Feria del libro!

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Uno de mis recuerdos de infancia es el de ir, todos los años, a la Feria del Libro con mi papá y hermanos. Íbamos horas y nos quedábamos leyendo en los stands, para volver a casa con nuevas adquisiciones. Ahora que los chicos están un poco más grandes quiero empezar esa tradición, así que ayer allá fuimos los 3 (el plan era ir el día de apertura, pero uno propone y el resfrío/fiebre disponen).

Antes de seguir tengo que aclarar que no recorrimos tooodo lo que hay para ver, así que este “informe” es sólo una partecita de la Feria; sé que dejamos de lado miles de stands. Entiendan: cochecito con patineta+revoltoso de tres años+niña de uno y medio atada a dicho cochecito= tiempo limitado. Así que decidimos aprovechar al máximo lo que ellos aguantaran.

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Nuestra primera parada fue la editorial Océano, una de las pocas paradas que sabía que quería hacer. Me quería llevar todo. Un destacado -entre las miles de opciones-: “Monstruo feliz, monstruo triste“. El libro cuenta que los monstruos también tienen sentimientos y viene con caretas de cartón (y un sobre para guardarlas), para que el chico pueda expresar lo que siente. Me pareció, a simple vista (lo hojeé nomás), una buena manera de hablar de sentimientos y emociones con los chicos, que muchas veces no saben cómo explicar lo que les pasa.

Nosotros nos entusiasmamos con “Johanna y el tren“, y le sumamos “Juego de lo dedos cirqueros” para la menor, que ya lo tenía visto en la Feria Juvenil el año pasado. Dato: los precios de todos los libros del stand tienen un 10% de descuento.

El de Catapulta es otro stand que tiene también libros lindísimos y vendedoras súper atentas llenas de recomendaciones. Nos llevamos el nuevo “Quiero un tiburón“, a pesar de que el pequeño se entusiasmó con “Cómo funcionan los autos” que pinta buenísimo, pero me pareció muy técnico para su edad (muestra todas y cada una de las partes el auto y cómo funcionan, con diagramas y piezas para armar incluidas). Lo agrego a la lista “para más adelante”. El del tiburón todavía no lo leímos pero parece una historia de amistad muy divertida (¡ya veremos si es favorito como para incluirlo en nuestras recomendados!). Otro libro que me encantó pero también lo dejo para más adelante es “¡Este no es un libro ilustrado!” de Sergio Ruzzio; lo reservo para cuando los chicos empiecen a leer libros sin tanto dibujo y sólo palabras.

 

Otra novedad que me pareció muy interesante fue la de una editorial que en el quilombo fragor del momento no pude retener el nombre! (¡papelón!). Además de tener una línea de libros con código QR para poder descargar el relato hecho por los propios autores (desde $110), tienen una colección hecha en colaboración con el Inadi, donde un grupo de gatos enfrentan diferentes situaciones de inclusión (le arman una silla de ruedas a un amigo que no puede caminar, incluyen a una gata en una carrera sólo de gatos, etc.). Aplausos por ahí.

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Monoblock también está presente en uno de los stands más creativos (todo hecho con casitas de madera, la foto se las debo). Los libros para chicos que ofrecen parecen divinos, (no entramos por los pasillos angostos) y ahí pueden conseguir además el resto de los productos de la marca: tazas, cuadernos, pósters (algunos los regalan con tu compra), etc.

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Dejamos varios libros para después: “Más te vale mastodonte” y “El corazón y la botella” de Oliver Jeffers;  lo hojeé solamente pero por lo que vi parece una historia sobre la pérdida y la muerte con las ilustraciones divinas que ya conocemos. Ambos en el stand de SBS Librería Internacional (lo raro es que ninguno de los dos aparece en su tienda online).

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Las ediciones Lea tiene unas versiones ilustradas de los cuentos tradicionales (yo les trato de escapar, pero estas versiones no me molestaría tanto tener 🙂

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“Otto en el aeropuerto” también queda para después, lo vi en el stand del Grupo Claridad. Lo hojeé rápido y lo que me pareció inusual es que es un libro giratorio, así que tiene historias del derecho y del revés. Me pareció ideal si están por hacer un viaje, como para que los más chicos se familiaricen con el mundo de los aviones. Dato: en ese stand de la Feria está al mismo precio que en las librerías.

