Feria del libro!

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Uno de mis recuerdos de infancia es el de ir, todos los años, a la Feria del Libro con mi papá y hermanos. Íbamos horas y nos quedábamos leyendo en los stands, para volver a casa con nuevas adquisiciones. Ahora que los chicos están un poco más grandes quiero empezar esa tradición, así que ayer allá fuimos los 3 (el plan era ir el día de apertura, pero uno propone y el resfrío/fiebre disponen).

Antes de seguir tengo que aclarar que no recorrimos tooodo lo que hay para ver, así que este “informe” es sólo una partecita de la Feria; sé que dejamos de lado miles de stands. Entiendan: cochecito con patineta+revoltoso de tres años+niña de uno y medio atada a dicho cochecito= tiempo limitado. Así que decidimos aprovechar al máximo lo que ellos aguantaran.

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Nuestra primera parada fue la editorial Océano, una de las pocas paradas que sabía que quería hacer. Me quería llevar todo. Un destacado -entre las miles de opciones-: “Monstruo feliz, monstruo triste“. El libro cuenta que los monstruos también tienen sentimientos y viene con caretas de cartón (y un sobre para guardarlas), para que el chico pueda expresar lo que siente. Me pareció, a simple vista (lo hojeé nomás), una buena manera de hablar de sentimientos y emociones con los chicos, que muchas veces no saben cómo explicar lo que les pasa.

Nosotros nos entusiasmamos con “Johanna y el tren“, y le sumamos “Juego de lo dedos cirqueros” para la menor, que ya lo tenía visto en la Feria Juvenil el año pasado. Dato: los precios de todos los libros del stand tienen un 10% de descuento.

El de Catapulta es otro stand que tiene también libros lindísimos y vendedoras súper atentas llenas de recomendaciones. Nos llevamos el nuevo “Quiero un tiburón“, a pesar de que el pequeño se entusiasmó con “Cómo funcionan los autos” que pinta buenísimo, pero me pareció muy técnico para su edad (muestra todas y cada una de las partes el auto y cómo funcionan, con diagramas y piezas para armar incluidas). Lo agrego a la lista “para más adelante”. El del tiburón todavía no lo leímos pero parece una historia de amistad muy divertida (¡ya veremos si es favorito como para incluirlo en nuestras recomendados!). Otro libro que me encantó pero también lo dejo para más adelante es “¡Este no es un libro ilustrado!” de Sergio Ruzzio; lo reservo para cuando los chicos empiecen a leer libros sin tanto dibujo y sólo palabras.

 

Otra novedad que me pareció muy interesante fue la de una editorial que en el quilombo fragor del momento no pude retener el nombre! (¡papelón!). Además de tener una línea de libros con código QR para poder descargar el relato hecho por los propios autores (desde $110), tienen una colección hecha en colaboración con el Inadi, donde un grupo de gatos enfrentan diferentes situaciones de inclusión (le arman una silla de ruedas a un amigo que no puede caminar, incluyen a una gata en una carrera sólo de gatos, etc.). Aplausos por ahí.

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Monoblock también está presente en uno de los stands más creativos (todo hecho con casitas de madera, la foto se las debo). Los libros para chicos que ofrecen parecen divinos, (no entramos por los pasillos angostos) y ahí pueden conseguir además el resto de los productos de la marca: tazas, cuadernos, pósters (algunos los regalan con tu compra), etc.

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Dejamos varios libros para después: “Más te vale mastodonte” y “El corazón y la botella” de Oliver Jeffers;  lo hojeé solamente pero por lo que vi parece una historia sobre la pérdida y la muerte con las ilustraciones divinas que ya conocemos. Ambos en el stand de SBS Librería Internacional (lo raro es que ninguno de los dos aparece en su tienda online).

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Las ediciones Lea tiene unas versiones ilustradas de los cuentos tradicionales (yo les trato de escapar, pero estas versiones no me molestaría tanto tener 🙂

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“Otto en el aeropuerto” también queda para después, lo vi en el stand del Grupo Claridad. Lo hojeé rápido y lo que me pareció inusual es que es un libro giratorio, así que tiene historias del derecho y del revés. Me pareció ideal si están por hacer un viaje, como para que los más chicos se familiaricen con el mundo de los aviones. Dato: en ese stand de la Feria está al mismo precio que en las librerías.

