Cómo elegí el nombre de mi hijo (un post personal)

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Nació nuestro hijo y todavía no habíamos elegido el nombre. Al principio, durante el embarazo digo, no lo elegimos porque teníamos tiempo. Mucho. Después, cuando faltaba poco, teníamos dos opciones fuertes, y a mi se me ocurrió esperar a conocerlo para decidir entre una y otra. Antes de entrar al quirófano (nació por cesárea programada) dijimos que el elegido era Juan. Cuando llegamos al sanatorio la partera nos preguntó el nombre pero le dijimos que por favor esperara para completar el papel.

Cuando nació, y lo vi, y lo abracé, entre un poco de llanto y la emoción enorme que sentía, pensé que se tenía que llamar Santiago. A los pocos minutos mi marido partió con el bebé y la partera, yo me quedé ahí acostada feliz y un poco angustiada porque habíamos dicho Juan y para mi era Santiago. Entre todo el maremoto de pensamientos (y la anestesia) volvió a aparecer mi marido y me dijo “bueno listo, dice Irma (la partera) que ahora sí no tenemos más tiempo. Es Juan, no?”. “No, para mi es Santiago”. Me miró sorprendido y se fue corriendo otra vez. Y otra vez me quedé yo ahí en el maremoto de emociones. Incluso durante los dos días siguientes, que estuvimos en la clínica, tuvimos la charla de “Seguro te parece bien Santiago? Todavía estamos a tiempo de cambiarlo en el registro civil”.

Ahora Santiago está por cumplir un año y por supuesto creemos que no podría nunca haberse llamado de otro modo. No le iba Juan y no le iba ningún otro nombre. Pero la forma en la que llegamos a decidirlo… creo que eso no lo elegiría otra vez. En cierta forma nombrar es crear, y darle un nombre al bebé que está en la panza es empezar a conectarse con él, empezar a llenar ese nombre de amor, y cuando nace regalárselo para que él lo vaya llenando de significado durante toda su vida. Así lo veo ahora. ¿Y ustedes? ¿En qué momento eligieron los nombres de sus hijos? ¿Alguien que haya esperado como nosotros hasta el último momento para decidir?

Ah me olvidaba que se me ocurrió contarles esta anécdota porque en la tienda online de Mémini tenemos combo nuevo que incluye un cuadrito personalizado con el nombre del bebé (como los de la foto), guirnaldas para decorar el cuarto o el baby shower y los regalos más lindos de Mémini para un recién nacido: un libro de algodón, un cubo sonajero, un sonajero de mano y una almohada de apego. ¡Pasen y vean!

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Todo gira alrededor de mi bebé (una experiencia personal sobre el puerperio)

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El otro día hablaba con una amiga sobre la etapa del puerperio, y cómo cambia nuestra forma de percibir el mundo, y percibirnos. Ella tenía que volver a trabajar después de su licencia por maternidad, y hablábamos de lo duro que es separarnos de nuestros hijos a los pocos meses.

Pensaba que la etimología nos ayuda a ver súper claro qué es lo que nos pasa en el puerperio. “Puer” es “niño” en latín. Y “peri” es “alrededor”. O sea que la etapa del puerperio es un momento de nuestra vida en la que todo transcurre alrededor del niño.  Nosotras “transcurrimos” alrededor del bebé.

Si lo pienso en formas, creo que el embarazo es tener esa panza enorme y redonda con un bebito adentro (ya es raro, no me digan!), y el puerperio es transformarme yo en un círculo que lo abraza y contiene si es posible 24×7.

El bebé y yo, abrazados en un círculo, y sin mucho lugar para algo más. Durante esta etapa creo que cambié, que este es mi nuevo yo, y que no sé cómo voy a volver a interesarme alguna vez en las cosas que me interesaron siempre. ¿El trabajo? ¿Mi pareja? ¿Estar bien yo? Ni idea. Me da vergüenza ponerlo así, pero realmente, ni idea.

Y de repente, o no de repente porque es más un proceso, vuelvo a ser más o menos quien siempre fui. El círculo se abre un poco, y mi hijo empieza a independizarse de mí, y yo de él, y lo adoro con locura, pero además reconozco que sigo siendo una persona :).