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Terminamos en el stand del Fondo de Cultura Económica, en busca de “El día que los crayones volvieron a casa“, la secuela del libro que recomendamos la vez pasada. Lamentablemente todavía no está traducido al español, pero por suerte pudimos chusmear otros libros de Jeffers y nos quedamos con “De vuelta a casa” que ya perfila como un favorito (dato: en Pergamino Libros lo encontré después $10 más barato 🙂

De pasada vimos el siempre completo stand de Sigmar con miiiiles de opciones en todos los tamaños y colores (lo bueno es que tiene sectores de libros por edades), Cúspide con muchas ofertas de 3×2, Editorial Guadal también súper completo, el colectivo de editoriales “Libros para atesorar” (formado por Arte a babor, Del eclipse, Iamiqué, Kalandraka y Pequeño editor), que quise entrar pero ya habíamos llegado a nuestro tiempo límite. Y así dejamos pasar muchos más. Y aunque no la recorrimos toda y dejamos mucho de lado, esta primera experiencia en la Feria fue un éxito. ¡Pensamos repetir!

Si piensan ir, les dejamos algunos consejos:

  1. Si van con cochecito, vayan temprano: ya es difícil circular por la mayoría de los stands sin gente, la multitud les va a hacer imposible siquiera entrar.
  2. Yo llevé galletitas para paliar el hambre de la tarde sin hacer fila en los puestos de comida, que además me sirvió para mantener a mi hijo cerca del cochecito 🙂
  3. Si van con chicos, no van a poder recorrer toda la Feria, así que si tienen editoriales o stands por los que sí o sí quieren pasar (y tal vez estar un rato mirando) anoten adónde están  y empiecen por ahí. En las boleterías hay mapas.
  4. Nosotros no fuimos a ninguna actividad, pero la Feria tiene una agenda súper completa, desde autores que firman libros hasta libros contados. Pueden elegir el día para ir alrededor de eso.
  5. Dejen libros para después. Creo que la Feria es una oportunidad para conocer muchos libros en un sólo lugar y ver la reacciones de los chicos frente a los títulos. Y como obviamente todos no se pueden comprar, pueden hacer una lista con los pendientes y así tener ideas para regalar para el cumple, Navidad y cualquier ocasión (lista que puede compartirse! Siempre está la abuela que no tiene idea de qué regalar, así que matan dos pájaros de un tiro 😉

Y si no pueden ir, les dejo algunos links para comprar los libros que les conté:

Monstruo feliz, monstruo triste” – “Johanna y el tren” – “Juego de los dedos cirqueros“- “Más te vale mastodonte” – “El corazón y la botella” – los de Catapulta – “Cómo funcionan los autos” – “Blancanieves” – “Otto en el aeropuerto” – “De vuelta a casa

¿Piensan ir a la Feria? ¿Fueron de chicos? Si van, cuenten qué consiguieron!

Caro

¡Libros preferidos! Hoy: “El día que los crayones renunciaron”

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Con estos días otoñales, nada mejor que acurrucarse a leer (¡ya lo veníamos anticipando!). Así que nosotros aprovechamos ¡y seguimos recomendando libros! El de hoy es “El día que los crayones renunciaron” de Drew Daywalt, ilustrado por Olvier Jeffers. Es EL favorito actual de mi hijo de 3. Lo quiere leer todas las noches. Incluso se lo queda mirando él solo en la cama, después de que yo se lo conté. Y lo guarda al lado de su colchón.

La historia es muy original (¿qué pasa si un día tus crayones no quieren pintar más?) y está muy bien pensado, la problemática de cada crayón, cada reclamo que le hacen a Duncan, su dueño. Y las ilustraciones acompañan a la perfección, son lindísimas, hechas con, claramente, crayones.

Y lo bueno es que es un libro que yo también puedo disfrutar (es también uno de mis favoritos!). Lo que ayuda es que tiene una historia. Todos los libros que recomendamos hasta ahora no tienen “introducción, nudo y desenlace” propiamente dichos. Si bien todos cuentan algo, ninguno tiene un relato un poco más complejo, con alguna problemática a resolver, un nudo. “Nacho” es el que más se acerca, pero tampoco cuenta una historia lineal: si lo leés desde cualquier página se entiende igual.

Pero por sobre todo, creo que la clave está en la originalidad del libro (¡por algo lo elegí entre los estantes!) y lo muy bien resuelto que está. Y las ilustraciones. A mí personalmente los libros para chicos me entran primero por los ojos 🙂

Les dejo una foto del interior, más no les muestro ni les quiero contar para no spoilear nada.