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Terminamos en el stand del Fondo de Cultura Económica, en busca de “El día que los crayones volvieron a casa“, la secuela del libro que recomendamos la vez pasada. Lamentablemente todavía no está traducido al español, pero por suerte pudimos chusmear otros libros de Jeffers y nos quedamos con “De vuelta a casa” que ya perfila como un favorito (dato: en Pergamino Libros lo encontré después $10 más barato 🙂

De pasada vimos el siempre completo stand de Sigmar con miiiiles de opciones en todos los tamaños y colores (lo bueno es que tiene sectores de libros por edades), Cúspide con muchas ofertas de 3×2, Editorial Guadal también súper completo, el colectivo de editoriales “Libros para atesorar” (formado por Arte a babor, Del eclipse, Iamiqué, Kalandraka y Pequeño editor), que quise entrar pero ya habíamos llegado a nuestro tiempo límite. Y así dejamos pasar muchos más. Y aunque no la recorrimos toda y dejamos mucho de lado, esta primera experiencia en la Feria fue un éxito. ¡Pensamos repetir!

Si piensan ir, les dejamos algunos consejos:

  1. Si van con cochecito, vayan temprano: ya es difícil circular por la mayoría de los stands sin gente, la multitud les va a hacer imposible siquiera entrar.
  2. Yo llevé galletitas para paliar el hambre de la tarde sin hacer fila en los puestos de comida, que además me sirvió para mantener a mi hijo cerca del cochecito 🙂
  3. Si van con chicos, no van a poder recorrer toda la Feria, así que si tienen editoriales o stands por los que sí o sí quieren pasar (y tal vez estar un rato mirando) anoten adónde están  y empiecen por ahí. En las boleterías hay mapas.
  4. Nosotros no fuimos a ninguna actividad, pero la Feria tiene una agenda súper completa, desde autores que firman libros hasta libros contados. Pueden elegir el día para ir alrededor de eso.
  5. Dejen libros para después. Creo que la Feria es una oportunidad para conocer muchos libros en un sólo lugar y ver la reacciones de los chicos frente a los títulos. Y como obviamente todos no se pueden comprar, pueden hacer una lista con los pendientes y así tener ideas para regalar para el cumple, Navidad y cualquier ocasión (lista que puede compartirse! Siempre está la abuela que no tiene idea de qué regalar, así que matan dos pájaros de un tiro 😉

Y si no pueden ir, les dejo algunos links para comprar los libros que les conté:

Monstruo feliz, monstruo triste” – “Johanna y el tren” – “Juego de los dedos cirqueros“- “Más te vale mastodonte” – “El corazón y la botella” – los de Catapulta – “Cómo funcionan los autos” – “Blancanieves” – “Otto en el aeropuerto” – “De vuelta a casa

¿Piensan ir a la Feria? ¿Fueron de chicos? Si van, cuenten qué consiguieron!

Caro

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¡Libros preferidos! Hoy: “El día que los crayones renunciaron”

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Con estos días otoñales, nada mejor que acurrucarse a leer (¡ya lo veníamos anticipando!). Así que nosotros aprovechamos ¡y seguimos recomendando libros! El de hoy es “El día que los crayones renunciaron” de Drew Daywalt, ilustrado por Olvier Jeffers. Es EL favorito actual de mi hijo de 3. Lo quiere leer todas las noches. Incluso se lo queda mirando él solo en la cama, después de que yo se lo conté. Y lo guarda al lado de su colchón.

La historia es muy original (¿qué pasa si un día tus crayones no quieren pintar más?) y está muy bien pensado, la problemática de cada crayón, cada reclamo que le hacen a Duncan, su dueño. Y las ilustraciones acompañan a la perfección, son lindísimas, hechas con, claramente, crayones.