Seguro que los libros dan un tiempo exacto de duración para esta etapa. Yo creo que el puerperio dura para cada mujer e incluso para la misma mujer con cada hijo, un tiempo diferente. En mi caso, con el primero creo que duró más o menos 9 meses, y con el segundo, que tiene 6 meses, noto que tal vez está terminando. ¿Será que hago más rápido el proceso porque ya lo reconozco, por eso de que “el cuerpo tiene memoria” que te dicen tanto con el segundo hijo?

En Mémini creemos que está bueno compartir ideas sobre la maternidad, sumarnos a ese círculo de mujeres que compartimos temas, y ponerle palabras a esta experiencia tan visceral que es ser madres. Ojalá nos cuenten cómo lo viven ustedes, las queremos escuchar 🙂

Un beso y hasta la próxima!

Necesitamos hablar de esto

Hoy necesitamos hablar de la licencia por maternidad. Necesitamos que nos dejen vivir nuestra licencia con tranquilidad. Y cuando la licencia se termina, necesitamos volver de a poco.

A muchas nos pasó que a la vuelta de la licencia alguien dijo o hizo algo que nos hizo sentir que habernos ido estuvo mal en algún punto. Porque nos fuimos mucho, porque nos desconectamos demasiado, o simplemente porque el hecho de irnos nos hizo perder algún lugar en una “fila” y teníamos que arrancar otra vez.

La licencia por maternidad no son vacaciones, es un tiempo imprescindible para conocer a nuestro bebé, y qué él nos conozca. Volvemos exhaustas, cambiadas, a veces abrumadas por el cambio de vida y la responsabilidad que significa tener un hijo. Volvemos al trabajo después de arrancar con la tarea enorme de formar una persona. Y la tarea, lejos de estar terminada, recién empieza.

Necesitamos organizaciones que acompañen este proceso. Necesitamos hombres (jefes, socios, compañeros de trabajo) que aunque no puedan entenderlo, traten de acompañar. Necesitamos mujeres (jefas, socias, compañeras de trabajo) que aunque todavía no tengan hijos o no planeen tenerlos, puedan acompañar. Lo necesitamos todos: las madres, los hijos, las familias en general, las empresas, la sociedad.

Hoy necesitábamos hablar de este tema, y nos gustaría mucho saber cómo lo viven ustedes.

“Al pediatra lo elegí con google maps”

 

pediatraEn los últimos meses de embarazo me recomendaron que eligiera al pediatra para mi hijo y que lo fuera a conocer. Hasta ese momento, mi relación con los diferentes médicos que me atendían era lo que yo creía “normal” (tema para otro posteo: todas las nociones de normalidad que cambian con la maternidad, ja). Controles periódicos con el oftalmólogo, ginecóloga, un clínico cada tanto… Y lo que más valoraba, como la persona práctica y ocupada que soy, era esperar poco en el consultorio y punto.

Así que al pediatra lo elegí con google maps. De las opciones disponibles en la cartilla de mi plan médico, me fijé el que quedaba más cerca (cinco cuadras) y allá fui a conocerlo. Me pareció un tipo amable, y listo. Quedó elegido.

Me imaginaba ir caminando en tardes de sol con mi bebé en el cochecito, paseando, los dos felices, y no me importaba mucho más. Después, la realidad me mostró que no todas las tardes son de sol, a veces los chicos se enferman y yo no dormí, y todo puede ser bastante negro. Y está bueno que el pediatra esté cerca geográficamente pero más importante es que sea paciente, que se tome el tiempo de explicarme las cosas, que tenga una secretaria con buena onda y una agenda con muchos turnos. Que tenga mucha experiencia, adquirida con muchos pacientes (algunos veo de ventipico que siguen yendo) y también con muchos hijos y nietos propios. Que la frase que más le escucho sea “es normal” (ante mis preguntas sobre por qué no come, por qué no duerme, por qué se enfermó si yo lo abrigué, por qué, por qué, por queeeeeeee).

Ahora mi hijo mayor tiene dos años, el menor unos pocos meses, así que ya tenemos una “relación de años” con el (¿nuestro?) pediatra. Nunca, pero nunca, me imaginé que iba a ser alguien tan importante para mi. Ni que el pediatra iba a ser tema en las (pocas) charlas que puedo tener con mi marido (jaja). Nunca me imaginé que me iba a importar tanto su opinión sobre básicamente todo lo que pasa en las vidas de mis hijos (la comida, el sueño, el baño, el jardín!). Y nunca me imaginé que si nos mudábamos a varios kilómetros, tomaríamos la decisión de seguir con él.