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Si les interesó, lo pueden conseguir en Libros del Pasaje o en Libros del Camino. Yo lo compré en la Feria del Libro Infantil y Juvenil el año pasado, así que dos consejos: 1) vayan este año y 2) compren libros que les interesen/gusten/intriguen aunque piensen que sus hijos son chicos para ellos. Yo este libro se lo leí el año pasado y también le gustó, pero recién ahora le en-can-ta. Los libros no tienen fecha de vencimiento, así que no pasa nada si los compran antes! Además, pueden conseguir títulos que no están en todas partes.

¿Lo comprarían? ¿Ustedes tienen algún favorito entre los libros de sus hijos?

 

** A partir de esta reseña me acabo de enterar que actualmente “El día que los crayones renunciaron” es un best seller según el NY Times (¡van 142 semanas que está en la lista!). Bueno, aparentemente a muchos chicos les gustó 😉 ¿Y lo mejor? ¡Me enteré que tiene una secuela! ¡Tiene que ser mía de Felu!

pd: La foto es mía, nuestros crayones no se revelaron nada y dibujaron toda la tapa.

Rincón de lectura: objetos para armarlo

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Si bien hace tiempo ya hablamos sobre cómo crear un rincón de lectura para los chicos, con consejos sobre cómo poner los libros, cuántos, ejemplos de bibliotecas y demás, hoy les quería compartir algunos elementos para que ese rincón sea especial. Lo que ayuda a fomentar todavía más la lectura. Y vamos con un compilado de fotos, que tanto gustan 😉

  1. Las hamacas colgantes de Amakt son geniales para leer. Además de ser muy lindas, son súper seguras, con una resistencia de hasta 70 kilos (¡iupii algunos grandes entramos!) y son para chicos de más de tres años. Miden 1,50 x 0,80m, están hechas con lona 100% algodón y vienen con el kit para instalar. Lo bueno es que los que tienen bebés ya pueden ir pensando adónde colgarla…
  2. Los vimos y seguimos viendo en todos lados, pero un “tepee” o su derivado “tipi” tiene la ventaja de generar un sub-ambiente dentro del cuarto (o cualquier espacio), donde los chicos pueden sentirse en su mundo. Los de Chivo son divinos, transportables y encima como accesorio tienen unas mantas mullidas para la base, con estampas de Florece (punto bonus: se transforman en bolsas de dormir! Digo, después de un libro, nada más lindo que una siestita, ¿no?).
  3. Esta no es un tipi, sino una carpa (la diferencia está en la forma, que no es triangular), pero sirve para generar un espacio para leer. Es de Umallín, de puro algodón, serigrafiada y lo genial es que además del tamaño original (de 1 x 0,90 x 0,90m) viene una mini para juguetes (50x40x40cm) para poner, por qué no, los libros 😉
  4. ¿Y si la carpa ya viene con cama? Lobo Está son los creadores de la genial cama-carpa. OK, tal vez no es estrictamente un “rincón de lectura”, pero no me digan que no es ideal para leer a la noche! No podía dejar de incluirla. Sigo.
  5. Una opción súper simple para un rincón de lectura es un puff, con comodidad garantizada. Y nada más lindo que este hecho por Oui Oui, de 85cm de diámetro y 25cm de altura. Dato: ¡los pueden hacer a medida!
  6. Si todas las opciones anteriores les parece que requieren espacio que no tienen, ¡a no preocuparse! Yo con mis hijos leo muchísimas veces (la mayoría) en el piso. Y una alfombra como las de Sueños de Lana puede generar así solita un ambiente cálido de lectura. En el jardín de mi hijo incluso tienen una “alfombra especial” para los momentos de lectura, que se usa sólo para eso, así los chicos saben que cuando la ven en el piso, ¡se vienen los cuentos! Es una buena idea, aunque esta carita de oso merece estar puesta todo el tiempo, ¿o no?

Si bien me copan todas las opciones que les mostré, son absolutamente necesarias y quiero todas YA, también quiero hacer hincapié en que no son absolutamente necesarias para leer con un bebé/chico. Pueden leer juntos en cualquier sillón (si el cuarto del bebé no tiene, cualquiera sirve), en el piso, en la cama, etc. Pero generar un rincón de lectura para los chicos, o simplemente un lugar donde sientan que pueden estar tranquilos con un libro es importante (sobre todo cuando son más grandes). A veces se lo puede decorar divino, y otras, armar algo improvisado con imaginación (como mover la cuna cerca de la ventana y hacer un “techo” con la cortina, como hago yo 😉 ¡Todo vale!

¿Qué les pareció? ¿Tienen un rincón de lectura en su casa? ¿Tienen algún dato o idea para aportar? ¡Espero que les haya servido!

pd: el compilado de fotos se armó con fotos de las páginas de cada marca.

