Todo gira alrededor de mi bebé (una experiencia personal sobre el puerperio)

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El otro día hablaba con una amiga sobre la etapa del puerperio, y cómo cambia nuestra forma de percibir el mundo, y percibirnos. Ella tenía que volver a trabajar después de su licencia por maternidad, y hablábamos de lo duro que es separarnos de nuestros hijos a los pocos meses.

Pensaba que la etimología nos ayuda a ver súper claro qué es lo que nos pasa en el puerperio. “Puer” es “niño” en latín. Y “peri” es “alrededor”. O sea que la etapa del puerperio es un momento de nuestra vida en la que todo transcurre alrededor del niño.  Nosotras “transcurrimos” alrededor del bebé.

Si lo pienso en formas, creo que el embarazo es tener esa panza enorme y redonda con un bebito adentro (ya es raro, no me digan!), y el puerperio es transformarme yo en un círculo que lo abraza y contiene si es posible 24×7.

El bebé y yo, abrazados en un círculo, y sin mucho lugar para algo más. Durante esta etapa creo que cambié, que este es mi nuevo yo, y que no sé cómo voy a volver a interesarme alguna vez en las cosas que me interesaron siempre. ¿El trabajo? ¿Mi pareja? ¿Estar bien yo? Ni idea. Me da vergüenza ponerlo así, pero realmente, ni idea.

Y de repente, o no de repente porque es más un proceso, vuelvo a ser más o menos quien siempre fui. El círculo se abre un poco, y mi hijo empieza a independizarse de mí, y yo de él, y lo adoro con locura, pero además reconozco que sigo siendo una persona :).

Seguro que los libros dan un tiempo exacto de duración para esta etapa. Yo creo que el puerperio dura para cada mujer e incluso para la misma mujer con cada hijo, un tiempo diferente. En mi caso, con el primero creo que duró más o menos 9 meses, y con el segundo, que tiene 6 meses, noto que tal vez está terminando. ¿Será que hago más rápido el proceso porque ya lo reconozco, por eso de que “el cuerpo tiene memoria” que te dicen tanto con el segundo hijo?

En Mémini creemos que está bueno compartir ideas sobre la maternidad, sumarnos a ese círculo de mujeres que compartimos temas, y ponerle palabras a esta experiencia tan visceral que es ser madres. Ojalá nos cuenten cómo lo viven ustedes, las queremos escuchar 🙂

Un beso y hasta la próxima!

“Al pediatra lo elegí con google maps”

 

pediatraEn los últimos meses de embarazo me recomendaron que eligiera al pediatra para mi hijo y que lo fuera a conocer. Hasta ese momento, mi relación con los diferentes médicos que me atendían era lo que yo creía “normal” (tema para otro posteo: todas las nociones de normalidad que cambian con la maternidad, ja). Controles periódicos con el oftalmólogo, ginecóloga, un clínico cada tanto… Y lo que más valoraba, como la persona práctica y ocupada que soy, era esperar poco en el consultorio y punto.

Así que al pediatra lo elegí con google maps. De las opciones disponibles en la cartilla de mi plan médico, me fijé el que quedaba más cerca (cinco cuadras) y allá fui a conocerlo. Me pareció un tipo amable, y listo. Quedó elegido.

Me imaginaba ir caminando en tardes de sol con mi bebé en el cochecito, paseando, los dos felices, y no me importaba mucho más. Después, la realidad me mostró que no todas las tardes son de sol, a veces los chicos se enferman y yo no dormí, y todo puede ser bastante negro. Y está bueno que el pediatra esté cerca geográficamente pero más importante es que sea paciente, que se tome el tiempo de explicarme las cosas, que tenga una secretaria con buena onda y una agenda con muchos turnos. Que tenga mucha experiencia, adquirida con muchos pacientes (algunos veo de ventipico que siguen yendo) y también con muchos hijos y nietos propios. Que la frase que más le escucho sea “es normal” (ante mis preguntas sobre por qué no come, por qué no duerme, por qué se enfermó si yo lo abrigué, por qué, por qué, por queeeeeeee).