Y lo bueno es que es un libro que yo también puedo disfrutar (es también uno de mis favoritos!). Lo que ayuda es que tiene una historia. Todos los libros que recomendamos hasta ahora no tienen “introducción, nudo y desenlace” propiamente dichos. Si bien todos cuentan algo, ninguno tiene un relato un poco más complejo, con alguna problemática a resolver, un nudo. “Nacho” es el que más se acerca, pero tampoco cuenta una historia lineal: si lo leés desde cualquier página se entiende igual.

Pero por sobre todo, creo que la clave está en la originalidad del libro (¡por algo lo elegí entre los estantes!) y lo muy bien resuelto que está. Y las ilustraciones. A mí personalmente los libros para chicos me entran primero por los ojos 🙂

Les dejo una foto del interior, más no les muestro ni les quiero contar para no spoilear nada.

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Si les interesó, lo pueden conseguir en Libros del Pasaje o en Libros del Camino. Yo lo compré en la Feria del Libro Infantil y Juvenil el año pasado, así que dos consejos: 1) vayan este año y 2) compren libros que les interesen/gusten/intriguen aunque piensen que sus hijos son chicos para ellos. Yo este libro se lo leí el año pasado y también le gustó, pero recién ahora le en-can-ta. Los libros no tienen fecha de vencimiento, así que no pasa nada si los compran antes! Además, pueden conseguir títulos que no están en todas partes.

¿Lo comprarían? ¿Ustedes tienen algún favorito entre los libros de sus hijos?

 

** A partir de esta reseña me acabo de enterar que actualmente “El día que los crayones renunciaron” es un best seller según el NY Times (¡van 142 semanas que está en la lista!). Bueno, aparentemente a muchos chicos les gustó 😉 ¿Y lo mejor? ¡Me enteré que tiene una secuela! ¡Tiene que ser mía de Felu!

pd: La foto es mía, nuestros crayones no se revelaron nada y dibujaron toda la tapa.

¡Libros preferidos! Hoy: “Nacho”

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Hoy dejamos los debates polémicos para volver a hablar de libros. Y el que les recomiendo hoy es “Nacho”, escrito e ilustrado por Liesbet Slegers.

Este libro forma parte de una serie con el mismo protagonista, en diferentes situaciones de la vida cotidiana (va al médico, va a la peluquería, va al baño, etc.). Vale me recomendó comprarlo porque ya conocía a Nacho y sus aventuras, y como el preferido de su hijo no estaba llevé este.

El libro cuenta la historia de Nacho en general, no una ‘aventura’ en particular: empieza con él en la panza (ok, la traducción española habla de la ‘tripa’ pero yo le leo panza, sabrán entender), Nacho brevemente como bebé, y después muestra rápidamente cómo crece, con pequeños hitos de cada etapa: “Ya no me caigo cuando estoy sentado” o “Ya puedo ponerme de pie”, hasta “¡Así es como soy ahora!”. En las páginas que siguen, ya crecido, pasa a mostrar su familia, su ropa, que va al baño solo, que va al colegio, las cosas de su cuarto y así. No es una historia propiamente dicha, sino una presentación de Nacho y su mundo, por así decirlo. Y eso es lo que está bueno, porque abarca muchos temas que son familiares para los chicos.

A mí me sirvió cuando mi hijo empezó a entender un poco más el tema de su hermana menor, porque pude mostrarle de una manera simple que tanto él como ella estuvieron en mi panza. Y que él alguna vez también fue bebé, primero sentándose, después gateando, parándose, etc. hasta ser como Nacho.

Además de poder relacionarse con el personaje, el libro propone algunos juegos, todos muy simples pero que funcionan. Por ejemplo, Nacho muestra su ropa y en la página siguiente hay diferentes prendas con la consigna: “¿Reconoces lo que llevo puesto? ¿Y qué otra ropa ves?”. O frente a diferentes alimentos y un globo “¿Ves algo que no se come?”.

Y el libro no sólo funciona con mi hijo de 3, sino también con la de 1. Las ilustraciones son muy lindas y llamativas, y es ideal para ir señalándole diferentes elementos cotidianos aunque ella no pueda seguir las consignas de los juegos todavía.

