Ideas fáciles para decorar un cumple infantil

Me gusta decorar. O ambientar mejor dicho. De chica me encargaba de armar el arbolito de Navidad y lo hacía temático, cambiando año a año. Así que siempre me gustó jugar con papel, tijera, boligoma, cintas y cualquier chuchería que pudiera transformar en algo. Hoy, juego en el cumple de mis hijos. Hace poco fue el cumple Nº1 de Alfonsina así que puse manos a la obra. Antes que nada, elijo una paleta de colores. Hace que todo sea más coherente y que, aunque colguemos 2 cosas, quede como más ‘pensado’ que si todo es una mezcla. Y si bien claramente no tengo la misma cantidad de tiempo que antes, pre hijos, tengo algunos caballitos de batalla que resuelven la decoración de un cumple bastante fácil y quedan re pro. Acá van:

guirnalda

1. Guirnaldas de lo que sea en papel. Para mi primer hijo corté a mano 200 estrellas, en diferentes colores. Jaja, qué tiempos aquellos. Ahora sirve armarla con lo que sea. Para este cumple corté animalitos dibujados de una bolsa de papel divina que me habían regalado. Después los cosí con la máquina de coser dejando espacio entre uno y otro, a ojo. No es difícil, sólo necesitan saber apretar el pedal, les juro. Lo importante es dejar bastante hilo antes de empezar y al terminar, ya que de ahí la vamos a colgar.

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2. Globos. Los chicos mueren por los globos. Y nada dice ‘cumpleaños’ mejor que un globo. Si no quieren/tienen tiempo de encargar los que vienen con helio, con varios globos + una escalera + cinta de papel tienen el DIY más fácil de la historia y de gran efecto visual: pegar los globos al techo. Yo agrupé varios sobre un área determinada del living, pero pueden usarlos para delimitar la zona que quieran: arriba de la mesa con la comida, o del bar, o de una pista de baile o básicamente cualquier lado.

letras

3. Letras pegadas en la pared. Es bastante básico pero queda lindo. Yo compré cartulina dorada, bien festiva, y corté y pegué las letras a la pared con cinta de papel. En 5/10 minutos (depende de su destreza con la tijera) tienen una pared vestida y personalizada con el mensaje que quieran.

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4. Torta de colores. No falla. Cualquier torta queda espectacular con este truquito, y eso que yo uso bizcochuelo de caja, eh. En las casa de cotillón suelen vender el colorante, yo compré los colores primarios para después poder hacer los que quisiera. Reparten la mezcla del bizcochuelo en la cantidad de capas/colores que quieran hacer, agregan el colorante con la intensidad que quieran que les quede el color, y van horneando de a una. Las apilan cuando estén frías, intercalando con dulce de leche (o crema o frutillas, o lo que les guste a ustedes en las tortas). Yo la recubrí con chocolate para que quede linda también de afuera. Les dejo el tutorial original de Soy un Mix donde yo saqué cómo hacerla la primera vez (es tan hit que la repito siempre!).

Con estas 4 cosas quedan como Martha Stewart sin tanto trabajo. Después si quieren pueden agregar otras cosas: yo hice unos mini banderines para arriba de la torta usando el papel de las letras y el género del mantel, que con piolín de cocina até a dos palitos de brochette (la foto se las debo! Pero dejo un tutorial acá). También hicimos imanes con fotos de la cumpleañera y los exhibimos colgados con broches de madera, pensados para que la familia se lleve al terminar el cumpleaños. Y me volví loca cosiendo un mantel dorado que resultó ser del peor material imaginable, así que pienso reutilizarlo hasta que se casen! Pero bueno, eso lo aprendí para no repetir la próxima 😉

¡Espero que les sirva! Tienen algún caballito de batalla? Algún hit cumpleañero? Compartan!

Caro

 

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Qué regalar a los más chicos en esta Navidad

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A nosotras regalar nos encanta, así que la Navidad es una de las épocas del año que más disfrutamos. Igual, sabemos que encontrar el regalo perfecto para cada uno puede ser un desafío. Por eso, al mejor estilo ayudantes de Santa, les dejamos un listado de nuestros regalos favoritos para los más chicos de la casa.