Ahora mi hijo mayor tiene dos años, el menor unos pocos meses, así que ya tenemos una “relación de años” con el (¿nuestro?) pediatra. Nunca, pero nunca, me imaginé que iba a ser alguien tan importante para mi. Ni que el pediatra iba a ser tema en las (pocas) charlas que puedo tener con mi marido (jaja). Nunca me imaginé que me iba a importar tanto su opinión sobre básicamente todo lo que pasa en las vidas de mis hijos (la comida, el sueño, el baño, el jardín!). Y nunca me imaginé que si nos mudábamos a varios kilómetros, tomaríamos la decisión de seguir con él.

Yo creía que valoraba la practicidad sobre todas las cosas, pero no sabía que además en mi nuevo rol de madre iba a valorar tanto la experiencia y la contención. Así que ahora, si alguien me preguntara, mi conclusión sería “conócete a ti mismo, y sabrás qué tipo de pediatra necesitas”.

¿Y ustedes qué valoraron al elegirlo? ¿Creen que fue una buena elección? ¿También creen que es alguien fundamental en sus vidas? Cuenten…

¡Hasta la próxima!

Vale

pd: fuente foto: http://www.acasalud.com.ar/upload/noticias/pediatra.jpg

 

 

 

 

¡Leer juntos está buenísimo! (no nos cansamos de decirlo!)

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En este posteo contamos cómo nació Mémini: cuando descubrimos todo lo que la lectura desde chiquitos podía hacer por nuestros bebés. En resumen: se trata de estimularlos para que puedan desarrollarse mejor, y a la vez, compartir un momento de mucho apego con el adulto que “lee”, construir juntos una rutina de muchísimo disfrute para los dos.

Hace unos días fuimos por primera vez con un stand de Mémini a Puro Diseño, una feria enorme donde nos encontramos por primera vez con el “gran público”. Ahí conocimos a muchas personas que tenían nuestros libros en sus casas, y muchísimas más que no los conocían (muchos los tienen a partir de ahora ;)).

“Hablás como un pediatra” me dijo una chica que compró un libro para regalar. Fue muy gracioso, un poco vergonzante (ja) y un recordatorio de que además de una empresa, Mémini es para nosotras una cruzada a favor de la estimulación que proveen los libros desde bebés, del juego con apego, de la idea de que los juguetes son para compartir con los bebés, y no para dárselos y que ellos se “arreglen” solos.

En varias de las conversaciones que tuvimos en la semana de Puro Diseño, escuchamos muchos comentarios que no compartimos tanto acerca de los libros y los bebés. El lugar no era el apropiado para polemizar, y cada uno actúa por supuesto como le parece en la crianza de sus hijos, pero sí queremos compartir con ustedes qué pensamos de estos comentarios que nos parece que son en realidad mitos que habría que derribar, en favor de los chicos.

“Mi bebé ya tiene un libro”. Esta idea la escuchamos mucho, y por eso queremos decir con mucho ímpetu, que cuando se tata de libros, más es más. ¿O acaso nosotros como adultos tenemos UN libro en nuestras bibliotecas? Cada libro ofrece un mundo diferente, colores, personajes, historias, texturas, sonidos, una experiencia distinta cada vez. Y lo ideal es tener varios libros para mostrarles a los chicos, de diferentes formatos incluso, para que puedan ir conociendo distintas cosas, irlos rotando, y a medida que crecer van teniendo sus favoritos. De cartón, de tela, de plástico para el agua, de diferentes colores, las opciones son miles y esta buenísimo tomarlas.

“Mi bebé es muy chico para jugar con libros”. Todos los especialistas recomiendan arrancar desde muy muy temprano con distintas actividades de estimulación. Y mirar libros juntos se puede hacer desde que el bebito es capaz de focalizar su atención en una imagen. Obviamente cuando son más grandes es un placer total verlos reírse con las imágenes, agarrar las páginas, y después ya tener sus preferidos y pedirlos. Pero en algún momento hay que empezar, y nosotras creemos que nunca es demasiado pronto.

“Mi hijo ya está grande para los libros de tela”. Acá lo que pensamos es “depende”. Mi hijo de 2 años por ejemplo, tiene ya una colección bastante nutrida de distintos libros, y los de tela le siguen gustando. Una de las personas que dijo esta frase, cuando le pregunté cuántos años tenía su hijo me dijo “7”. Las dos nos reímos… creo que estábamos de acuerdo :).