¡Libros preferidos! Hoy: “Nacho”

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Hoy dejamos los debates polémicos para volver a hablar de libros. Y el que les recomiendo hoy es “Nacho”, escrito e ilustrado por Liesbet Slegers.

Este libro forma parte de una serie con el mismo protagonista, en diferentes situaciones de la vida cotidiana (va al médico, va a la peluquería, va al baño, etc.). Vale me recomendó comprarlo porque ya conocía a Nacho y sus aventuras, y como el preferido de su hijo no estaba llevé este.

El libro cuenta la historia de Nacho en general, no una ‘aventura’ en particular: empieza con él en la panza (ok, la traducción española habla de la ‘tripa’ pero yo le leo panza, sabrán entender), Nacho brevemente como bebé, y después muestra rápidamente cómo crece, con pequeños hitos de cada etapa: “Ya no me caigo cuando estoy sentado” o “Ya puedo ponerme de pie”, hasta “¡Así es como soy ahora!”. En las páginas que siguen, ya crecido, pasa a mostrar su familia, su ropa, que va al baño solo, que va al colegio, las cosas de su cuarto y así. No es una historia propiamente dicha, sino una presentación de Nacho y su mundo, por así decirlo. Y eso es lo que está bueno, porque abarca muchos temas que son familiares para los chicos.

A mí me sirvió cuando mi hijo empezó a entender un poco más el tema de su hermana menor, porque pude mostrarle de una manera simple que tanto él como ella estuvieron en mi panza. Y que él alguna vez también fue bebé, primero sentándose, después gateando, parándose, etc. hasta ser como Nacho.

Además de poder relacionarse con el personaje, el libro propone algunos juegos, todos muy simples pero que funcionan. Por ejemplo, Nacho muestra su ropa y en la página siguiente hay diferentes prendas con la consigna: “¿Reconoces lo que llevo puesto? ¿Y qué otra ropa ves?”. O frente a diferentes alimentos y un globo “¿Ves algo que no se come?”.

Y el libro no sólo funciona con mi hijo de 3, sino también con la de 1. Las ilustraciones son muy lindas y llamativas, y es ideal para ir señalándole diferentes elementos cotidianos aunque ella no pueda seguir las consignas de los juegos todavía.

Y para no abandonar del todo el tema del post pasado, les comento que esta serie cuenta además con los libros de Laura, con la misma idea de diferentes situaciones cotidianas pero esta vez de la mano de un personaje femenino. No los leí como para hacer una comparativa, pero ya hablaremos sobre las protagonistas en la lectura de nuestros chiquitines. Pero les adelanto esto: es importante que haya, no sólo para nuestras hijas sino también para los varones. Y es fundamental que no sólo sean princesas que esperan a ser rescatadas 😉

¿Tienen este libro? Si les interesa en la Boutique del libro pueden conseguirlo. Ahí también venden otros títulos de Nacho y los de Laura. ¿Leyeron alguno de la serie? ¿Tienen alguno para recomendar?

p.d.: La foto es de nuestro libro, con la tapa ligeramente intervenida con crayones.

Regalos para ellas y para ellos

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Estuvimos de cumpleaños hace unas semanas en casa y le regalamos a mi hijo una cocinita. Una tía se escandalizó: “¿Cómo una cocina? Tenés que regalarle una pelota de fútbol”. Poco importa si le fascina cocinar y si lo único que hace con la pelota es agarrarla con la mano.

Días atrás, en un encuentro para emprendedores que tuve hace algunos sábados, algunas chicas charlaban sobre cómo odian entrar a una juguetería y que les pregunten “¿para varón o para mujer el regalo?”. Y el tema volvió a aparecer cuando una clienta me dijo que eligió regalar un libro de Mémini porque justamente buscaba algo unisex, cansada de la batalla entre el rosa y el celeste.

Es así. Entrás en una juguetería (sobre todo las cadenas) y aunque no te hagan la pregunta, podés ver la división: rosa y violeta por un lado, y azul (y casi cualquier otro color) por el otro. Cuando en realidad las masas son masas, los bloques son bloques y las pelotas son pelotas. Pero pareciera que nada puede quedar sin asignar, en el medio.

Todos podemos escandalizarnos más o menos por el comentario de mi tía más arriba. Pero…¿no hacemos silenciosamente nosotros mismos estas divisiones? Levante la mano quién le regalaría un bebé en un cochecito a un varón. O un autito a una mujer…Y sí, tan lejos de mi tía no estamos, ¿no?