  1. Heladitos de Ponchi Ponchi. El set viene con seis helados diferentes 3 cucuruchos y 3 helados de palito, todos de diferentes sabores. Están hechos a mano cuidando mucho los detalles y son lo más tierno que pueden haber visto. ¿Lo mejor? Que Ponchi Ponchi tiene muchas más cosas en su menú.
  2. Wondercafé de Wonderplay. Esta cocinita para jugar es súper completa (¡tiene hasta luz touch en el horno!). De un lado se cocina y del otro se vende: tiene un pizarrón para jugar al café/bar. ¿No es lo más? Levanten la mano los que, como nosotras, quieren ponerse a cocinar. Pueden comprarla también acá.
  3. Esta Navidad nuestros arbolitos también van a incluir regalos de Mémini 😉 El cubo ‘Juguetes’ tiene un sonajero y está hecho en géneros 100% algodón, con estampas a mano con tintas al agua no tóxicas, ideal para masticarse sin problemas y, como bonus, se puede lavar. Pueden comprarlo en nuestra tienda online.
  4. Amoroso, de Tienda Chinche. Este muñeco de apego está hecho completamente a mano, desde la costura hasta los bordados. Ideal para acurrucarse con él.
  5. Teatro de sombras ‘Animales’ de Juegos de la Orilla. ¿Quién no jugó a hacer patos con la sombra de la mano en una pared? (patos era lo único que nos salía bien). Ahora los chicos pueden armar historias y dejar volar su imaginación con estos sets, que vienen con telón, una base de madera para encastrar y 5 o 6 varillas portasiluetas.
  6. Coche de paseo de Pipí Cucú. Este cochecito es a-do-ra-ble. Con juguetes así no nos importa que los dejen tirados por toda la casa, ¿o no?

¡Esperamos que esta lista les sirva!  En enero volvemos con el blog así que les deseamos unas muy felices fiestas en familia y, para los que se van, felices vacaciones!

Caro y Vale

¡Libros preferidos! Hoy: “¿Quién está ahí?

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El libro que hoy les recomiendo tiene el aval de no sólo mis hijos, sino del de Vale también. Es “¿Quién está ahí? de Émile Jadoul (ya les había anticipado que teníamos un libro de ella). Dado el éxito que tuvo con los míos, hace meses se lo recomendé a Vale y parece que también es un hit.

La historia es simple: son animales con nombres pegadizos que se van a dormir con el bebé. Pero lo bueno es que cada animal aparece detrás de una puertita luego de un “toc, toc, toc”, “tac, tac. tac” o “ras, ras, ras” y la inevitable pregunta “¿Quién está ahí?. Se lo leía a Félix todas las noches antes de dormir y ahora lo hago con Alfonsina. La sorpresa de quién está detrás y la “hoja/puerta” llaman la atención. Me pasó que ellos mismos quieren dar vuelta la página, emocionados. Además cada animal tiene un textura diferente, lo que aumenta las ganas de tocar el libro. Y los nombres de los animales riman, que es otro elemento que a los bebés les encanta a la hora de leer.

Todos los libros de la colección tienen una estructura similar: algo aparece detrás de las hojas, y por lo general está texturado. Como este libro les había encantado compré sin dudar “Es mi casa”, otro de los títulos, pero no tuvo el mismo efecto. Las texturas no son tan interesantes y no sé si fue la falta de las onomatopeyas o la falta de las rimas, pero no les atrapó tanto. A ninguno de los dos. Se ve que como en las películas, no todas las segundas partes son buenas.

Si les interesa “¿Quién está ahí?” y probar otros títulos de la colección, pueden conseguirlo en Yenny, La boutique del libro.

Si lo consiguen, ¿me cuentan cómo les va? ¿Algún otro recomendado por ahí?

Armar un rincón de lectura

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Mantener los juguetes en orden en una casa donde vive un chico de un año puede ser un desafío imposible. Y más si agregamos los libros a la ecuación, que no sé cómo pero se multiplican por minuto.

Hace tiempo que quiero armar un rincón de lectura o biblioteca para los libros de Toby, que además de los de Mémini 😉 tiene una colección cada vez más surtida.