“A mi hijo no le interesan los libros”. Esta es la frase que más nos preocupó de las que escuchamos. Bueno, en realidad nos dio ganas de decir muchas cosas, y por eso este post, ja. Los libros para bebés, como los juguetes para bebés, son para que nosotros los adultos juguemos con los chicos. Para que les mostremos cómo se “juega”, y propongamos distintas actividades, desde las más simples como mirar un sonajero en movimiento, escuchar juntos el ruido que hace, nombrar los colores en un libro. Al chiquito le encanta escuchar nuestra voz, pasar tiempo con nosotros, estar abrazados haciendo algo. Estar juntos. Así aprenden a jugar, a interesarse por las cosas, sean libros o lo que sea. 

Muchas de estas cosas, o todas, son obvias para muchos padres y adultos y por ahí no tanto para otros. No queremos dar cátedra, solo compartir creencias y rutinas que les hacen bien a nuestros hijos. De lo que más estamos seguras, porque lo vemos todos los días, es que para los bebés no hay nada más emocionante ni estimulante que compartir tiempo con nosotros y tener el 100% de nuestra atención.

Hasta la próxima!

Diferencias entre el embarazo del primer hijo y el del segundo…¿a ustedes les pasó?

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Este es mi posteo más personal hasta ahora, pero estoy llegando al final de mi embarazo y el tema ocupa todo, creo que es lógico que se cuele acá también.

Pensaba en las diferencias entre el embarazo de mi primer hijo y el del segundo, y eso quería compartir. Para ver si a todas les pasó lo mismo básicamente, me gustaría conocer opiniones y consejos.

Compras y ajuar del bebé: en el primero había averiguado todo, tenía una lista de cosas que necesitaba, había comprado ropa hasta el talle un año, había armado un tablero de pinterest para la decoración del cuarto (y lo decoré tal cual). Segundo embarazo: nada. Nace en dos semanas y no tiene nada propio, va a usar todo lo del hermano (¡tengo que ir a comprar pañales talle RN!).

Estudios médicos: en el primero tenía una carpeta con ganchos donde tenía todos los estudios ordenados por fecha, cada uno con su correspondiente agujero hecho con agujereadora. En el segundo no solo no tengo carpeta… hay algunos estudios que todavía no me hice (mi obstetra me reta un poco).

Libros, google, aplicaciones y necesidad de información: en el primero leí de todo, me bajé todas las apps y googleaba todo lo que me pasaba a cada minuto. Ahora… no.

Ganas de llegar a la semana 40: en el primer embarazo me quejaba bastante porque estaba incómoda, me molestaba la panza, no podía dormir, estaba pesada, se me hinchaban los pies… y quería que naciera el bebé “ya, ya, ya”. Ahora… me pasa todo lo mismo (no puedo dormir, me molesta la panza, estoy pesada) pero además tengo otro hijo más grande que me pide que me tire al piso a jugar, lo lleve a pasear, lo levante todo el tiempo…  Y si me dijeran que el embarazo dura un mes más diría “dale”. Porque sé que la parte más esforzada es cuando el bebé nace, el embarazo es un viaje a Disney en comparación a los primeros meses después del nacimiento.

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En fin… creo que no hace falta que aclare que en el primer embarazo estaba muy ansiosa (demasiado), y en este estoy más relajada (demasiado?). Solo hay un tema que me genera bastante ansiedad, que es cómo va a ser la interacción entre los dos chiquitos, si el mayor se sentirá afectado por la llegada del nuevo, y cómo voy a hacer para que lo impacte lo menos posible, para que podamos seguir teniendo nuestros momentos de juegos, lecturas y paseos que disfrutamos tanto.

¿Y ustedes? ¿Cómo lo vivieron? ¿Consejos? ¿Ideas?

Vale

Regalemos más juego

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Generalmente, cuando hay que hacer un regalo a un recién nacido o un bebé chiquito la mayoría elige ropa. Salvo excepciones que por supuesto se dan y mucho, esa es la regla general. Hoy desde Mémini queremos proponer que regalemos más juguetes y libros a los más chiquitos. Acá tres porqués:

1) Porque el juego debería ser la actividad principal de un bebé mientras está despierto casi desde que nace, como ya contamos en este post. El otro día en un cumple de un año escuché a una tía de la homenajeada decir “no le compré un juguete porque es tan chiquita, todavía no entiende”.