Para promocionar sus juguetes, la navidad pasada una marca de supermercados e hipermercados francesa decidió publicar un catálogo sin estereotipos, bajo el lema de que “No hay juguetes para varones o para mujeres. Sólo juguetes.” cuyo comercial pueden mirar acá. Me pareció genial. Y me pareció también real; mi hijo quedó fascinado por una casa de muñecas cuando entré a una juguetería para hacer un regalo. La vendedora me dijo que algunos papás la llevaban para sus hijos. ¡Qué bueno!

Yo siempre prefiero y trato de regalar cualquier juguete que ayude a la imaginación y la creatividad de los chicos, más que algo a pila. Y sumado a eso, trato de que no tenga “bajadas de línea” en cuanto a los roles: libros, cubos, masas, rompecabezas, instrumentos musicales, lápices…y todos los que venimos recomendando en el blog, básicamente 🙂 Y si a mi hijo le gusta cocinar, no veo el problema en incentivarlo.

Y en cuanto a mi hija, seguramente algún día quiera el disfraz de princesa y algún bebé de plástico, pero creo que hay una diferencia en que sea ella la que me lo pida vs. dárselos yo. Y voy a hacer todo lo posible para que esa no sea la única opción para elegir que tenga, mostrándole que hay muchas más alternativas. Porque, en mi opinión, en cuanto a las opciones, el escenario sigue siendo peor para las chicas: para ellos todo siempre parece ser más emocionante (¿escucharon sobre la carta que una chica de 7 años le mandó a Lego?).

Este es un tema complicado, y los estereotipos están muy arraigados. Pero creo que depende de nosotros, los padres, para que cambien las cosas, ¿no?

¿Ustedes qué opinan? ¿Piensan en estas cosas cuando compran regalos para chicos? Sus hijos/sobrinos/nietos les hicieron algún pedido que rompiera los estereotipos?

Caro

pd: Si quieren conseguir nuestros libros (unisex! 🙂 de los que hablamos pueden conseguirlos en nuestra tienda online o escribiéndonos a hola@memini.com.ar

Claves para discutir con nuestros hijos

 

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La vez pasada hablamos sobre el pequeño GRAN tema de las rabietas y los límites. Hoy les queríamos compartir un artículo que nos gustó mucho/pareció lógico/vamos a tratar de seguir. Además, cita a dos autoras súper conocidas (yo tengo un libro de ellas y es muy bueno), así que está casi científicamente comprobado, ja.

El original es en inglés (lo pueden leer acá), nosotras lo tradujimos y resumimos sus ideas más importantes. Para los padres de bebés o hijos en el jardín como yo, las siguientes situaciones pueden parecer súper lejanas, pero creo que  las rabietas pueden resolverse también usando estos métodos:

Tenés a un hijo llorando a mares y estás al borde de la paciencia. Es fácil responder con cualquier cosa a lo que nos diga, callándolo. Eric, de Barking up the wrong tree dice que justamente el principal error de los padres a la hora de discutir con sus hijos es negar sus sentimientos. ¿Y qué es lo que sí hay que hacer?

1. ESCUCHAR CON ATENCIÓN

Negar los sentimientos generalmente hace que las situaciones se intensifiquen. Pensemos en discusiones con nuestra pareja. Si él/ella nos dice “Me siento ignorado/a” y respondemos “No, no es así”. ¿Cuán bien nos puede ir con esa respuesta? Sí, exacto. Y lo mismo pasa con los chicos. Cuando alguien niega nuestros sentimientos naturalmente contraatacamos.  Entonces empecemos por escuchar. Nos sentimos mejor cuando nos escuchan, y a los chicos les pasa lo mismo.

“Si alguien realmente los escucha, le da la oportunidad de hablar sobre lo que les está pasando, entonces empiezan a sentirse menos confundidos, más capaces de lidiar con sus sentimientos y con el problema que están teniendo” dicen las autoras del libro “How to talk so kids will listen & listen so kids will talk” (cómo hablar para que los chicos escuchen y escuchar para que los chicos hablen).

2. RECONOCÉ SUS SENTIMIENTOS

A veces caemos en decir “Sé lo que sentís”. NO. En vez de decir que los entendés, hay que mostrarles que los entendés. ¿Y cómo se hace eso?  Parafraseando: repetir en tus propias palabras lo que ellos nos digan. No hay que estar de acuerdo con esos sentimientos (imagínense, en el futuro, los argumentos adolescentes!), pero al reconocer eso que les pasa les demostramos que estamos de su lado, y ese es el primer paso para resolver cualquier conflicto.