Acá les comparto algunos tips que estuve investigando:

  • Los libros tienen que estar a la altura del bebé, para que los pueda tocar y agarrar cuando tenga ganas.
  • Hay unas bibliotecas finitas donde se pueden poner los libros mirando al frente que están por todo Pinterest. Son geniales para que el chiquito vea bien los libros, además de quedar bárbaras en la decoración del cuarto. Las tienen baratísimas en Ikea (dato por si alguien viaja) y sino en Argentina, encontré estas en kasadesign y en Mesopotamia.
  • Con respecto a los libros: que sean variados y que sean muchos. ¡Cuántos más, mejor! Al principio, libros de tela o de cartón duro, con imágenes simples y sin texto, con colores contrastantes. Después, se pueden ir agregando historias, texturas, sonidos… en este punto, más es más.
  • Con respecto al orden de los libros, los expertos recomiendan cambiarlo cada tanto, que sea dinámico para estimular la atención del bebé (lo mismo se aplica a los cuadros que decoran su cuarto por ejemplo).
  • El hecho de que los libros estén a mano no quiere decir todos todo el tiempo. Por ahí es obvio pero a veces es necesario esconder los “tesoros” de la biblioteca y dejar algunos libros más frágiles o raros solo para leer juntos.
  • Por último, y si hay lugar en el cuarto, está bueno tener un espacio cómodo y luminoso para recostarse a leer. Pero también puede ser en el sillón del living, en la cama de los padres o donde sea. Lo único importante, como decía en este post y como promovemos en Mémini, es poder leer juntos y “acurrucados”.

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Baby showers…¿sí o no?

post baby shower

Hace unos meses le hicimos un “baby shower” a una amiga. Nos juntamos el grupo de siempre con la excusa de que nuestra amiga iba a tener un bebé y le hicimos varios regalos. Decoramos un poco y comimos (Sí, sí. Si no hay comida no tiene sentido). Ténicamente un baby shower suele tener miles de juegos, invitaciones impresas, se invita a todas las mujeres conocidas de la embarazada y hay hasta una torta de pañales.

Nosotras hicimos un multiple choice sobre embarazo/parto/bebés porque en el grupo hay varias que no tienen idea del mundo de los bebés y era divertido escuchar sus respuestas (una se enteró hace poco que los bebés no duermen toda la noche…). Eso, sumado al hecho de que era un té fueron las dos características más cercanas a un baby shower, por lo demás, renegábamos de que fuera uno. Eso me puso a pensar: ¿están buenos o no los baby showers? ¿Es como importar Halloween?

Cuando a mí me tocó, hace unos años ya, mis amigas organizaron uno sorpresa, que en realidad tampoco fue técnicamente un baby shower: fue un asado mixto, a la noche. Lo que sí hubo fue una especie de ‘El juego de la fortuna’ (se me acaba de caer el documento, banquen que lo levanto), con miles de preguntas relacionadas a los bebés y el mundo infantil, dividido por categorías, con puntajes ascendentes y todo (por ejemplo “Crecimiento”, “Entretenimiento”,“Alimentación” son algunas de las que me acuerdo). En mi caso, un té no me hubiera gustado.

Pero también conozco amigas a las que un té les encantó. Comida rica, charla y una tarde tranquila con todas las amigas que conocen fue el mejor programa para ellas. O como las mamás del jardín, que organizamos un desayuno para todas las embarazadas del grupo, donde no sólo fue una excusa para celebrar a las futuras mamás (por segunda vez), sino que además nos sirve para acercarnos y conocernos más entre todas.

Creo que si bien tomar ‘tradiciones’ de afuera no siempre me cierra, lo que sí me parece positivo es poder agasajar a una futura mamá (en mi caso también agasajaron a mi marido), y de paso hacerles un regalo entre todos, que puede ser más significativo que bodies.

Así que algunas cosas que aprendí a la hora de pensar un baby shower, es que no hay tantas reglas:

* Es saber qué es lo que le gustaría a la futura mamá, y a partir de ahí planear acorde el tema de la comida, invitados y lugar. La casa de una del grupo, vale. ¿Un spa? Por qué no.

* Con la comida siempre es mejor dividir y conquistar: que cada invitado traiga algo, dulce, salado, bebida. Es lo más práctico y garantiza que haya cosas para todos los gustos.

* Con los regalos me parece que hay que definir si se regala algo en conjunto o por separado. Preguntar siempre qué necesita es mejor: muchas primerizas se equipan con todo lo que hay en el mercado antes de que se les pueda regalar. Pero también valen las sorpresas si se aseguran de llevar algo original.