Yo creía que valoraba la practicidad sobre todas las cosas, pero no sabía que además en mi nuevo rol de madre iba a valorar tanto la experiencia y la contención. Así que ahora, si alguien me preguntara, mi conclusión sería “conócete a ti mismo, y sabrás qué tipo de pediatra necesitas”.

¿Y ustedes qué valoraron al elegirlo? ¿Creen que fue una buena elección? ¿También creen que es alguien fundamental en sus vidas? Cuenten…

¡Hasta la próxima!

Vale

pd: fuente foto: http://www.acasalud.com.ar/upload/noticias/pediatra.jpg

 

 

 

 

¡Leer juntos está buenísimo! (no nos cansamos de decirlo!)

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En este posteo contamos cómo nació Mémini: cuando descubrimos todo lo que la lectura desde chiquitos podía hacer por nuestros bebés. En resumen: se trata de estimularlos para que puedan desarrollarse mejor, y a la vez, compartir un momento de mucho apego con el adulto que “lee”, construir juntos una rutina de muchísimo disfrute para los dos.

Hace unos días fuimos por primera vez con un stand de Mémini a Puro Diseño, una feria enorme donde nos encontramos por primera vez con el “gran público”. Ahí conocimos a muchas personas que tenían nuestros libros en sus casas, y muchísimas más que no los conocían (muchos los tienen a partir de ahora ;)).

“Hablás como un pediatra” me dijo una chica que compró un libro para regalar. Fue muy gracioso, un poco vergonzante (ja) y un recordatorio de que además de una empresa, Mémini es para nosotras una cruzada a favor de la estimulación que proveen los libros desde bebés, del juego con apego, de la idea de que los juguetes son para compartir con los bebés, y no para dárselos y que ellos se “arreglen” solos.

En varias de las conversaciones que tuvimos en la semana de Puro Diseño, escuchamos muchos comentarios que no compartimos tanto acerca de los libros y los bebés. El lugar no era el apropiado para polemizar, y cada uno actúa por supuesto como le parece en la crianza de sus hijos, pero sí queremos compartir con ustedes qué pensamos de estos comentarios que nos parece que son en realidad mitos que habría que derribar, en favor de los chicos.

“Mi bebé ya tiene un libro”. Esta idea la escuchamos mucho, y por eso queremos decir con mucho ímpetu, que cuando se tata de libros, más es más. ¿O acaso nosotros como adultos tenemos UN libro en nuestras bibliotecas? Cada libro ofrece un mundo diferente, colores, personajes, historias, texturas, sonidos, una experiencia distinta cada vez. Y lo ideal es tener varios libros para mostrarles a los chicos, de diferentes formatos incluso, para que puedan ir conociendo distintas cosas, irlos rotando, y a medida que crecer van teniendo sus favoritos. De cartón, de tela, de plástico para el agua, de diferentes colores, las opciones son miles y esta buenísimo tomarlas.

“Mi bebé es muy chico para jugar con libros”. Todos los especialistas recomiendan arrancar desde muy muy temprano con distintas actividades de estimulación. Y mirar libros juntos se puede hacer desde que el bebito es capaz de focalizar su atención en una imagen. Obviamente cuando son más grandes es un placer total verlos reírse con las imágenes, agarrar las páginas, y después ya tener sus preferidos y pedirlos. Pero en algún momento hay que empezar, y nosotras creemos que nunca es demasiado pronto.

“Mi hijo ya está grande para los libros de tela”. Acá lo que pensamos es “depende”. Mi hijo de 2 años por ejemplo, tiene ya una colección bastante nutrida de distintos libros, y los de tela le siguen gustando. Una de las personas que dijo esta frase, cuando le pregunté cuántos años tenía su hijo me dijo “7”. Las dos nos reímos… creo que estábamos de acuerdo :).

“A mi hijo no le interesan los libros”. Esta es la frase que más nos preocupó de las que escuchamos. Bueno, en realidad nos dio ganas de decir muchas cosas, y por eso este post, ja. Los libros para bebés, como los juguetes para bebés, son para que nosotros los adultos juguemos con los chicos. Para que les mostremos cómo se “juega”, y propongamos distintas actividades, desde las más simples como mirar un sonajero en movimiento, escuchar juntos el ruido que hace, nombrar los colores en un libro. Al chiquito le encanta escuchar nuestra voz, pasar tiempo con nosotros, estar abrazados haciendo algo. Estar juntos. Así aprenden a jugar, a interesarse por las cosas, sean libros o lo que sea. 