Entonces estamos escuchando activamente y reconociendo lo que le pasa, ahora ¿cómo hacemos para que se calme?

3. DARLE UN NOMBRE A ESO QUE LE PASA

“Etiquetar” es muy poderoso. Ver el enojo de un chico y simplemente decirle “Parece que estás muy enojado” puede hacer una gran diferencia. Y no hay que preocuparse por si usamos la etiqueta incorrecta, nos corregirán y eso les demuestra que estamos tratando de entender.

Los gritos y el llanto pararon un poco, ¿Cuál es el siguiente paso?

4. HACER PREGUNTAS

Con los adultos, el psicólogo clínico Albert Bernstein recomienda preguntar “¿Qué te gustaría que yo haga?”. A esta altura, la persona tiene que frenar y pensar. Lo que vos querés es moverte de una situación de enojo hacia la posibilidad de negociar. Obviamente que como padres no siempre podemos darles a nuestros hijos lo que quieren. A veces todo lo que podemos hacer es hacerles saber que entendés y que estás de su lado.

Pero el error de los padres es tratar de ser demasiado lógicos, lo que aleja la discusión de los sentimientos y la transforma en un debate interminable. De“How to talk so kids will listen & listen so kids will talk” : “Cuando los chicos quieren algo que no pueden tener, los adultos usualmente responden con explicaciones lógicas de por qué no lo pueden tener. A menudo cuanto más explicamos, más protestan. A veces con sólo tener alguien que entienda cuánto quieren algo hace que la realidad sea más llevadera.”

Después de escuchar, reconocer los sentimientos y etiquetar, se habrán calmado. A menudo, con eso basta para poder razonar con ellos. Pero si sigue siendo una lucha, entonces podemos usar las preguntas para encontrar una forma de descubrir y abordar la necesidad emocional subyacente del chico (“siento que no confiás en mí”) vs. negar lógicamente las demandas irracionales (“quiero salir hasta las 2am”).

Claramente van a haber situaciones en las que no tenés el tiempo (ni la paciencia) para poner en práctica cada paso. No es fácil. Pero con escuchar y enfocarse en lo que el chico siente se puede hacer una gran diferencia. Y estos principios pueden aplicarse a cualquier persona en tu vida.

Los sentimientos son complicados y por eso los evitamos. Pero cuando se trata de nuestros seres queridos, generalmente olvidamos que, a fin de cuentas, los sentimientos son  todo lo que realmente importa.

 

¿Qué les pareció? ¿Lo pondrían en práctica? Yo (con mucho control mental y paz interior) estuve tratando, y si bien no hago tooodos los pasos, ya con el primero logro un montón. ¡Espero que les haya gustado y que les sirva! Y si pueden, lean el artículo original, que es mucho más completo (y gracioso!).

Caro

La adorable etapa de los berrinches

 

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Estamos con el temita de los límites (hace rato ya; mi hijo está por cumplir 3 años). Y de las rabietas. Sí, las típicas rabietas que ves en televisión, con el chico tirado en el piso gritando, pataleando y llorando a todo volumen. Pero peores. Porque duran mucho más de lo que pensé que podían durar, y porque no hay una pausa para los comerciales. Estoy convencida de que mis vecinos me odian.

No tengo ningún tipo de consejo para dar en esta materia (que me la llevé a marzo), pero puedo compartir lo que me parecieron consejos lógicos, que encontré por la web mientras leía y leía un montón para prepararme (ilusa) para esos momentos. Yo trato de seguirlos.

  1. Las amenazas de castigos por el mal comportamiento tienen que ser posibles, reales. “Si seguís, nunca más vamos a la plaza”. Y, no. Eso es muy difícil de mantener señora. Yo digo lo que sé que voy a poder cumplir, o lo que estoy dispuesta a cumplir. Sino, ellos ya saben que lo que digas es pura espuma. Esta me sale bastante, punto para mí.
  2. Leí por algún lado que las rabietas son un actuación, y que como tal, sin público no hay actuación que valga. O sea, hay que dejarlo llorar y no darle bola. Eh, esta no es tan fácil. Soportar gritos pelados por 45 minutos se parece bastante a un método de tortura. Además, creo, hay veces en las que se puede atajar antes la situación y resolverla de otra manera. Sobre todo cuando el berrinche es más producto de una situación/sentimiento que no pueden manejar, entonces respondo con lo opuesto, ofreciendo un abrazo. Y sirve (se resiste al principio, pero sirve). Claro que a veces…muchas otras termino gritando como loca.
  3. También leí sobre no ‘proyectar’ el enojo. Estás en una casa que no es tuya, y decís algo tipo “No rompas las flores que la señora (por la dueña de casa) se va a enojar”. No. YO me voy a enojar. La señora probablemente también, pero esa no es la cuestión. Yo me enojo y yo soy la que no quiero que te portes de tal manera. Son mis guías de conducta, no de la señora. Esto me parece bueno, y trato de hacerlo siempre.
  4. Frente unido. Si en la pareja uno lo reta, el otro -ante el chico- está siempre de acuerdo. 100%, sin discusión. Después, en privado, se charla si no le pareció, si no era grave, etc, etc. Desautorizar frente al chico a cualquiera de los padres no está bueno. Esto me parece vital, así que trato de hacerlo siempre.
  5. Hacer algo en el momento. Si lo retás 5 minutos después, ya no sirve.