* Juegos, ¿sí o no? Acá va a depender de la agasajada. En mi experiencia, si es un grupo chico donde todas se conocen, no hace falta un entretenimiento. Pero suma para unir grupos separados.

Creo que esa sería mi lista si tuviera que planear un baby shower otra vez  (o agasajar a una amiga embarazada, si prefieren evitar el rótulo 😉

Ustedes, ¿hacen baby showers? ¿Qué regalan?

Caro

Pd: foto de Peace of Cake Design. Con mesas así de divinas, haría millones de baby showers!

Mumpreneurs

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Hace unos días salió en la revista Parati una nota sobre “Mumpreneurs” o madres que emprenden. La leí con bastante atención porque uno de los casos que citaba era el nuestro: ¡”las Mémini”! Caro y yo, que arrancamos con este proyecto de libros y juguetes para bebés, que se centra en la relación entre padres y bebés, y que somos madres de chicos chiquitos. ¡Más temático imposible!

Googleando aparecen definiciones, asociaciones, artículos y hasta libros enteros. Mumpreneurs son madres que a partir de la maternidad deciden emprender  proyectos laborales que les permiten tener horarios flexibles o trabajar en sus casas, para estar cerca de sus hijos. El objetivo de las Mumpreneurs, según algún diccionario, es “combinar la vida familiar con la laboral”.

Mi experiencia es que la maternidad marca un antes y un después en muchos aspectos de la vida. Y el trabajo, que es un área importantísima en la vida de una mujer “en edad de ser madre”, generalmente está en el centro de los cambios. Cuando está por llegar la revolución que viene con un bebé (especialmente el primero), uno de los temas que más preocupa es cómo se resolverá el día a día de nuestra vida cotidiana y nuestro trabajo.

Entonces me quedo pensando… ¿Mumpreneurs no somos todas? Las que arrancamos con un proyecto independiente, sí, pero también las que trabajan en el mundo corporativo, las que tienen una profesión independiente, las que trabajan en cualquier tipo de institución.

En mi caso, cuando tuve a Tobías trabajaba en una empresa multinacional hacía varios años, y siempre había trabajado en relación de dependencia. A la vuelta de mi licencia, que fue lo más larga que pude, descubrí que necesitaba horarios mucho más flexibles, que no quería viajar y dormir fuera de casa, y que ese trabajo en particular ya no me encantaba. Que para dejar a mi hijo tantas horas al cuidado de otra persona, el trabajo me tenía que llenar de satisfacción todavía más que antes de ser madre. En paralelo nació la idea de Mémini y en pocos meses me tiré a la pileta, renunciando a mi trabajo y cambiando bastante mi vida.

Para Caro, la otra chica Mémini, fue diferente porque ella ya venía de un proyecto personal anterior así que sabía qué implicaba emprender. Pero su proyecto, que era de vajilla ilustrada, se había frenado cuando nació su primer bebé. La diferencia, creo,  es que un proyecto de a dos te da más contención y margen de acción para combinarlo con la vida familiar (Caro, estaría bueno que comentaras!).

¿Y mis otras amigas que también son madres? Como decía antes, para todas la maternidad fue un cambio grande y requirió una re-organización.

Mariana, que es gerente en una empresa multinacional, tomó una licencia larga y mientras buscó con tiempo a la “niñera perfecta”. Cambió varias veces, tuvo que que llevar alguna vez al gordo a la oficina, su marido o ella tuvieron que quedarse alguna vez en su casa, pero ya encontró a una persona que le encanta. Otro dato importante es que vive muy cerca de la empresa, así que sale de la oficina y llega en 5 minutos a ver a su hijo.

Micaela, que es emprendedora hace rato y tiene un bebé de 4 meses, volvió a trabajar hace unos días. Instaló en su taller una practicuna, llevó juguetes y una sillita mecedora y van juntos al trabajo con su bebé.

Laura, que ya va por el segundo, y trabaja en la empresa familiar, adaptó sus horarios a los de la niñera, recortó el tiempo de oficina pero sigue conectada siempre a través de la computadora y el teléfono.