Muchas de estas cosas, o todas, son obvias para muchos padres y adultos y por ahí no tanto para otros. No queremos dar cátedra, solo compartir creencias y rutinas que les hacen bien a nuestros hijos. De lo que más estamos seguras, porque lo vemos todos los días, es que para los bebés no hay nada más emocionante ni estimulante que compartir tiempo con nosotros y tener el 100% de nuestra atención.

Hasta la próxima!

Regalos para el día del padre

El 19 de junio es el día del padre (sí, parece que falta un montón pero cuando se quieran acordar la fecha está encima), así que pensamos proponerles algunos regalos originales y cancheros que encontramos en la Feria Puro Diseño.  Así, además, tienen excusa para visitarla 😉

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1. Parrilla portátil: para los amantes del asado y las cosas lindas, esta parrilla nos pareció genial. Se puede usar en el balcón o llevar fuera de casa. Además de la feria, la pueden comprar online en la tienda de Amancio Objetos.

2. Bolso “Messenger“: un clásico para padres con onda; nos encanta este bolso que podés encontrar en la feria y en la tienda online de Tincho & Lola (pueden también chusmear su colección Sailors®, hechos de velas de barco recicladas, punto bonus para la marca amiga del planeta!).

3. Funda para almohada “Mi héroe se llama papá”: muy amoroso este mensaje para dejarle en la cama y por qué no, completar el regalo con el desayuno, no? Es de ZZZ Fundas para almohadas con mensajes.  Aprovechen para encontrarla en Puro Diseño, aunque hacen envíos a todo el país.

4. Para que papá tenga una afeitada impecable o una barba/bigote “esculpidos”, Dandy propone accesorios hechos con materiales nobles y naturales (hay mini peines para bigotes!). Bouns: si van a la Feria, de 18 a 21 hs. se pueden cortar y arreglar la barba bajo las manos expertas de Barbería la época. Este tradicional lugar de Caballito junto a Dandy formaron un stand en Puro Diseño que no puede más de masculino y ondero.

5. Libro “Juntos con papá“: no podíamos dejar de recomendar nuestro libro 🙂 Es 100% algodón y lavable: ideal para los que van a vivir su primer día del padre. Lo encuentran en la feria (estamos en el stand K11!) o en la tienda online de Mémini.

¡Esperamos haber ayudado con la difícil tarea de elegir un regalo, y haberlos tentado para visitar la feria, que tiene cosas geniales!

Hasta la próxima!

La feria está abierta hasta el domingo 29 de mayo, en el pabellón amarillo de La Rural, de 14 a 22 hs. Si quieren más información pueden visitar su página: www.feriapurodiseno.com.ar

Regalemos más juego

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Generalmente, cuando hay que hacer un regalo a un recién nacido o un bebé chiquito la mayoría elige ropa. Salvo excepciones que por supuesto se dan y mucho, esa es la regla general. Hoy desde Mémini queremos proponer que regalemos más juguetes y libros a los más chiquitos. Acá tres porqués:

1) Porque el juego debería ser la actividad principal de un bebé mientras está despierto casi desde que nace, como ya contamos en este post. El otro día en un cumple de un año escuché a una tía de la homenajeada decir “no le compré un juguete porque es tan chiquita, todavía no entiende”.

¡Entienden! Juegan, y necesitan hacerlo, desde que son minis. Al principio el juego es muy simple: mirar, reconocer algunas formas y colores, explorar texturas, escuchar música suave. Después, y muy rápidamente, el juego se empieza a hacer cada vez más complejo.

2) Porque cuando regalamos un juguete o un libro para un chiquito en realidad le estamos dando una herramienta a los adultos que van a jugar con él. Una herramienta para pasar tiempo juntos, disfrutar y generar momentos de apego, que es la parte más nutritiva e interesante del juego al menos al principio.

Durante muchos meses, los bebés no juegan solos, y muchos adultos sin experiencia no sabemos qué tenemos que “hacer” aparte de darles de comer, cambiarlos, bañarlos y hacerlos dormir. Un juguete o un libro aportan ideas, actividades para hacer juntos y momentos divertidos para todos.