¡Entienden! Juegan, y necesitan hacerlo, desde que son minis. Al principio el juego es muy simple: mirar, reconocer algunas formas y colores, explorar texturas, escuchar música suave. Después, y muy rápidamente, el juego se empieza a hacer cada vez más complejo.

2) Porque cuando regalamos un juguete o un libro para un chiquito en realidad le estamos dando una herramienta a los adultos que van a jugar con él. Una herramienta para pasar tiempo juntos, disfrutar y generar momentos de apego, que es la parte más nutritiva e interesante del juego al menos al principio.

Durante muchos meses, los bebés no juegan solos, y muchos adultos sin experiencia no sabemos qué tenemos que “hacer” aparte de darles de comer, cambiarlos, bañarlos y hacerlos dormir. Un juguete o un libro aportan ideas, actividades para hacer juntos y momentos divertidos para todos.

3) Porque los juguetes y libros preferidos quedan en el recuerdo para siempre… al menos en el recuerdo de los padres! Aunque las preferencias de los bebitos cambian muy rápido, no nos olvidamos nunca de esos juguetes que nos regalaron las primeras sonrisas, gorjeos o aplausos de nuestros hijos. (En nuestro caso, una rana verde con diferentes canciones y un librito de plástico para leer juntos en el baño fueron las estrellas durante los primeros meses de Toby).

Así que la propuesta de Mémini es que regalemos más juego. Aporta tanto a la vida del bebé y de su familia, que ojalá al menos lo consideremos cuando tengamos que hacer un regalo.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Qué suelen regalar? ¿Cuáles fueron los regalos más lindos que recibieron cuando nacieron sus hijos?

Qué regalar a los más chicos en esta Navidad

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A nosotras regalar nos encanta, así que la Navidad es una de las épocas del año que más disfrutamos. Igual, sabemos que encontrar el regalo perfecto para cada uno puede ser un desafío. Por eso, al mejor estilo ayudantes de Santa, les dejamos un listado de nuestros regalos favoritos para los más chicos de la casa.

  1. Heladitos de Ponchi Ponchi. El set viene con seis helados diferentes 3 cucuruchos y 3 helados de palito, todos de diferentes sabores. Están hechos a mano cuidando mucho los detalles y son lo más tierno que pueden haber visto. ¿Lo mejor? Que Ponchi Ponchi tiene muchas más cosas en su menú.
  2. Wondercafé de Wonderplay. Esta cocinita para jugar es súper completa (¡tiene hasta luz touch en el horno!). De un lado se cocina y del otro se vende: tiene un pizarrón para jugar al café/bar. ¿No es lo más? Levanten la mano los que, como nosotras, quieren ponerse a cocinar. Pueden comprarla también acá.
  3. Esta Navidad nuestros arbolitos también van a incluir regalos de Mémini 😉 El cubo ‘Juguetes’ tiene un sonajero y está hecho en géneros 100% algodón, con estampas a mano con tintas al agua no tóxicas, ideal para masticarse sin problemas y, como bonus, se puede lavar. Pueden comprarlo en nuestra tienda online.
  4. Amoroso, de Tienda Chinche. Este muñeco de apego está hecho completamente a mano, desde la costura hasta los bordados. Ideal para acurrucarse con él.
  5. Teatro de sombras ‘Animales’ de Juegos de la Orilla. ¿Quién no jugó a hacer patos con la sombra de la mano en una pared? (patos era lo único que nos salía bien). Ahora los chicos pueden armar historias y dejar volar su imaginación con estos sets, que vienen con telón, una base de madera para encastrar y 5 o 6 varillas portasiluetas.
  6. Coche de paseo de Pipí Cucú. Este cochecito es a-do-ra-ble. Con juguetes así no nos importa que los dejen tirados por toda la casa, ¿o no?

¡Esperamos que esta lista les sirva!  En enero volvemos con el blog así que les deseamos unas muy felices fiestas en familia y, para los que se van, felices vacaciones!

Caro y Vale

Armar un rincón de lectura

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Mantener los juguetes en orden en una casa donde vive un chico de un año puede ser un desafío imposible. Y más si agregamos los libros a la ecuación, que no sé cómo pero se multiplican por minuto.

Hace tiempo que quiero armar un rincón de lectura o biblioteca para los libros de Toby, que además de los de Mémini 😉 tiene una colección cada vez más surtida.