Juliana está embarazada, Marina también. Las dos tienen trabajos súper exigentes y competitivos en empresas grandes, que les encantan. Las dos están pensando cómo emprender este cambio y cómo van a hacer para equilibrar su vida laboral y la familia. Las dos lo van a lograr. Porque todas somos mumpreneurs 🙂

Creo que lo importante es conocernos a nosotras mismas, respetar nuestros momentos, aceptar que cambiamos si es que lo hicimos, tratar de mantener las mentes abiertas y creativas, y por último pero no menos importante, apoyarnos en las parejas y las familias en todo el proceso.

Como decimos siempre en este blog: no hay recetas (y está buenísimo).

¡Hasta la próxima!

Vale

 

Nota: cambié los nombres de mis amigas para preservar su identidad 😉

 

Libros preferidos, hoy: “Diccionario para bebés”

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Me encanta comprarles libros a mis hijos. Pero la verdad es que me cuesta elegirlos. Me pasó varias veces de ir con el mayor a una librería y mostrarle libros pensando que le podrían gustar…y que le resulten indiferentes. Como en los libros para adultos, hay aciertos y hay errores. Y a mis hijos si bien todos sus libros les gustan, entre ellos tienen sus favoritos. Y por si alguna/o está tan perdido como yo dentro de la sección infantil, con Vale nos pareció bueno este espacio hablar sobre libros que nuestros hijos agarran una y otra vez. Porque aunque cada chico es diferente, es un buen punto de partida a la hora de enfrentar una librería.

Si bien Alfonsina tiene 10 meses, ya incursionó en los libros. Además de los de Mémini que son sus preferidos, le leo libros de papel. Uno de los libros más nuevos en su biblioteca es “Diccionario para bebés” de Elisabeth Brami y Émile Jadoul. A Émile ya la conocía (mi hijo mayor tiene un libro ilustrado por ella que le encanta), así que eso fue lo que me hizo tomarlo en la librería en primer lugar. Y lo que me terminó de convencer a la hora de comprarlo fue el concepto detrás del libro: no es un libro de cuentos ni un libro con escenas conectadas por algún tema en común. Tal y como dice el título, es un diccionario, una enumeración de palabras en orden alfabético, con la diferencia de que los significados están dados con ilustraciones y no con palabras. Así, por ejemplo, “Mimos” son una gallina y su pollito abrazados, “Ñam” es un gato relamiéndose con una pecera en brazos, o “Cric crac” es la puerta de una jaula que se abre para dejar escapar un pajarito.

Y como ven, salvo algunas excepciones, las palabras incluidas en el diccionario son onomatopeyas: el libro está pensado para los primeros balbuceos del bebé. Obvio que le puedo crear historias con las situaciones que aparecen (como dijimos en este post), pero lo interesante me pareció mostrarle sonidos y repeticiones que tal vez no son tan típicas o que no se me hubiesen ocurrido (“ma-ma” la decimos todas): “Mec-mec” “Porrón-pon-pón”, “Rataplán”. Y en general la cadencia y sonoridad le encantan. Hay algunas palabras muy españolas (¡esto de las traducciones!), pero funciona igual. Y las ilustraciones con trazos gruesos también ayudan para que sea un combo perfecto. Terminó siendo un acierto.

Si les interesa, lo pueden conseguir en La Boutique del Libro.

¿Sus bebés tienen libros favoritos? ¿Tienen recomendados? ¡Siempre está bueno encontrar nuevos títulos!

Caro

Libro de cabecera

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¡Hola! Hoy quiero compartir otro libro que me regalaron en los primeros días de Toby: la Guía para padres del Dr. Zalman Bronfman.

No sé si les pasó, pero como madre primeriza tenía esa sensación terrible de que no sabía nada de lo que tenía que hacer. Además de escuchar los consejos y opiniones de todas las madres cercanas,  y la palabra autorizada del pediatra, traté de leer todo lo que tenía a mano.

Esta guía para padres llegó a mí con un plus: el Dr. Bronfman, además de haber sido un médico muy reconocido, fue el pediatra de mi marido y sus hermanos durante toda su infancia y adolescencia. Había escuchado varias anécdotas de admiración, historias de enfermedades curadas y un cariño muy especial de toda la familia. Lamentablemente, murió hace unos años así que no era una alternativa como pediatra de nuestro hijo.