3) Porque los juguetes y libros preferidos quedan en el recuerdo para siempre… al menos en el recuerdo de los padres! Aunque las preferencias de los bebitos cambian muy rápido, no nos olvidamos nunca de esos juguetes que nos regalaron las primeras sonrisas, gorjeos o aplausos de nuestros hijos. (En nuestro caso, una rana verde con diferentes canciones y un librito de plástico para leer juntos en el baño fueron las estrellas durante los primeros meses de Toby).

Así que la propuesta de Mémini es que regalemos más juego. Aporta tanto a la vida del bebé y de su familia, que ojalá al menos lo consideremos cuando tengamos que hacer un regalo.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Qué suelen regalar? ¿Cuáles fueron los regalos más lindos que recibieron cuando nacieron sus hijos?

¡Libros preferidos! Hoy: “¿Quién está ahí?

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El libro que hoy les recomiendo tiene el aval de no sólo mis hijos, sino del de Vale también. Es “¿Quién está ahí? de Émile Jadoul (ya les había anticipado que teníamos un libro de ella). Dado el éxito que tuvo con los míos, hace meses se lo recomendé a Vale y parece que también es un hit.

La historia es simple: son animales con nombres pegadizos que se van a dormir con el bebé. Pero lo bueno es que cada animal aparece detrás de una puertita luego de un “toc, toc, toc”, “tac, tac. tac” o “ras, ras, ras” y la inevitable pregunta “¿Quién está ahí?. Se lo leía a Félix todas las noches antes de dormir y ahora lo hago con Alfonsina. La sorpresa de quién está detrás y la “hoja/puerta” llaman la atención. Me pasó que ellos mismos quieren dar vuelta la página, emocionados. Además cada animal tiene un textura diferente, lo que aumenta las ganas de tocar el libro. Y los nombres de los animales riman, que es otro elemento que a los bebés les encanta a la hora de leer.

Todos los libros de la colección tienen una estructura similar: algo aparece detrás de las hojas, y por lo general está texturado. Como este libro les había encantado compré sin dudar “Es mi casa”, otro de los títulos, pero no tuvo el mismo efecto. Las texturas no son tan interesantes y no sé si fue la falta de las onomatopeyas o la falta de las rimas, pero no les atrapó tanto. A ninguno de los dos. Se ve que como en las películas, no todas las segundas partes son buenas.

Si les interesa “¿Quién está ahí?” y probar otros títulos de la colección, pueden conseguirlo en Yenny, La boutique del libro.

Si lo consiguen, ¿me cuentan cómo les va? ¿Algún otro recomendado por ahí?

Armar un rincón de lectura

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Mantener los juguetes en orden en una casa donde vive un chico de un año puede ser un desafío imposible. Y más si agregamos los libros a la ecuación, que no sé cómo pero se multiplican por minuto.

Hace tiempo que quiero armar un rincón de lectura o biblioteca para los libros de Toby, que además de los de Mémini 😉 tiene una colección cada vez más surtida.

Acá les comparto algunos tips que estuve investigando:

  • Los libros tienen que estar a la altura del bebé, para que los pueda tocar y agarrar cuando tenga ganas.
  • Hay unas bibliotecas finitas donde se pueden poner los libros mirando al frente que están por todo Pinterest. Son geniales para que el chiquito vea bien los libros, además de quedar bárbaras en la decoración del cuarto. Las tienen baratísimas en Ikea (dato por si alguien viaja) y sino en Argentina, encontré estas en kasadesign y en Mesopotamia.
  • Con respecto a los libros: que sean variados y que sean muchos. ¡Cuántos más, mejor! Al principio, libros de tela o de cartón duro, con imágenes simples y sin texto, con colores contrastantes. Después, se pueden ir agregando historias, texturas, sonidos… en este punto, más es más.
  • Con respecto al orden de los libros, los expertos recomiendan cambiarlo cada tanto, que sea dinámico para estimular la atención del bebé (lo mismo se aplica a los cuadros que decoran su cuarto por ejemplo).
  • El hecho de que los libros estén a mano no quiere decir todos todo el tiempo. Por ahí es obvio pero a veces es necesario esconder los “tesoros” de la biblioteca y dejar algunos libros más frágiles o raros solo para leer juntos.
  • Por último, y si hay lugar en el cuarto, está bueno tener un espacio cómodo y luminoso para recostarse a leer. Pero también puede ser en el sillón del living, en la cama de los padres o donde sea. Lo único importante, como decía en este post y como promovemos en Mémini, es poder leer juntos y “acurrucados”.