Acá les comparto algunos tips que estuve investigando:

  • Los libros tienen que estar a la altura del bebé, para que los pueda tocar y agarrar cuando tenga ganas.
  • Hay unas bibliotecas finitas donde se pueden poner los libros mirando al frente que están por todo Pinterest. Son geniales para que el chiquito vea bien los libros, además de quedar bárbaras en la decoración del cuarto. Las tienen baratísimas en Ikea (dato por si alguien viaja) y sino en Argentina, encontré estas en kasadesign y en Mesopotamia.
  • Con respecto a los libros: que sean variados y que sean muchos. ¡Cuántos más, mejor! Al principio, libros de tela o de cartón duro, con imágenes simples y sin texto, con colores contrastantes. Después, se pueden ir agregando historias, texturas, sonidos… en este punto, más es más.
  • Con respecto al orden de los libros, los expertos recomiendan cambiarlo cada tanto, que sea dinámico para estimular la atención del bebé (lo mismo se aplica a los cuadros que decoran su cuarto por ejemplo).
  • El hecho de que los libros estén a mano no quiere decir todos todo el tiempo. Por ahí es obvio pero a veces es necesario esconder los “tesoros” de la biblioteca y dejar algunos libros más frágiles o raros solo para leer juntos.
  • Por último, y si hay lugar en el cuarto, está bueno tener un espacio cómodo y luminoso para recostarse a leer. Pero también puede ser en el sillón del living, en la cama de los padres o donde sea. Lo único importante, como decía en este post y como promovemos en Mémini, es poder leer juntos y “acurrucados”.

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Mumpreneurs

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Hace unos días salió en la revista Parati una nota sobre “Mumpreneurs” o madres que emprenden. La leí con bastante atención porque uno de los casos que citaba era el nuestro: ¡”las Mémini”! Caro y yo, que arrancamos con este proyecto de libros y juguetes para bebés, que se centra en la relación entre padres y bebés, y que somos madres de chicos chiquitos. ¡Más temático imposible!

Googleando aparecen definiciones, asociaciones, artículos y hasta libros enteros. Mumpreneurs son madres que a partir de la maternidad deciden emprender  proyectos laborales que les permiten tener horarios flexibles o trabajar en sus casas, para estar cerca de sus hijos. El objetivo de las Mumpreneurs, según algún diccionario, es “combinar la vida familiar con la laboral”.

Mi experiencia es que la maternidad marca un antes y un después en muchos aspectos de la vida. Y el trabajo, que es un área importantísima en la vida de una mujer “en edad de ser madre”, generalmente está en el centro de los cambios. Cuando está por llegar la revolución que viene con un bebé (especialmente el primero), uno de los temas que más preocupa es cómo se resolverá el día a día de nuestra vida cotidiana y nuestro trabajo.

Entonces me quedo pensando… ¿Mumpreneurs no somos todas? Las que arrancamos con un proyecto independiente, sí, pero también las que trabajan en el mundo corporativo, las que tienen una profesión independiente, las que trabajan en cualquier tipo de institución.

En mi caso, cuando tuve a Tobías trabajaba en una empresa multinacional hacía varios años, y siempre había trabajado en relación de dependencia. A la vuelta de mi licencia, que fue lo más larga que pude, descubrí que necesitaba horarios mucho más flexibles, que no quería viajar y dormir fuera de casa, y que ese trabajo en particular ya no me encantaba. Que para dejar a mi hijo tantas horas al cuidado de otra persona, el trabajo me tenía que llenar de satisfacción todavía más que antes de ser madre. En paralelo nació la idea de Mémini y en pocos meses me tiré a la pileta, renunciando a mi trabajo y cambiando bastante mi vida.

Para Caro, la otra chica Mémini, fue diferente porque ella ya venía de un proyecto personal anterior así que sabía qué implicaba emprender. Pero su proyecto, que era de vajilla ilustrada, se había frenado cuando nació su primer bebé. La diferencia, creo,  es que un proyecto de a dos te da más contención y margen de acción para combinarlo con la vida familiar (Caro, estaría bueno que comentaras!).

¿Y mis otras amigas que también son madres? Como decía antes, para todas la maternidad fue un cambio grande y requirió una re-organización.