El libro está organizado en capítulos y secciones que hacen que sea muy fácil encontrar las respuestas a cualquier duda. Y también está escrito en un estilo simple que lo hace entretenido e interesante para leer de corrido. Abarca los temas claves desde los primeros días, como la alimentación, el sueño y el juego; y otros que van apareciendo con el tiempo: los dientes, los caprichos, el jardín, la llegada de un hermano, y un montón de otras cosas que nos esperan ahí adelante. Además, Bronfman era médico homeopático,  y su libro tiene un capítulo muy interesante y completo sobre el tema.

Yo lo imagino como un abuelo-médico que me da su apoyo cuando estoy preocupada por algo: siempre es una palabra profesional y experta. Por supuesto nunca reemplaza al pediatra ante un problema de salud, y a veces no estoy del todo de acuerdo con sus opiniones, pero siempre me interesa y disfruto de su consejo. Su visión sobre el chico y la familia en general me parece llena de calidez y sentido común.

En su prólogo, Bronfman dice: “Cuando dude qué hacer, haga lo que le dicte el corazón. Su instinto de madre es mucho más importante que mil teorías juntas. Las teorías pueden pasar de moda, por equivocadas. El instinto maternal es el mismo desde hace cientos de años. Nadie en el mundo puede ser para su hijo mejor madre que usted”.

Va pasando el tiempo y voy confiando más en mi instinto y adquiriendo una experiencia que me da más seguridad (es la vida creo), pero algunos libros, como este, siguen ahí para consultar, releer o redescubrir en cada nueva etapa de Tobías.

¿Y ustedes? ¿Tienen un libro de cabecera para recomendar?

¡Hasta la próxima!

Vale

Qué decirle a una embarazada primeriza

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Tenemos una amiga que estaba por tener un bebé y estaba muy ansiosa. En un intercambio de mails, justo salió el tema de sus inseguridades y dudas y para responderle pensé qué es lo que me hubiese gustado que me dijeran o aconsejaran:

“No importa lo que te digan, nadie conoce más a tu bebé que vos. Seguí lo que te dice el sentido común. Como en el embarazo, vas a recibir miles miles de consejos. Hasta de desconocidos que te cruzás en la calle. Tomá los que a vos te parecen lógicos o los que te parezca que tienen sentido o que te parezcan bien intencionados. Al resto, sonreí asintiendo mientras pensás qué nueva serie podés ver en Netflix.

Y tené en cuenta que lo que le sirve a uno puede que no te sirva a vos. Esto no es una ciencia exacta. Hay mucha prueba y error. Mucha, mucha prueba. Y mucho, mucho, mucho, mucho error. Pero nada es grave. Y todas están en la misma, aunque parezca que la tienen clara, siempre hubo un momento en el que se largaron a llorar pensando que no lo están haciendo bien o insultando a la Naturaleza por no incluir un manual de instrucciones en la placenta en vez de tanto líquido amniótico.
Tratar de hacer lo mejor ya es hacer lo mejor. Hay que relajar, total, hagas lo que hagas, en terapia la culpa siempre la vas a tener vos.
Y tanto trabajo tiene su recompensa. Aunque suene cursi y no sea canchero admitirlo, tener un bebé está buenísimo.”

Me parece que lo más honesto para decirle a alguien que va a tener un bebé es que en realidad no le podés decir nada, porque cada bebé es distinto y todo es muy personal. Y sin ser condescendiente asegurarle de que lo va a hacer bien. Porque creo que antes que miles de consejos, lo que busca una futura mamá es apoyo. ¿O no? Y obvio que darle un toque de humor al asunto siempre suma 🙂

Claro que hay mil consejos prácticos, pero esos prefiero darlos si los piden, porque el opinaiting porque sí me parece cualquiera (he tenido conversaciones extrañas hasta con la cajera de un supermercado, que me aconsejaba cómo cuidar mi matrimonio después de los hijos ¿?). En fin.

¿Ustedes qué le dirían? ¿Qué les gustaría que le dijeran? ¿Recibieron consejos sin invitación? Mis mejores consejos me los dio mi mamá. ¿Les pasó lo mismo?