Y para no abandonar del todo el tema del post pasado, les comento que esta serie cuenta además con los libros de Laura, con la misma idea de diferentes situaciones cotidianas pero esta vez de la mano de un personaje femenino. No los leí como para hacer una comparativa, pero ya hablaremos sobre las protagonistas en la lectura de nuestros chiquitines. Pero les adelanto esto: es importante que haya, no sólo para nuestras hijas sino también para los varones. Y es fundamental que no sólo sean princesas que esperan a ser rescatadas 😉

¿Tienen este libro? Si les interesa en la Boutique del libro pueden conseguirlo. Ahí también venden otros títulos de Nacho y los de Laura. ¿Leyeron alguno de la serie? ¿Tienen alguno para recomendar?

p.d.: La foto es de nuestro libro, con la tapa ligeramente intervenida con crayones.

¡Libros preferidos! Hoy: “¿Quién está ahí?

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El libro que hoy les recomiendo tiene el aval de no sólo mis hijos, sino del de Vale también. Es “¿Quién está ahí? de Émile Jadoul (ya les había anticipado que teníamos un libro de ella). Dado el éxito que tuvo con los míos, hace meses se lo recomendé a Vale y parece que también es un hit.

La historia es simple: son animales con nombres pegadizos que se van a dormir con el bebé. Pero lo bueno es que cada animal aparece detrás de una puertita luego de un “toc, toc, toc”, “tac, tac. tac” o “ras, ras, ras” y la inevitable pregunta “¿Quién está ahí?. Se lo leía a Félix todas las noches antes de dormir y ahora lo hago con Alfonsina. La sorpresa de quién está detrás y la “hoja/puerta” llaman la atención. Me pasó que ellos mismos quieren dar vuelta la página, emocionados. Además cada animal tiene un textura diferente, lo que aumenta las ganas de tocar el libro. Y los nombres de los animales riman, que es otro elemento que a los bebés les encanta a la hora de leer.

Todos los libros de la colección tienen una estructura similar: algo aparece detrás de las hojas, y por lo general está texturado. Como este libro les había encantado compré sin dudar “Es mi casa”, otro de los títulos, pero no tuvo el mismo efecto. Las texturas no son tan interesantes y no sé si fue la falta de las onomatopeyas o la falta de las rimas, pero no les atrapó tanto. A ninguno de los dos. Se ve que como en las películas, no todas las segundas partes son buenas.

Si les interesa “¿Quién está ahí?” y probar otros títulos de la colección, pueden conseguirlo en Yenny, La boutique del libro.

Si lo consiguen, ¿me cuentan cómo les va? ¿Algún otro recomendado por ahí?

Libros preferidos, hoy: “Diccionario para bebés”

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Me encanta comprarles libros a mis hijos. Pero la verdad es que me cuesta elegirlos. Me pasó varias veces de ir con el mayor a una librería y mostrarle libros pensando que le podrían gustar…y que le resulten indiferentes. Como en los libros para adultos, hay aciertos y hay errores. Y a mis hijos si bien todos sus libros les gustan, entre ellos tienen sus favoritos. Y por si alguna/o está tan perdido como yo dentro de la sección infantil, con Vale nos pareció bueno este espacio hablar sobre libros que nuestros hijos agarran una y otra vez. Porque aunque cada chico es diferente, es un buen punto de partida a la hora de enfrentar una librería.

Si bien Alfonsina tiene 10 meses, ya incursionó en los libros. Además de los de Mémini que son sus preferidos, le leo libros de papel. Uno de los libros más nuevos en su biblioteca es “Diccionario para bebés” de Elisabeth Brami y Émile Jadoul. A Émile ya la conocía (mi hijo mayor tiene un libro ilustrado por ella que le encanta), así que eso fue lo que me hizo tomarlo en la librería en primer lugar. Y lo que me terminó de convencer a la hora de comprarlo fue el concepto detrás del libro: no es un libro de cuentos ni un libro con escenas conectadas por algún tema en común. Tal y como dice el título, es un diccionario, una enumeración de palabras en orden alfabético, con la diferencia de que los significados están dados con ilustraciones y no con palabras. Así, por ejemplo, “Mimos” son una gallina y su pollito abrazados, “Ñam” es un gato relamiéndose con una pecera en brazos, o “Cric crac” es la puerta de una jaula que se abre para dejar escapar un pajarito.