Mariana, que es gerente en una empresa multinacional, tomó una licencia larga y mientras buscó con tiempo a la “niñera perfecta”. Cambió varias veces, tuvo que que llevar alguna vez al gordo a la oficina, su marido o ella tuvieron que quedarse alguna vez en su casa, pero ya encontró a una persona que le encanta. Otro dato importante es que vive muy cerca de la empresa, así que sale de la oficina y llega en 5 minutos a ver a su hijo.

Micaela, que es emprendedora hace rato y tiene un bebé de 4 meses, volvió a trabajar hace unos días. Instaló en su taller una practicuna, llevó juguetes y una sillita mecedora y van juntos al trabajo con su bebé.

Laura, que ya va por el segundo, y trabaja en la empresa familiar, adaptó sus horarios a los de la niñera, recortó el tiempo de oficina pero sigue conectada siempre a través de la computadora y el teléfono.

Juliana está embarazada, Marina también. Las dos tienen trabajos súper exigentes y competitivos en empresas grandes, que les encantan. Las dos están pensando cómo emprender este cambio y cómo van a hacer para equilibrar su vida laboral y la familia. Las dos lo van a lograr. Porque todas somos mumpreneurs 🙂

Creo que lo importante es conocernos a nosotras mismas, respetar nuestros momentos, aceptar que cambiamos si es que lo hicimos, tratar de mantener las mentes abiertas y creativas, y por último pero no menos importante, apoyarnos en las parejas y las familias en todo el proceso.

Como decimos siempre en este blog: no hay recetas (y está buenísimo).

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Nota: cambié los nombres de mis amigas para preservar su identidad 😉

 

Libro de cabecera

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¡Hola! Hoy quiero compartir otro libro que me regalaron en los primeros días de Toby: la Guía para padres del Dr. Zalman Bronfman.

No sé si les pasó, pero como madre primeriza tenía esa sensación terrible de que no sabía nada de lo que tenía que hacer. Además de escuchar los consejos y opiniones de todas las madres cercanas,  y la palabra autorizada del pediatra, traté de leer todo lo que tenía a mano.

Esta guía para padres llegó a mí con un plus: el Dr. Bronfman, además de haber sido un médico muy reconocido, fue el pediatra de mi marido y sus hermanos durante toda su infancia y adolescencia. Había escuchado varias anécdotas de admiración, historias de enfermedades curadas y un cariño muy especial de toda la familia. Lamentablemente, murió hace unos años así que no era una alternativa como pediatra de nuestro hijo.

El libro está organizado en capítulos y secciones que hacen que sea muy fácil encontrar las respuestas a cualquier duda. Y también está escrito en un estilo simple que lo hace entretenido e interesante para leer de corrido. Abarca los temas claves desde los primeros días, como la alimentación, el sueño y el juego; y otros que van apareciendo con el tiempo: los dientes, los caprichos, el jardín, la llegada de un hermano, y un montón de otras cosas que nos esperan ahí adelante. Además, Bronfman era médico homeopático,  y su libro tiene un capítulo muy interesante y completo sobre el tema.

Yo lo imagino como un abuelo-médico que me da su apoyo cuando estoy preocupada por algo: siempre es una palabra profesional y experta. Por supuesto nunca reemplaza al pediatra ante un problema de salud, y a veces no estoy del todo de acuerdo con sus opiniones, pero siempre me interesa y disfruto de su consejo. Su visión sobre el chico y la familia en general me parece llena de calidez y sentido común.

En su prólogo, Bronfman dice: “Cuando dude qué hacer, haga lo que le dicte el corazón. Su instinto de madre es mucho más importante que mil teorías juntas. Las teorías pueden pasar de moda, por equivocadas. El instinto maternal es el mismo desde hace cientos de años. Nadie en el mundo puede ser para su hijo mejor madre que usted”.

Va pasando el tiempo y voy confiando más en mi instinto y adquiriendo una experiencia que me da más seguridad (es la vida creo), pero algunos libros, como este, siguen ahí para consultar, releer o redescubrir en cada nueva etapa de Tobías.

¿Y ustedes? ¿Tienen un libro de cabecera para recomendar?

¡Hasta la próxima!