Caro

imagen: http://www.oncewed.com

Por qué leer juntos está buenísimo

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Mémini nació de muchas ideas, anhelos y fantasías diferentes. Para mí, se abrió un mundo cuando estaba embarazada y leí que el contacto con los libros le podía cambiar la vida a mi bebé. Yo, que siempre fui admiradora de las letras, podía sumar mucho como mamá al compartir algo tan valioso para mi, y casi desde su nacimiento, con mi hijo.

El primer libro donde leí sobre esto es “Bright from the start”, de Jill Stamm. Lo leí en inglés en versión digital desde Amazon y no pude encontrar una versión en español para compartirles. Lo pueden encontrar acá.

El libro es una lista de tips y actividades para hacer desde el nacimiento hasta los tres años, contadas de una forma muy entretenida y con base científica acerca de cómo funciona el cerebro y cómo podemos ayudar a nuestro bebé para que sea “brillante desde el comienzo”. Por suerte la autora aclara que, para ella, “brillante” quiere decir una persona que desarrolla al máximo sus capacidades, que se adapta bien al medio y que, principalmente, es feliz. No estamos hablando solamente de buenas notas en el colegio ni de genios que no tienen amigos.

¿Qué tenemos que hacer entonces para que nuestro hijo sea “brillante desde el comienzo”? Incentivarlo a desarrollar la atención, la capacidad de apego o relación, y las habilidades de comunicación. ¿Cómo? En el libro hay muchísimos ejemplos y tips. Pero todo se resume en el juego. Según la autora, ya desde el nacimiento el juego debería ser la actividad principal del bebé cuando está despierto, aparte de la alimentación. Dice que “el juego ayuda al desarrollo del cerebro y no es tiempo ocioso, es verdadero trabajo al nivel de las células cerebrales”.

Mi satisfacción era cada vez más grande al descubrir que leer juntos, o mirar juntos un libro, es la actividad que mejor cumple con todas las funciones que enumera la autora y es muchas veces su ejemplo preferido de “actividad ideal”.

Ella aclara que nunca es demasiado temprano para comenzar a leer con un bebé. Pero el objetivo no es “enseñar” a leer. Se trata de algo mucho más fundamental: estás ayudando a desarrollar el hábito de observar el mundo con atención.

Jill Stamm dice “Tal vez te parece demasiado chico para esto, pero vos sos la persona más importante en su mundo y a él le encanta escuchar tu voz y estar en tus brazos. Siempre que leés junto al bebé fomentás el apego y construís en él más seguridad”. Ella resalta la importancia de tener mucho tiempo al bebé en brazos (¡a pesar de lo que digan las abuelas, formadas en otra escuela y que dicen que los vamos a malcriar!) y de armar a su alrededor un mundo “que pueda tocar” y que incluya probar diferentes texturas.

Por último, y lo más obvio, es que la actividad de mirar juntos un libro ayuda a ir desarrollando el lenguaje y la comunicación, que es el tercer pilar que enumera la autora junto con atención y capacidad de apego.

Conclusión: me volví loca. Leí mucho más de otros autores. Compré un montón de libros para mi bebé por nacer y después seguí comprando. Y nos juntamos con Caro para crear los libros de Mémini, que por ahora son tres y espero que sean muchos más.

En este año y unos meses de mi hijo, los dos disfrutamos muchísimo de jugar juntos y de leer juntos. Me da una alegría especial ver que su actividad preferida es mirar sus libros. Y me da ternura que cuando tenemos que elegir un “juguete” para llevar desde casa la elección siempre sea un libro.

Hay mucho más para compartir sobre este tema, más reseñas de otros autores, más porqués, pero espero haberles transmitido algo de entusiasmo y que se animen a leer juntos si todavía no lo están haciendo.

Antes de terminar, algunos tips para mirar juntos un libro:

  1. Elegí un libro blando de tela o uno de cartón duro que sea muy simple. Stamm recomienda tener diferentes libros y que vayan rotando los que leen.
  2. Sostené al bebé en tu falda con su espalda contra tu pecho para que vea las imágenes y colores mientras das vuelta las páginas.
  3. Nombrá cada color, cada objeto. Andá despacio.
  4. Nombrá las imágenes, describilas, señalá los detalles. Contale qué está pasando en el libro.
  5. Expresá la alegría que sentís compartiendo tiempo con tu bebé.
  6. ¡Háganlo con frecuencia!

 

¡¡Hasta la próxima!!

Vale