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Mumpreneurs

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Hace unos días salió en la revista Parati una nota sobre “Mumpreneurs” o madres que emprenden. La leí con bastante atención porque uno de los casos que citaba era el nuestro: ¡”las Mémini”! Caro y yo, que arrancamos con este proyecto de libros y juguetes para bebés, que se centra en la relación entre padres y bebés, y que somos madres de chicos chiquitos. ¡Más temático imposible!

Googleando aparecen definiciones, asociaciones, artículos y hasta libros enteros. Mumpreneurs son madres que a partir de la maternidad deciden emprender  proyectos laborales que les permiten tener horarios flexibles o trabajar en sus casas, para estar cerca de sus hijos. El objetivo de las Mumpreneurs, según algún diccionario, es “combinar la vida familiar con la laboral”.

Mi experiencia es que la maternidad marca un antes y un después en muchos aspectos de la vida. Y el trabajo, que es un área importantísima en la vida de una mujer “en edad de ser madre”, generalmente está en el centro de los cambios. Cuando está por llegar la revolución que viene con un bebé (especialmente el primero), uno de los temas que más preocupa es cómo se resolverá el día a día de nuestra vida cotidiana y nuestro trabajo.

Entonces me quedo pensando… ¿Mumpreneurs no somos todas? Las que arrancamos con un proyecto independiente, sí, pero también las que trabajan en el mundo corporativo, las que tienen una profesión independiente, las que trabajan en cualquier tipo de institución.

En mi caso, cuando tuve a Tobías trabajaba en una empresa multinacional hacía varios años, y siempre había trabajado en relación de dependencia. A la vuelta de mi licencia, que fue lo más larga que pude, descubrí que necesitaba horarios mucho más flexibles, que no quería viajar y dormir fuera de casa, y que ese trabajo en particular ya no me encantaba. Que para dejar a mi hijo tantas horas al cuidado de otra persona, el trabajo me tenía que llenar de satisfacción todavía más que antes de ser madre. En paralelo nació la idea de Mémini y en pocos meses me tiré a la pileta, renunciando a mi trabajo y cambiando bastante mi vida.

Para Caro, la otra chica Mémini, fue diferente porque ella ya venía de un proyecto personal anterior así que sabía qué implicaba emprender. Pero su proyecto, que era de vajilla ilustrada, se había frenado cuando nació su primer bebé. La diferencia, creo,  es que un proyecto de a dos te da más contención y margen de acción para combinarlo con la vida familiar (Caro, estaría bueno que comentaras!).

¿Y mis otras amigas que también son madres? Como decía antes, para todas la maternidad fue un cambio grande y requirió una re-organización.

Mariana, que es gerente en una empresa multinacional, tomó una licencia larga y mientras buscó con tiempo a la “niñera perfecta”. Cambió varias veces, tuvo que que llevar alguna vez al gordo a la oficina, su marido o ella tuvieron que quedarse alguna vez en su casa, pero ya encontró a una persona que le encanta. Otro dato importante es que vive muy cerca de la empresa, así que sale de la oficina y llega en 5 minutos a ver a su hijo.

Micaela, que es emprendedora hace rato y tiene un bebé de 4 meses, volvió a trabajar hace unos días. Instaló en su taller una practicuna, llevó juguetes y una sillita mecedora y van juntos al trabajo con su bebé.

Laura, que ya va por el segundo, y trabaja en la empresa familiar, adaptó sus horarios a los de la niñera, recortó el tiempo de oficina pero sigue conectada siempre a través de la computadora y el teléfono.

Juliana está embarazada, Marina también. Las dos tienen trabajos súper exigentes y competitivos en empresas grandes, que les encantan. Las dos están pensando cómo emprender este cambio y cómo van a hacer para equilibrar su vida laboral y la familia. Las dos lo van a lograr. Porque todas somos mumpreneurs 🙂

Creo que lo importante es conocernos a nosotras mismas, respetar nuestros momentos, aceptar que cambiamos si es que lo hicimos, tratar de mantener las mentes abiertas y creativas, y por último pero no menos importante, apoyarnos en las parejas y las familias en todo el proceso.

Como decimos siempre en este blog: no hay recetas (y está buenísimo).

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Nota: cambié los nombres de mis amigas para preservar su identidad 😉