que regalarle una pelota de fútbol”. Poco importa si le fascina cocinar y si lo único que hace con la pelota es agarrarla con la mano.

Días atrás, en un encuentro para emprendedores que tuve hace algunos sábados, algunas chicas charlaban sobre cómo odian entrar a una juguetería y que les pregunten “¿para varón o para mujer el regalo?”. Y el tema volvió a aparecer cuando una clienta me dijo que eligió regalar un libro de Mémini porque justamente buscaba algo unisex, cansada de la batalla entre el rosa y el celeste.

Es así. Entrás en una juguetería (sobre todo las cadenas) y aunque no te hagan la pregunta, podés ver la división: rosa y violeta por un lado, y azul (y casi cualquier otro color) por el otro. Cuando en realidad las masas son masas, los bloques son bloques y las pelotas son pelotas. Pero pareciera que nada puede quedar sin asignar, en el medio.

Todos podemos escandalizarnos más o menos por el comentario de mi tía más arriba. Pero…¿no hacemos silenciosamente nosotros mismos estas divisiones? Levante la mano quién le regalaría un bebé en un cochecito a un varón. O un autito a una mujer…Y sí, tan lejos de mi tía no estamos, ¿no?

Para promocionar sus juguetes, la navidad pasada una marca de supermercados e hipermercados francesa decidió publicar un catálogo sin estereotipos, bajo el lema de que “No hay juguetes para varones o para mujeres. Sólo juguetes.” cuyo comercial pueden mirar acá. Me pareció genial. Y me pareció también real; mi hijo quedó fascinado por una casa de muñecas cuando entré a una juguetería para hacer un regalo. La vendedora me dijo que algunos papás la llevaban para sus hijos. ¡Qué bueno!

Yo siempre prefiero y trato de regalar cualquier juguete que ayude a la imaginación y la creatividad de los chicos, más que algo a pila. Y sumado a eso, trato de que no tenga “bajadas de línea” en cuanto a los roles: libros, cubos, masas, rompecabezas, instrumentos musicales, lápices…y todos los que venimos recomendando en el blog, básicamente 🙂 Y si a mi hijo le gusta cocinar, no veo el problema en incentivarlo.

Y en cuanto a mi hija, seguramente algún día quiera el disfraz de princesa y algún bebé de plástico, pero creo que hay una diferencia en que sea ella la que me lo pida vs. dárselos yo. Y voy a hacer todo lo posible para que esa no sea la única opción para elegir que tenga, mostrándole que hay muchas más alternativas. Porque, en mi opinión, en cuanto a las opciones, el escenario sigue siendo peor para las chicas: para ellos todo siempre parece ser más emocionante (¿escucharon sobre la carta que una chica de 7 años le mandó a Lego?).

Este es un tema complicado, y los estereotipos están muy arraigados. Pero creo que depende de nosotros, los padres, para que cambien las cosas, ¿no?

¿Ustedes qué opinan? ¿Piensan en estas cosas cuando compran regalos para chicos? Sus hijos/sobrinos/nietos les hicieron algún pedido que rompiera los estereotipos?

Caro

pd: Si quieren conseguir nuestros libros (unisex! 🙂 de los que hablamos pueden conseguirlos en nuestra tienda online o escribiéndonos a hola@memini.com.ar