Estas son los 5 puntos que me parecen más generalizables, porque después hay un montón de grises. Y todo es muy personal: esto es lo que yo pienso y que a mí me sirve o trato de que a mí me sirva. Si quieren profundizar más sobre el último punto además de leer sobre otros consejos pueden leer este artículo (está en inglés). A mí me parecieron buenos, tanto que estoy pensando en comprar el libro.

¿Compran libros sobre estos temas? ¿Sirven? ¿Tienen alguno para recomendar? ¿Algún consejo a la hora de poner límites?

Caro

pd: La foto es de Unbound 365

Diferencias entre el embarazo del primer hijo y el del segundo…¿a ustedes les pasó?

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Este es mi posteo más personal hasta ahora, pero estoy llegando al final de mi embarazo y el tema ocupa todo, creo que es lógico que se cuele acá también.

Pensaba en las diferencias entre el embarazo de mi primer hijo y el del segundo, y eso quería compartir. Para ver si a todas les pasó lo mismo básicamente, me gustaría conocer opiniones y consejos.

Compras y ajuar del bebé: en el primero había averiguado todo, tenía una lista de cosas que necesitaba, había comprado ropa hasta el talle un año, había armado un tablero de pinterest para la decoración del cuarto (y lo decoré tal cual). Segundo embarazo: nada. Nace en dos semanas y no tiene nada propio, va a usar todo lo del hermano (¡tengo que ir a comprar pañales talle RN!).

Estudios médicos: en el primero tenía una carpeta con ganchos donde tenía todos los estudios ordenados por fecha, cada uno con su correspondiente agujero hecho con agujereadora. En el segundo no solo no tengo carpeta… hay algunos estudios que todavía no me hice (mi obstetra me reta un poco).

Libros, google, aplicaciones y necesidad de información: en el primero leí de todo, me bajé todas las apps y googleaba todo lo que me pasaba a cada minuto. Ahora… no.

Ganas de llegar a la semana 40: en el primer embarazo me quejaba bastante porque estaba incómoda, me molestaba la panza, no podía dormir, estaba pesada, se me hinchaban los pies… y quería que naciera el bebé “ya, ya, ya”. Ahora… me pasa todo lo mismo (no puedo dormir, me molesta la panza, estoy pesada) pero además tengo otro hijo más grande que me pide que me tire al piso a jugar, lo lleve a pasear, lo levante todo el tiempo…  Y si me dijeran que el embarazo dura un mes más diría “dale”. Porque sé que la parte más esforzada es cuando el bebé nace, el embarazo es un viaje a Disney en comparación a los primeros meses después del nacimiento.

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En fin… creo que no hace falta que aclare que en el primer embarazo estaba muy ansiosa (demasiado), y en este estoy más relajada (demasiado?). Solo hay un tema que me genera bastante ansiedad, que es cómo va a ser la interacción entre los dos chiquitos, si el mayor se sentirá afectado por la llegada del nuevo, y cómo voy a hacer para que lo impacte lo menos posible, para que podamos seguir teniendo nuestros momentos de juegos, lecturas y paseos que disfrutamos tanto.

¿Y ustedes? ¿Cómo lo vivieron? ¿Consejos? ¿Ideas?

Vale

Qué regalar a los bebés cuando nacen/en su cumple

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La semana pasada hablamos sobre la importancia de regalar juego a los bebés, y cómo por lo general bajo el “son chiquitos y no entienden todavía” se les regala ropa, accesorios decorativos o cosas más funcionales para los padres. ¿Tal vez algún motivo es que no “encuentran” nada? Acá les dejamos una lista de favoritos para regalar desde que nacen hasta para el cumple de 1 año (y hasta un poco más). Listo, ya no hay excusas.