Vale

Por qué leer juntos está buenísimo

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Mémini nació de muchas ideas, anhelos y fantasías diferentes. Para mí, se abrió un mundo cuando estaba embarazada y leí que el contacto con los libros le podía cambiar la vida a mi bebé. Yo, que siempre fui admiradora de las letras, podía sumar mucho como mamá al compartir algo tan valioso para mi, y casi desde su nacimiento, con mi hijo.

El primer libro donde leí sobre esto es “Bright from the start”, de Jill Stamm. Lo leí en inglés en versión digital desde Amazon y no pude encontrar una versión en español para compartirles. Lo pueden encontrar acá.

El libro es una lista de tips y actividades para hacer desde el nacimiento hasta los tres años, contadas de una forma muy entretenida y con base científica acerca de cómo funciona el cerebro y cómo podemos ayudar a nuestro bebé para que sea “brillante desde el comienzo”. Por suerte la autora aclara que, para ella, “brillante” quiere decir una persona que desarrolla al máximo sus capacidades, que se adapta bien al medio y que, principalmente, es feliz. No estamos hablando solamente de buenas notas en el colegio ni de genios que no tienen amigos.

¿Qué tenemos que hacer entonces para que nuestro hijo sea “brillante desde el comienzo”? Incentivarlo a desarrollar la atención, la capacidad de apego o relación, y las habilidades de comunicación. ¿Cómo? En el libro hay muchísimos ejemplos y tips. Pero todo se resume en el juego. Según la autora, ya desde el nacimiento el juego debería ser la actividad principal del bebé cuando está despierto, aparte de la alimentación. Dice que “el juego ayuda al desarrollo del cerebro y no es tiempo ocioso, es verdadero trabajo al nivel de las células cerebrales”.

Mi satisfacción era cada vez más grande al descubrir que leer juntos, o mirar juntos un libro, es la actividad que mejor cumple con todas las funciones que enumera la autora y es muchas veces su ejemplo preferido de “actividad ideal”.

Ella aclara que nunca es demasiado temprano para comenzar a leer con un bebé. Pero el objetivo no es “enseñar” a leer. Se trata de algo mucho más fundamental: estás ayudando a desarrollar el hábito de observar el mundo con atención.

Jill Stamm dice “Tal vez te parece demasiado chico para esto, pero vos sos la persona más importante en su mundo y a él le encanta escuchar tu voz y estar en tus brazos. Siempre que leés junto al bebé fomentás el apego y construís en él más seguridad”. Ella resalta la importancia de tener mucho tiempo al bebé en brazos (¡a pesar de lo que digan las abuelas, formadas en otra escuela y que dicen que los vamos a malcriar!) y de armar a su alrededor un mundo “que pueda tocar” y que incluya probar diferentes texturas.

Por último, y lo más obvio, es que la actividad de mirar juntos un libro ayuda a ir desarrollando el lenguaje y la comunicación, que es el tercer pilar que enumera la autora junto con atención y capacidad de apego.

Conclusión: me volví loca. Leí mucho más de otros autores. Compré un montón de libros para mi bebé por nacer y después seguí comprando. Y nos juntamos con Caro para crear los libros de Mémini, que por ahora son tres y espero que sean muchos más.

En este año y unos meses de mi hijo, los dos disfrutamos muchísimo de jugar juntos y de leer juntos. Me da una alegría especial ver que su actividad preferida es mirar sus libros. Y me da ternura que cuando tenemos que elegir un “juguete” para llevar desde casa la elección siempre sea un libro.

Hay mucho más para compartir sobre este tema, más reseñas de otros autores, más porqués, pero espero haberles transmitido algo de entusiasmo y que se animen a leer juntos si todavía no lo están haciendo.

Antes de terminar, algunos tips para mirar juntos un libro:

  1. Elegí un libro blando de tela o uno de cartón duro que sea muy simple. Stamm recomienda tener diferentes libros y que vayan rotando los que leen.
  2. Sostené al bebé en tu falda con su espalda contra tu pecho para que vea las imágenes y colores mientras das vuelta las páginas.
  3. Nombrá cada color, cada objeto. Andá despacio.
  4. Nombrá las imágenes, describilas, señalá los detalles. Contale qué está pasando en el libro.
  5. Expresá la alegría que sentís compartiendo tiempo con tu bebé.
  6. ¡Háganlo con frecuencia!

 

¡¡Hasta la próxima!!

Vale