Y como ven, salvo algunas excepciones, las palabras incluidas en el diccionario son onomatopeyas: el libro está pensado para los primeros balbuceos del bebé. Obvio que le puedo crear historias con las situaciones que aparecen (como dijimos en este post), pero lo interesante me pareció mostrarle sonidos y repeticiones que tal vez no son tan típicas o que no se me hubiesen ocurrido (“ma-ma” la decimos todas): “Mec-mec” “Porrón-pon-pón”, “Rataplán”. Y en general la cadencia y sonoridad le encantan. Hay algunas palabras muy españolas (¡esto de las traducciones!), pero funciona igual. Y las ilustraciones con trazos gruesos también ayudan para que sea un combo perfecto. Terminó siendo un acierto.

Si les interesa, lo pueden conseguir en La Boutique del Libro.

¿Sus bebés tienen libros favoritos? ¿Tienen recomendados? ¡Siempre está bueno encontrar nuevos títulos!

Caro

Libro de cabecera

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¡Hola! Hoy quiero compartir otro libro que me regalaron en los primeros días de Toby: la Guía para padres del Dr. Zalman Bronfman.

No sé si les pasó, pero como madre primeriza tenía esa sensación terrible de que no sabía nada de lo que tenía que hacer. Además de escuchar los consejos y opiniones de todas las madres cercanas,  y la palabra autorizada del pediatra, traté de leer todo lo que tenía a mano.

Esta guía para padres llegó a mí con un plus: el Dr. Bronfman, además de haber sido un médico muy reconocido, fue el pediatra de mi marido y sus hermanos durante toda su infancia y adolescencia. Había escuchado varias anécdotas de admiración, historias de enfermedades curadas y un cariño muy especial de toda la familia. Lamentablemente, murió hace unos años así que no era una alternativa como pediatra de nuestro hijo.

El libro está organizado en capítulos y secciones que hacen que sea muy fácil encontrar las respuestas a cualquier duda. Y también está escrito en un estilo simple que lo hace entretenido e interesante para leer de corrido. Abarca los temas claves desde los primeros días, como la alimentación, el sueño y el juego; y otros que van apareciendo con el tiempo: los dientes, los caprichos, el jardín, la llegada de un hermano, y un montón de otras cosas que nos esperan ahí adelante. Además, Bronfman era médico homeopático,  y su libro tiene un capítulo muy interesante y completo sobre el tema.

Yo lo imagino como un abuelo-médico que me da su apoyo cuando estoy preocupada por algo: siempre es una palabra profesional y experta. Por supuesto nunca reemplaza al pediatra ante un problema de salud, y a veces no estoy del todo de acuerdo con sus opiniones, pero siempre me interesa y disfruto de su consejo. Su visión sobre el chico y la familia en general me parece llena de calidez y sentido común.

En su prólogo, Bronfman dice: “Cuando dude qué hacer, haga lo que le dicte el corazón. Su instinto de madre es mucho más importante que mil teorías juntas. Las teorías pueden pasar de moda, por equivocadas. El instinto maternal es el mismo desde hace cientos de años. Nadie en el mundo puede ser para su hijo mejor madre que usted”.

Va pasando el tiempo y voy confiando más en mi instinto y adquiriendo una experiencia que me da más seguridad (es la vida creo), pero algunos libros, como este, siguen ahí para consultar, releer o redescubrir en cada nueva etapa de Tobías.

¿Y ustedes? ¿Tienen un libro de cabecera para recomendar?

¡Hasta la próxima!

Vale

Por qué leer juntos está buenísimo

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Mémini nació de muchas ideas, anhelos y fantasías diferentes. Para mí, se abrió un mundo cuando estaba embarazada y leí que el contacto con los libros le podía cambiar la vida a mi bebé. Yo, que siempre fui admiradora de las letras, podía sumar mucho como mamá al compartir algo tan valioso para mi, y casi desde su nacimiento, con mi hijo.