  1. Sonajeros en crochet de Pica Pau. Si bien pareciera que los amigurumis nos invaden por todas partes, Pica Pau siempre sorprende con nuevos modelos, siempre originales y siempre 100% tiernos. Los encuentran en Tienda Malba, Kabinett y Monoblock (y escribiendo a picapauyan@gmail.com pueden coordinar encargos y trabajos especiales).
  2. Tato, tatú de arrastre de Tractor verde. Hecho con maderas enchapadas de Cedro y Guatambú y lustrado con cera de abejas. Todo natural y biodegradable, además de súper lindo y lúdico. Tienen otros arrastres (siempre de animales autóctonos) y se consiguen en su tienda online.
  3. Cubos de madera pintados. Se los regalamos a Alfie para su cumple y fueron un éxito, además de que dan ganas de exponerlos en el living. Los compramos online en Reir Tienda.
  4. Castañuelas de Minimento, una marca que ofrece miles de instrumentos musicales para chicos. Hay varias opciones para bebés, muchas más de las que uno pensaría: si pueden agitar sus manos y/o aplaudir, pueden hacer música.
  5. Conejo de Fruto. Nunca es demasiado temprano para tener un amigo de tela, especialmente si está hecho a mano con fibras y tintas naturales, nada tóxico. Los pueden comprar acá.
  6. Obviamente que si hablamos de productos para bebés, tenemos que hablar de los libros de Mémini (autobombo, y qué? ;). Nuestros libros están pensados para bebés desde que nacen, para incentivar la lectura y favorecer la imaginación y el desarrollo cognitivo (sumado a queleer es una buena excusa para acurrucarse juntos :). Como bouns, son blandos, seguros y lavables.  Los pueden conseguir en nuestra tienda online.
  7. Móvil “bosque” de madera, de Fabrikken. Original y muy lindo, es una nueva vuelta a los móviles. Quiero uno pero para colgarlo en cualquier parte de la casa. Tienen que escribir a hola@fabrikken.com.ar o contactarse a través de su página de Facebook para conseguirlo.

¡Espero que les sirva esta guía para el próximo mini cumpleaños! Acuérdense de lo importante que es regalar juego a los chicos, y piensen que las pilchas ya las van a querer cuando sean grandes.

¿Tienen algún recomendado para regalar? ¡Sumemos favoritos!

Caro

Regalemos más juego

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Generalmente, cuando hay que hacer un regalo a un recién nacido o un bebé chiquito la mayoría elige ropa. Salvo excepciones que por supuesto se dan y mucho, esa es la regla general. Hoy desde Mémini queremos proponer que regalemos más juguetes y libros a los más chiquitos. Acá tres porqués:

1) Porque el juego debería ser la actividad principal de un bebé mientras está despierto casi desde que nace, como ya contamos en este post. El otro día en un cumple de un año escuché a una tía de la homenajeada decir “no le compré un juguete porque es tan chiquita, todavía no entiende”.

¡Entienden! Juegan, y necesitan hacerlo, desde que son minis. Al principio el juego es muy simple: mirar, reconocer algunas formas y colores, explorar texturas, escuchar música suave. Después, y muy rápidamente, el juego se empieza a hacer cada vez más complejo.

2) Porque cuando regalamos un juguete o un libro para un chiquito en realidad le estamos dando una herramienta a los adultos que van a jugar con él. Una herramienta para pasar tiempo juntos, disfrutar y generar momentos de apego, que es la parte más nutritiva e interesante del juego al menos al principio.

Durante muchos meses, los bebés no juegan solos, y muchos adultos sin experiencia no sabemos qué tenemos que “hacer” aparte de darles de comer, cambiarlos, bañarlos y hacerlos dormir. Un juguete o un libro aportan ideas, actividades para hacer juntos y momentos divertidos para todos.

3) Porque los juguetes y libros preferidos quedan en el recuerdo para siempre… al menos en el recuerdo de los padres! Aunque las preferencias de los bebitos cambian muy rápido, no nos olvidamos nunca de esos juguetes que nos regalaron las primeras sonrisas, gorjeos o aplausos de nuestros hijos. (En nuestro caso, una rana verde con diferentes canciones y un librito de plástico para leer juntos en el baño fueron las estrellas durante los primeros meses de Toby).

Así que la propuesta de Mémini es que regalemos más juego. Aporta tanto a la vida del bebé y de su familia, que ojalá al menos lo consideremos cuando tengamos que hacer un regalo.

¿Y ustedes qué opinan? ¿Qué suelen regalar? ¿Cuáles fueron los regalos más lindos que recibieron cuando nacieron sus hijos?