El primer libro donde leí sobre esto es “Bright from the start”, de Jill Stamm. Lo leí en inglés en versión digital desde Amazon y no pude encontrar una versión en español para compartirles. Lo pueden encontrar acá.

El libro es una lista de tips y actividades para hacer desde el nacimiento hasta los tres años, contadas de una forma muy entretenida y con base científica acerca de cómo funciona el cerebro y cómo podemos ayudar a nuestro bebé para que sea “brillante desde el comienzo”. Por suerte la autora aclara que, para ella, “brillante” quiere decir una persona que desarrolla al máximo sus capacidades, que se adapta bien al medio y que, principalmente, es feliz. No estamos hablando solamente de buenas notas en el colegio ni de genios que no tienen amigos.

¿Qué tenemos que hacer entonces para que nuestro hijo sea “brillante desde el comienzo”? Incentivarlo a desarrollar la atención, la capacidad de apego o relación, y las habilidades de comunicación. ¿Cómo? En el libro hay muchísimos ejemplos y tips. Pero todo se resume en el juego. Según la autora, ya desde el nacimiento el juego debería ser la actividad principal del bebé cuando está despierto, aparte de la alimentación. Dice que “el juego ayuda al desarrollo del cerebro y no es tiempo ocioso, es verdadero trabajo al nivel de las células cerebrales”.

Mi satisfacción era cada vez más grande al descubrir que leer juntos, o mirar juntos un libro, es la actividad que mejor cumple con todas las funciones que enumera la autora y es muchas veces su ejemplo preferido de “actividad ideal”.

Ella aclara que nunca es demasiado temprano para comenzar a leer con un bebé. Pero el objetivo no es “enseñar” a leer. Se trata de algo mucho más fundamental: estás ayudando a desarrollar el hábito de observar el mundo con atención.

Jill Stamm dice “Tal vez te parece demasiado chico para esto, pero vos sos la persona más importante en su mundo y a él le encanta escuchar tu voz y estar en tus brazos. Siempre que leés junto al bebé fomentás el apego y construís en él más seguridad”. Ella resalta la importancia de tener mucho tiempo al bebé en brazos (¡a pesar de lo que digan las abuelas, formadas en otra escuela y que dicen que los vamos a malcriar!) y de armar a su alrededor un mundo “que pueda tocar” y que incluya probar diferentes texturas.

Por último, y lo más obvio, es que la actividad de mirar juntos un libro ayuda a ir desarrollando el lenguaje y la comunicación, que es el tercer pilar que enumera la autora junto con atención y capacidad de apego.

Conclusión: me volví loca. Leí mucho más de otros autores. Compré un montón de libros para mi bebé por nacer y después seguí comprando. Y nos juntamos con Caro para crear los libros de Mémini, que por ahora son tres y espero que sean muchos más.

En este año y unos meses de mi hijo, los dos disfrutamos muchísimo de jugar juntos y de leer juntos. Me da una alegría especial ver que su actividad preferida es mirar sus libros. Y me da ternura que cuando tenemos que elegir un “juguete” para llevar desde casa la elección siempre sea un libro.

Hay mucho más para compartir sobre este tema, más reseñas de otros autores, más porqués, pero espero haberles transmitido algo de entusiasmo y que se animen a leer juntos si todavía no lo están haciendo.

Antes de terminar, algunos tips para mirar juntos un libro:

  1. Elegí un libro blando de tela o uno de cartón duro que sea muy simple. Stamm recomienda tener diferentes libros y que vayan rotando los que leen.
  2. Sostené al bebé en tu falda con su espalda contra tu pecho para que vea las imágenes y colores mientras das vuelta las páginas.
  3. Nombrá cada color, cada objeto. Andá despacio.
  4. Nombrá las imágenes, describilas, señalá los detalles. Contale qué está pasando en el libro.
  5. Expresá la alegría que sentís compartiendo tiempo con tu bebé.
  6. ¡Háganlo con frecuencia!

 

¡¡Hasta la próxima!!

Vale